chagas genética
Una de las 150 especies de triatomas que pueden transmitir la enfermedad de Chagas. (Wikimedia)
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La enfermedad de Chagas, también conocida como tripanosomiasis americana, representa hasta hoy un reto para los profesionales en el área académica y de la salud. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas 6 a 8 millones de personas pueden estar infectadas.

El agente causal de la enfermedad de Chagas, el parásito flagelado Trypanosoma cruzi, posee un complejo ciclo de vida que se desarrolla tanto en hospederos mamíferos como insectos vectores. Puede encontrarse en mamíferos domésticos y silvestres, además de aproximadamente 150 especies de triatominos vectores, comúnmente denominados en Paraguay como vinchucas.

El T. cruzi está ampliamente distribuido en el continente americano, desde el sur de Estados Unidos hasta el sur de Argentina y es considerado generalista y altamente exitoso en el sentido de que es capaz de infectar casi todos los tipos de células de cientos de especies de mamíferos (Jansen et al 2018).

Una característica del T. cruzi es la alta diversidad morfológica, bioquímica y genética. Gracias a los avances en el uso de herramientas bioquímicas y moleculares (por ejemplo, estudios del ADN), se observó que puede ser dividido en al menos seis poblaciones o grupos genéticamente diferentes.

Estas poblaciones, o linajes, son conocidas como TcI, TcII, TcIII, TcIV, TcV y TcVI. El estudio de la diversidad genética de estos linajes de T. cruzi nos permite adentrarnos en la complejidad que el parásito posee a nivel molecular y, además, evaluar posibles asociaciones de estos linajes a ciertos huéspedes mamíferos o áreas geográficas. Parte del interés en este estudio se debe a que estos elementos podrían también ser de relevancia clínica.

La gran diversidad genética mencionada no solo es observada entre los seis linajes (TcI-TcVI), sino también dentro de cada uno de estos grupos, lo cual es un indicador de la gran complejidad genética de este organismo. El linaje I o TcI de T. cruzi es ampliamente estudiado debido a que, hasta ahora, posee la más amplia distribución geográfica en Latinoamérica. Es encontrado en numerosos mamíferos silvestres, en humanos, en las vinchucas, de manera solitaria o mixta (es decir, juntamente con otros linajes).

En algunos países, como en Colombia, investigadores propusieron subdividir TcI en subpoblaciones. Una propuesta específica, buscaba dividir el genotipo TcI en dos subgrupos: uno asociado al área silvestre, y otro asociado al área doméstica. Algunos estudios mostraron que el subgrupo silvestre (TcI silvestre) podía estar implicado en la transmisión silvestre y también en casos de transmisión por vía oral (Ramirez et al 2011, Villa et al 2013). La propuesta era considerar un grupo asociado a la transmisión doméstica, llamándolo TcI DOM, y otro grupo asociado al ciclo de transmisión silvestre y peridoméstico, TcI silvestre.

En 2015, investigadores de Colombia publicaron una revisión, incluyendo los resultados publicados por varios autores, donde realizaron un análisis exhaustivo y abarcante (Ramirez et al 2015). En este trabajo señalaron que, debido a la complejidad del genotipo TcI, una subdivisión formal de TcI estaba lejos de ser realizada.

Poco tiempo después, en Brasil eran publicados estudios que incluían muestras de TcI obtenidos de puntos geográficos distantes y que abarcaban cinco biomas brasileros (Lima et al 2014, Roman et al 2018). Estos trabajos, además de confirmar la enorme diversidad genética presente en el genotipo TcI, mostraban la ausencia de asociaciones estrictas de TcI a áreas geográficas (o ciclos de transmisión) y a hospederos mamíferos. Los genotipos TcI DOM y TcI silvestre no fueron observados en muestras obtenidas en estas regiones.

A pesar de que la enfermedad de Chagas ha sido descubierta hace más de 100 años luego de una impecable investigación realizada por el Dr. Carlos Chagas, todavía quedan muchas interrogantes por responder y áreas por explorar, no solo en el área de la genética y la biología molecular, sino también en el área clínica.

Referencias

  • Ana Maria Jansen, Samanta Cristina das Chagas Xavier and André Luiz Rodrigues Roque. Trypanosoma cruzi transmission in the wild and its most important reservoir hosts in Brazil. Parasites & Vectors 2018; 11:502
  • Juan David Ramírez, María Clara Duque, Felipe Guhl. Phylogenetic reconstruction based on Cytochrome b (Cytb) gene sequences reveals distinct genotypes within Colombian Trypanosoma cruzi I populations. Acta Trop 2011.
  • Lina M. Villa, Felipe Guhl, Daniel Zabala, Juan David Ramírez, Daniel A. Urrea, Diana C. Hernández, et al. The identification of two Trypanosoma cruzi I genotypes from domestic and sylvatic transmission cycles in Colombia based on a single polymerase chain reaction amplification of the spliced-leader intergenic region. Mem Inst Oswaldo Cruz. 2013; 108: 932–935.
  • Juan David Ramírez, Carolina Hernandez. Trypanosoma cruzi I: Towards the need of genetic subdivision? Part II. Acta Trop. http://dx.doi.org/10.1016/j.actatropica.2017.05.005
  • Valdirene Santos Lima, Ana Maria Jansen, Louisa A. Messenger, Michael A. Miles, Michael S. Llewellyn. Wild Trypanosoma cruzi I genetic diversity in Brazil suggests admixture and disturbance in parasite populations from the Atlantic Forest region. Parasites & Vectors. 2014;7: 263.
  • Fabiola Roman, Samanta C. das Chagas Xavier, Louisa A. Messenger, Marcio G Pavan, Michael A. Miles, Ana María Jansen, et al. Dissecting the phyloepidemiology of Trypanosoma cruzi I (TcI) in Brazil by the use of high-resolution genetic markers. Dissecting the phyloepidemiology of Trypanosoma cruzi I (TcI) in Brazil by the use of high-resolution genetic markers. PLoS Negl Trop Dis. 2018 May 21;12(5):e0006466

 

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