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Entre el 2 y 4 de diciembre se llevó a cabo en la ciudad inglesa de Cambridge, la 64ta. Reunión del Consejo Global de BirdLife International, una organización de alcance mundial constituida por 120 socios en 118 países.

En Uruguay somos Aves Uruguay; en Argentina, Aves Argentinas; en Brasil, pertenecemos a Save Brasil y en Paraguay somos Guyra Paraguay.  Las Américas está representada por otros 16 socios en 15 países (un total de 19 países). La Alianza BirdLife trabaja en conjunto porque desea ver un mundo donde la naturaleza y las personas vivan en armonía, de manera más equitativa y sostenible.

Nuestra misión es esforzarnos por conservar las aves, sus hábitats y la biodiversidad global, trabajando con la gente para lograr la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales. El compromiso de los socios de BirdLife está enfocado en:

(a) prevenir la extinción en la naturaleza;
(b) mantener y, donde sea posible, mejorar el estado de conservación de todas las especies de aves;
(c) conservar los sitios y hábitats importantes para las aves y otras especies biológicas;
(d) mantener los sistemas ecológicos vitales que sustentan los medios de vida humanos y enriquecer la calidad de vida de las personas, y
(e ) y en el proceso, BirdLife capacitará a las personas y contribuirá a aliviar la pobreza, y se esforzará por garantizar la sostenibilidad en el uso de los recursos naturales.

Estoy participando de este encuentro con mis 16 colegas electos a nivel mundial en forma democrática. Representamos a la comunidad BirdLife International, y venimos electos por nominación de los socios de las seis regiones en las que operamos (América, África, Medio Oriente, Europa, Asia Central y Asia Pacífico). Hace varios años serví en este honorable consejo del cual estoy muy orgulloso, y ahora nuevamente fui electo para un nuevo período, mi tercer período en los años de existencia de BirdLife.

BirdLife evolucionó del ICBP (siglas en inglés del Consejo Internacional para la Preservación de las Aves) y ya hemos logrado más de 95 años de historia de una alianza internacional para conservar la naturaleza con un foco en aves. Lo que fascina, y lo que me apasiona de BirdLife, es su base en la ciencia y el conocimiento y la implementación con los locales.

El rigor científico, las metodologías innovadoras y la profundidad y amplitud de nuestras vastas bases de datos científicos respaldan nuestra acción de conservación. BirdLife es reconocido en todo el mundo como líder en conservación y la autoridad reconocida en materia de conservación de aves y de las aves en el mundo.

BirdLife International es la única fuente responsable de compilar la Lista Roja, registro oficial de especies de aves en peligro de extinción de la que disponemos a través de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

En esta reunión hemos discutido cuestiones globales para la conservación de las aves y la biodiversidad, la gobernanza a nivel global y regional, las especies que más atención requieren como así también los sitios importantes sobre los territorios que albergan estas aves.

Para mi representa una oportunidad única de participar desde lo local (Paraguay) hacia lo regional y global, con agendas nacionales que se establecen en su origen y que toman escala e importancia en la medida que se suman a las regionales e internacionales, para una agenda mundial. No solo de llevar la ciencia y el conocimiento para contribuir a la agenda global, sino también para incidir en las políticas de conservación.

Liderazgo latinoamericano

Patricia Zurita. (Foto: Alberto Yanosky)

Patricia Zurita es nuestra directora y quien tiene el mandato y la responsabilidad de llevarnos a cumplir nuestra visión e implementar lo que nuestra misión nos dice. Patricia es la tercera profesional que ocupa el desafiante cargo de tener que guiar esta red de organizaciones de base a nivel mundial. Ella es ecuatoriana y la primera mujer, además de la primera persona de América Latina, en ocupar el cargo. Sucedió a Mike Rands (inglés) y Marco Lambertini (italiano).

Patricia lidera un grupo de 210 profesionales en 10 oficinas alrededor del mundo, con el equipo de las Américas operando desde Quito (Ecuador), donde siempre estuvo la oficial regional de las Américas de BirdLife, hoy dirigida por Esteban Lasso.

