Las doctoras Donna Strickland, de la Universidad de Waterloo, Canadá, y Frances Arnold, del California Institute of Technology, EE. UU. (Fundación Nobel)
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La ciencia no tiene género, pero las personas que hacen ciencia sí, e ideas preconcebidas al respecto muchas veces cuestan erradicar a la luz de la evidencia. El Premio Nobel es el galardón más prestigioso del mundo. Desde 1901, y tras el testamento de Alfred Nobel, se ha intentado homenajear, agradecer y premiar a las mentes más brillantes (en algunos campos) y a los humanistas más destacados que luchan a favor de la paz y la libertad.

Durante su primer siglo, algunos ganadores no pudieron aceptarlo (por los totalitarismos) y pocos renunciaron a él (por presión u honestidad intelectual).

Lamentablemente, el Premio Nobel también discriminó, ninguneó y desplazó a las mujeres por mucho tiempo. Mujeres brillantes que ayudaron a crear y fortalecer el conocimiento. En algunos casos, hasta abrir nuevas líneas de investigación o cambiar paradigmas en el área. Mujeres científicas que quedaron al costado de la historia simplemente por ser mujeres. Pruebas de esto lo tenemos con los documentos de los diferentes Comités Nobel, que luego de décadas pueden leerse. Quizás, el caso más paradigmático sea el de la física Lise Meitner, quien fue nominada 48 veces y vilmente ignorada.

Por eso es que, en pleno siglo XXI, y todavía con una cultura machista, celebramos que estas dos excelentes investigadoras ocupen el lugar que les corresponde en la comunidad científica de alto nivel. Frances Arnold es la quinta mujer en ganar el Nobel de Química de toda la historia. ¡Quinta de 181 ganadores! Donna Strickland, por su parte, es la tercera científica en ganar el Nobel de Física, de un total de 210 galardonados.

El Premio Nobel de Medicina es el que más ha galardonado a mujeres: 12 de un total de 216 ganadores. Donna es laureada por su “método de generación de pulsos ópticos ultracortos y de alta intensidad”, que ayudó enormemente al campo de la física láser. Mientras que Frances fue premiada por ser pionera en la evolución dirigida de enzimas.

En Paraguay, según datos del Conacyt, pero también del Instituto de Estadística de la UNESCO, hay paridad en cuanto a la cantidad de investigadores e investigadoras. Sin embargo, todavía persisten muchos obstáculos y prejuicios para las chicas que quieran emprender ciencia.

“Si bien hay más mujeres que se matriculan en la universidad, son relativamente pocas las que escogen una carrera científica. Existen numerosos obstáculos asociados a estas trayectorias educativas, desde los estereotipos que afrontan las niñas hasta las responsabilidades familiares y los prejuicios que enfrentan las mujeres en el momento de elegir su campo de estudio”según la UNESCO.

De Curie a las nuevas generaciones

Marie Curie fue una científica singular. Ganadora de dos Premios Nobel (Física y Química), es un emblema de la mujer en la ciencia. Brillante, sacrificada y crítica, Curie también luchó contra los estereotipos y el machismo de su época. Pero detrás de ella, hubo y hay cientos de mujeres investigadoras que no fueron reconocidas, halagadas por su ciencia, promocionadas por su trabajo ni apoyadas por crear conocimiento. Mujeres que fueron discriminadas, tapadas, silenciadas y ofendidas por el machismo imperante en diferentes épocas.

Es por eso necesario que repitamos estos nombres, veamos qué hicieron y saber por qué todavía muchas sociedades no siguen el camino de la igualdad y el equilibro, la justicia y la libertad. Cuesta mucho trabajo reeducar a la población, pero cuesta más permitir que el machismo siga con fuerza y afecte a la ciencia.

No nos olvidemos de Frances Arnold y Donna Strickland. Su ejemplo inspira a niñas, adolescentes y jóvenes de todo el mundo.

Diploma de Frances Arnold, Nobel de Química. (Fundación Nobel)

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Director de Ciencia del Sur y fundador de la Agencia Sudamericana de Informaciones y Noticias Científicas y Tecnológicas. Estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y en relaciones internacionales. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Periodista de Ciencia del Año, por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Conacyt -2017. Tiene cuatro libros publicados.

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