Milda Rivarola, socióloga e historiadora. (Gentileza)
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Días atrás, un pequeño pueblo del sur de Paraguarí fue protagonista de un escenario surrealista: una turba de personas, que incluía a niños, atacó la casa de la historiadora y socióloga Milda Rivarola. Una biblioteca de más de 4.000 libros y archivos estuvo amenazada. El motivo, la oposición de la intelectual y un grupo de ciudadanos a asfaltar el casco histórico de Quyquyhó.

Aunque la Secretaría Nacional de Cultura suspendió las obras, los políticos continuaron agrediendo a la organización que criticó a la intendenta de la localidad (Patricia Corvalán) y a un diputado nacional (Esteban Samaniego), ambos del oficial Partido Colorado.

Paraguay tiene todavía, en el siglo XXI, escuelas y colegios sin bibliotecas o computadoras sin acceso a internet. Un déficit que cuesta muy caro a una sociedad que por largo tiempo fue sometida por los poderes políticos, económicos, militares y religiosos. Sin embargo, familias, instituciones privadas e individuos se constituyeron en guardianes del conocimiento y la cultura.

Es el caso de Milda (Asunción, 1955), que con su dinero y compromiso con la historia y el pensamiento se ha encargado de coleccionar y organizar el saber de manera heroica y metódica en el área de ciencias históricas. Uno de los objetivos de la turba era quemar su biblioteca, aunque se ignoraba qué contenía adentro.

Bombas, huevos podridos y descalificaciones colmaron las silenciosas calles de este pueblo distante a 170 km de Asunción. Varias organizaciones, entre ellas la Academia Paraguaya de la Lengua, el Comité Paraguayo de Ciencias Históricas y la Sociedad de Escritores del Paraguay, apoyaron públicamente a Rivarola y grupo. Y pidieron protección para la académica. Hasta este fin de semana, seguían movilizados.

Histórica y simbólicamente, Quyquyhó (surgida en el siglo XVIII) fue muy importante durante las misiones, en la etapa colonial, cuando no existía aún la República, de ahí se crearon o crecieron otros pueblos de la región y tuvo auge principalmente en los siglos XIX y XX. Fue una localidad encerrada, lo que permitió gran conservación.

Casa de Milda Rivarola en Quyquyhó. Esta residencia contiene una biblioteca privada de más de 4.000 libros y archivos. (Gentileza)

Milda es egresada del Colegio Santa Teresa Jesús de la capital. Es ingeniería agrónoma por la Universidad Nacional de Asunción (UNA), socióloga por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (UC) y tiene una especialización en historia y civilización por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de París. Además, posee un posgrado en desarrollo social por el Instituto de Estudios Panibéricos de España.

Fue consultora, profesora e investigadora de diversas universidades e institutos paraguayos y extranjeros. Tiene varios libros y capítulos de libros, principalmente en historia social, historia cultural y política. Justamente, en estos momentos se encuentra terminando un libro sobre la historia de Quyquyhó.

Es miembro de la Academia Paraguaya de la Historia y fundadora de la Asociación de Estudios Paraguayos. Ciencia del Sur habló brevemente con ella sobre algunas ideas que surgieron luego del ataque a su casa.

Feudalización de Paraguay

Para la experta, hay un proceso de consolidación de la feudalización del Estado, de manera extraordinaria y acelerada, principalmente luego de la caída de la dictadura y el inicio de la democracia (1989), esto permitió la arbitrariedad y el cacicazgo local, que muchas veces se torna violento.

“Lo que pasó no fue muestra de intolerancia. Sino de violencia de los intereses económicos. Al más puro estilo feudalista. Hablamos de vandalismo organizado del poder, del gobierno regional, en este caso. Para el ataque se arreó gente de las compañías, no del pueblo. La intendenta Corvalán y el diputado Samaniego tienen su responsabilidad en esto. Desde la democracia vemos un proceso de consolidación de la feudalización en Paraguay. Pequeños caciques de gobiernos regionales donde no llega la ley”, señaló.

