“Vemos a la ciencia como algo lejano por problemas de comunicación”

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El periodista y escritor Andrés Colmán Gutiérrez, en la Primera Feria del Libro de Posadas, Argentina. (Gentileza)
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El periodista y escritor Andrés Colmán Gutiérrez (Yhú, 1961) aseguró a nuestro portal que uno de los principales problemas que tiene hoy la ciencia es la dificultad de comunicar lo que hace al público masivo, de allí la importancia del periodismo científico riguroso y de buena calidad.

El actual presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay (SEP) es uno de los profesores del II Seminario de Comunicación Científica Digital, organizado por Ciencia del Sur, que se realiza actualmente en la Universidad Iberoamericana (Unibe). Este fin de semana desarrollará, junto al director de CdS, Eduardo Quintana, el módulo sobre escritura de no ficción y periodismo de ciencia y salud.

Colmán fue electo hace pocos meses al frente de la SEP, en compañía de la poeta y escritora Susy Delgado, por lo que tiene enormes desafíos en la institución: encausar la nueva ley del libro, visibilizar a los escritores del interior de Paraguay y mejorar la difusión de las obras locales.

Pelear por los derechos de autor y ayudar a que el guaraní tenga más presencia literaria también son otros proyectos del comunicador, que es autor de “Mengele en Paraguay”, una obra periodística que se está vendiendo mucho. Antes de asistir al Seminario, Andrés habló con Ciencia del Sur sobre el mundo periodístico y literario.

-En un momento de auge de la posverdad, ¿es necesario apuntar a un periodismo más riguroso y serio? ¿Cómo se puede lograr eso?

Siempre hubo periodismo bueno y periodismo malo, solo que en la era digital de las redes sociales todo se ha vuelto más complejo y masivo y resulta más difícil distinguir la buena información del pescado podrido.

Un periodismo riguroso y serio ha sido y será siempre necesario, pero podrá sostenerse con solvencia e independencia solamente cuando la población de un país tenga mejor educación y conciencia crítica para elegir calidad por encima del sensacionalismo, y además la gente acceda a un mejor nivel de vida para pagar suscripciones a buenos servicios periodísticos.

Mientras tanto, las experiencias de buen periodismo alternativo tendrán que seguir siendo subsidiados por fundaciones o por oenegés, o los buenos reportajes narrativos y de investigación deberán subsistir junto con las frivolidades de la farándula y las crónicas policiales en los medios masivos comerciales para que estos puedan ser rentables.

Por otra parte, queda la opción de los nichos especializados en temáticas específicas, como marca la experiencia de Ciencia del Sur.

narrar la ciencia
Andrés Colmán Gutiérrez ya estuvo en 2017 en el I Seminario de Ciencia del Sur. (Ciencia del Sur)

-Nuevamente, está como profesor del Seminario de Ciencia del Sur. ¿Por qué es importante que los científicos y periodistas difundan ciencia al público lego?

La ciencia es algo fundamental en lo cotidiano, que ilumina nuestras mentes y mejora nuestra calidad de vida, que nos salva de la muerte y del oscurantismo, pero por prejuicios o dificultades de lenguaje y comunicación la seguimos viendo como algo lejano, muy especializado y aburrido, que manejan solos unos cuantos señores y señoras de bata blanca y pelo canoso, encerrados en un laboratorio.

La ciencia implica conocimientos vitales que deben ser manejados por el ciudadano común y ese traspaso depende esencialmente de saber comunicarlo de manera sencilla y accesible, creativa y coloquial. Es la labor que compete a los periodistas científicos y divulgadores.

-Este año, los temas son de medicina y bioquímica, a su modo de ver, ¿falta mejorar el periodismo que comunica salud y medicina en el Paraguay? 

Creo que se está haciendo una buena tarea, pero siempre se puede mejorar. Hay un trabajo básico que cumplen los reporteros que cubren el área de salud de los principales diarios, radios y canales de televisión, que generalmente se limitan a denunciar los muchos problemas que existen en el sistema de salud pública y el IPS.