La Alianza de BirdLife International es la más grande para la conservación de la naturaleza en el mundo. BirdLife tiene una ventaja increíble porque es una familia de organizaciones locales, como Guyra, pero todas con una visión común: utilizar nuestro amor, ciencia y conocimiento de las aves como la mejor herramienta para la conservación de la naturaleza.

Aves como bioindicadores

Si lo pensamos un poquito, las aves están en todo el mundo, desde los polos hasta los océanos. Y tal vez, lo que no se sabe mucho, es que no hay un grupo de especies más estudiado que las aves, y de lo que sabemos, las aves nos dicen lo que está pasando con el resto de la naturaleza.

Esto hace que efectivamente las aves sean el canario en la mina, que alerta y nos dice la gran amenaza que corre el mundo natural. Lo mágico de la Alianza de BirdLife es que utilizamos este conocimiento y esta ciencia para guiar nuestras acciones de conservación y lo que nuestros socios hacen a nivel local, gracias al efecto de la familia, lo podemos coordinar y agregar para tener impacto no sólo a nivel nacional, pero a nivel regional y global.

Fotografías: Antonio Schica
Aves del Paraguay. Imágenes captadas por el fotógrado Antonio Schica, de Uruguay, un asiduo colaborador de Guyra Paraguay.

El planeta es nuestra casa, y si no trabajamos juntos no tendremos un hogar que pueda mantener nuestra supervivencia. Los desafíos son grandes, la conservación de la naturaleza todavía no se entiende a nivel gubernamental, a nivel de público, o a nivel de la mayor crisis que estamos viviendo.

Haber eliminado 60 % de los animales del planeta en los últimos 50 años, o tener 1 de cada 8 aves en peligro de extinción, son estadísticas muy alarmantes que urgen a que tomemos acción ¡ahora! Por esto también es muy emocionante liderar esta gran alianza.

Porque si juntos demostramos que podemos tener impacto, juntos cambiaremos el futuro y haremos que el planeta sea más sostenible para nosotros, los seres humanos y el resto de los miles de especies que hacen que esta pequeña roca en el medio de la galaxia funcione en el largo plazo.

Experiencias transformadoras

Algunos de mis colegas globales expresan que este espacio y nuestro desafío implican una gran variedad de percepciones y cuestiones.

Para Claudia Feltrup-Azafzaf, directora de la Association Les Amis des Oiseaux (AAO), socio de BirdLife en Túnez, la preservación de la biodiversidad es clave.

“Para mí, como individuo, participar activamente en BirdLife es una fuente de esperanza para el planeta, así como una fuente de inspiración sobre cómo contribuyo a la preservación de la biodiversidad”, afirmó.

“Para la organización a la que me dirijo, estar en esta asociación y conectar regularmente con otras organizaciones que trabajan para los mismos objetivos de manera similar, hace una gran diferencia. Esto es cierto para nuestro trabajo sobre las aves migratorias, las rutas migratorias y las redes de sitios críticos y, en general, para AAO/BirdLife en Túnez, como parte de la respuesta efectiva a algunos de los problemas globales más candentes a los que se enfrenta la biodiversidad hoy en día”, indicó.

Para Achilles Byaruhanga de Nature Uganda: “He trabajado con la organización socia de BirdLife (Nature Uganda) durante 23 años y ser BirdLife ha sido fantástico en dos niveles. A nivel de organización, Birdlife ha sido una incubadora para mi pequeña organización como una organización de conservación efectiva en la región, que se beneficia de una amplia experiencia en todo el mundo”.

“De manera similar, a nivel individual, he tenido la oportunidad de aprender de un grupo profesional de alto nivel con experiencia en 120 países. Ser BirdLife es como ser parte de un movimiento para salvar a los animales más hermosos del planeta, las aves y su hábitat,” explicó.