Para la historiadora la violencia del grupo es la cara visible de un Estado débil, descentralizado, donde el Gobierno central no tiene forma de hacer cumplir la ley. Puso como ejemplo al Chaco, que salvo durante la guerra con Bolivia, que fue ocupado, pasó casi totalmente inadvertido para las autoridades. No así para comunidades indígenas, campesinos y colonos menonitas.

Milda Rivarola estudió en Paraguay, Francia y España. (Gentileza)

“Se tuvo una descentralización mal planificada en el país, esto permitió la existencia o aparición de caciques locales. Como el caso de los Zacarías, en Ciudad del Este. Así surge la feudalización del Estado paraguayo. Estamos retrocediendo en el ejercicio de la democracia. Tenemos caudillos organizados que operan con violencia e impunemente, contamos con un Poder Judicial sometido a los políticos”, afirmó la socióloga.

Citó como muestra de ese poder regional el control arbitrario y corrupto de la policía, de la economía y de la justicia.

Además de los altos índices de corrupción y desigualdad, en el país, Rivarola aseguró que la incapacidad de velar por las leyes es una de las principales fallas de los gobiernos nacionales. Recordó a Teodosio González y Eligio Ayala, con la crítica hacia los gobernantes y su ineficiencia para proteger las normas y principios de un Estado democrático dentro de sus fronteras.

Para la socióloga, hoy es difícil hablar de transición. “En el pos-stronismo esta incapacidad de hacer cumplir la ley permite que se tenga un narcogobierno. Se suma a esto una pequeña guerrilla, que secuestra y mata, y muestra un descontrol total en el país”, indicó. Puntualizó que el Gobierno crea leyes y más leyes, que de nada sirven.

Sin embargo, también acotó que el contexto es diferente, ya que hoy se viven “tiempos duros por el resurgimiento de grupos intolerantes”, dentro y fuera del poder. Y allí también ve un peligro, ya que estamos en un mundo de big data, inteligencia artificial y desarrollo biotecnológico, mientras Paraguay está muy retrasado o marginado de los que crean ciencia y tecnología.

Todo este contexto sirve para entender el ataque a su vida y propiedad. Con un grupo de más de 100 personas, desde hace un tiempo, reclama por la defensa de la historia y patrimonio de Quyquyhó. “¿Qué es realmente patrimonio histórico? Un bien relativo a la identidad de un pueblo, que puede ser material o inmaterial; público o privado y que no se puede destruir”, manifestó

Colección privada amenazada

Mapa del cartógrafo francés Robert de Vaugondy, de 1762, aunque los límites corresponden a 1600. Grabado en metal, coloreado a mano. (Biblioteca de Milda Rivarola)

Algo que sorprendió por lo grotesto y salvaje fue la supuesta amenazada de quemar la biblioteca que tiene en su residencia de esta ciudad paraguariense. Una colección de más de 4.000 libros, mapas, fotografías, grabados y otros archivos, principalmente sobre Paraguay de los siglos XVIII y XIX. Y que hoy es fuente de información y datos para cualquier investigador.

Milda vivió varios años en el extranjero. Exiliada durante la dictadura y estudiando en Madrid y París, comenzó a comprar libros o archivos relativos a la historia paraguaya. Hoy sigue comprando más obras para su biblioteca, recalcando que es su principal tesoro.

“La labor del intelectual es investigar, escribir libros, divulgar la historia. Es una actividad que hacemos por amor al arte, a la historia, al país. Lamentablemente, sigue siendo un problema de las ciencias sociales y humanidades en Paraguay. Sigue faltando el apoyo estatal en estas áreas. Muchas de las investigaciones en historia o sociología, por ejemplo, siguen haciéndose de manera autofinanciada”, concluyó.

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1 Comentario

  1. Excelente el comentario y es una pena que esta gran personalidad sea incomprendida y lo peor es que quieran expulsarla de esa ciudad, demasiadas expulsiones ya sufrió nuestra patria, ya sea por persecuciones políticas o cuestiones económica-laborales y eso es muy doloroso.

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