Mike Clarke. (Fotografía: Alberto Yanosky)

Mike Clarke de la Real Sociedad para la Preservación de las Aves, uno de los socios más grandes (si no el más grande) de la red de BirdLife, dijo: “Solo podemos vivir en armonía con la naturaleza si trabajamos juntos. Los mayores riesgos globales para los medios de vida de las personas y la economía mundial provienen de la pérdida de la naturaleza y la degradación de los sistemas de soporte vital del planeta”.

Señaló que “estos desafíos son demasiado grandes para resolverlos solos. BirdLife International es la asociación de sociedad civil más grande del mundo para la naturaleza y las personas, que trabaja a nivel local y tiene un impacto colectivo a nivel mundial. BirdLife es importante para mí y para mi organización porque nos permite hacer una diferencia en la escala en la que se necesita acción”.

Para Yehya Khaled, director de la Real Sociedad para la Conservación de la Naturaleza, de Jordania, nos dice que “consideramos nuestra participación en el Consejo Global de Birdlife para contribuir a los esfuerzos de conservación global y mejorar aún más nuestros programas en la región de Medio Oriente. Con gran placer participamos en esta gran familia reconociendo que recibimos ideas y conocimientos, y también contribuimos con socios, como ayudar a Paraguay en su fondo fiduciario en cuanto a documentación para San Rafael, un Área de Importancia para las Aves (IBA) crítica en América del Sur”.

Para Assad Serhal, director de la Sociedad para la Protección de la Naturaleza en el Líbano (SPNL), la importancia de Birdlife International tiene varios niveles, desde lo global a lo nacional, personal y viceversa.

Birdlife International es como una segunda familia para Assad, porque se unió como representante personal ante el ICBP en 1983. Luego cofundó SPNL, que se afilió a Birdlife International en 1994 y se convirtió en socio pleno 1996.

Birdlife lo ayudó a él en lo personal y a SPNL, iniciando su primer proyecto de áreas protegidas para el Líbano, después del lanzamiento de las primeras cuatro IBAs para el Líbano en el año 1994. Birdlife lo ayudó a revivir el antiguo enfoque basado en la comunidad conocido como Hima (áreas protegidas en árabe) de más de 1.500 años de antigüedad, y lo nominó para el Premio MIDORI, que acaba de ganar este año.

Para Vera Voronova, directora de la Asociación para la Conservación de la Biodiversidad de Kazajistán, ser Birdlife es importante porque su escala es global y se enfoca en resultados claros de conservación. Señaló que es importante para la motivación trabajar en los niveles nacionales y sentir el poder del apoyo, el poder del conocimiento y la experiencia detrás de la asociación.

Vera Voronova. (Fotografía: Alberto Yanosky)

Para el Dr. Shawn Lum, un famoso investigador de Singapur, trabajar en conservación requiere conocimientos científicos y de políticas públicas, pero también conocimiento local y un contacto personal con las partes interesadas clave.

“BirdLife es una alianza global de oenegés con base local e inversión local que conocen sus áreas naturales y su gente mejor que nadie. Creo que tenemos el potencial para lograr un impacto importante y duradero en la conservación en todos los niveles, desde las comunidades locales hasta los escenarios nacionales e internacionales. BirdLife es una organización increíble y estoy orgulloso de ser parte de ella”, dijo.

BirdLife International es una red única a nivel internacional en constante cambio y adaptación. Con nueve programas acordados a nivel mundial, usamos el conocimiento y la participación para llevar a cabo acciones a nivel de las IBA, aves migratorias, bosques, cambio climático, especies invasoras, aves marinas, prevención de extinciones, involucramiento y participación de la gente, y creación de capacidades.

BirdLife International es la asociación de conservación de naturaleza más grande del mundo: cuenta con más de 10 millones de miembros y simpatizantes. Esto incluye a 2,72 millones de miembros y 7,2 millones de personas que apoyan a los socios de BirdLife. Conformamos más de 4.000 grupos locales, incluida la acción en más de 1.000 IBAs y nuestro trabajo involucró a 1,9 millones de jóvenes menores de 18 años. BirdLife emplea a casi 8.000 personas y cuenta con más de 5.000 voluntarios.

 

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