Y a acompañar las noches de crónica roja en el Hospital del Trauma o a divulgar las recomendaciones básicas que a cada tanto emiten los servicios médicos a la población.

Pero pocas veces abordan el quid de la cuestión, la necesidad de una educación de salud preventiva en toda la sociedad, una conciencia de vida saludable que permitiría no llegar a las crisis a las que siempre llegamos. Para eso hace falta también una mayor especialización del periodismo de salud. Es bueno que Ciencia del Sur se ocupe de ello.

-¿Qué podrán aprender los alumnos del seminario con su taller de escritura de no ficción?

Vamos a compartir las claves de cómo contar historias reales de manera creativa y atractiva, usando técnicas literarias y recursos de las nuevas narrativas digitales, aplicables a los temas de ciencia, especialmente medicina y bioquímica, para romper los prejuicios de que pueden ser temas muy técnicos y aburridos.

El desafío es encontrar las historias humanas que sean capaces de conmover a los lectores y a los internautas, saber narrarlos con emoción, pero equilibrando el relato con la necesaria divulgación de los hechos y conocimientos.

 -Desde finales de julio está al frente de la Sociedad de Escritores del Paraguay. ¿Cómo asume la presidencia de la SEP?

La propuesta vino de un grupo de amigos y amigas escritores, con quienes venía colaborando en proyectos y actividades que tienen que ver con la creación literaria. Provengo esencialmente del mundo del periodismo, de la escritura para los audiovisuales y el cómic, y no me considero un literato, aunque haya publicado dos novelas y un libro de cuentos.

Mis principales libros tienen que ver con la investigación y la narración periodística. Por eso ra me sorprendió gratamente que me inviten a presidir la principal organización de escritores del país.

Desde afuera tenía la visión prejuiciosa de que se trataba de un gremio muy exclusivo y cerrado, algo elitista, pero me sorprendió la apertura y la generosidad con que la mayoría respaldó mi candidatura.

Andrés Colmán Gutiérrez junto a Susy Delgado y otros escritores. (Gentileza)

-¿Por qué es importante esa Sociedad? ¿Cuándo surgió y cuántos socios tiene?

Aunque existen otras organizaciones y núcleos culturales importantes de poetas y escritores en el Paraguay, la SEP es la agremiación madre, creada en octubre de 1987 por los grandes maestros de la literatura en nuestro país, la que ha promovido los grandes avances en la dignificación del oficio de escribir.

En el acta de fundación encontramos los nombres de 83 escritores y escritoras, entre ellos a Carlos Garcete, Helio Vera, Augusto Roa Bastos, Josefina Plá, Carlos Villagra Marsal, Hugo Rodríguez Alcalá, José Luis Appleyard, José María y Juan Bautista Rivarola Matto, Rudi Torga, Carlos Martínez Gamba y Elsa Wiezell.

Actualmente la SEP tiene cerca de 200 asociados, incluyendo a la organización nacional con sede en Asunción y a las tres filiales (Itapúa, Alto Paraná y Caaguazú). Mantenemos contactos con grupos de escritores de Paraguarí, Guairá y San Pedro, que están en proceso de crear nuevas filiales regionales.

-¿Por qué deben estar agremiados los escritores, poetas y ensayistas?

En un país como el nuestro, en donde la creación literaria y el oficio de escribir siguen siendo muy desvalorizados por las autoridades, por la clase política y por un sector de la misma sociedad, es importante trabajar juntos para pelear por los derechos de autor, por mejores condiciones de publicación, por el fomento de la lectura y por la incidencia de la labor cultural en la educación.

Un pueblo que no reconoce y que no promueve a sus escritores, creadores y artistas, está condenado a ser un pueblo sin ilustración, y por tanto a seguir atrapado en un ambiente de mediocridad que mantiene el atraso, la corrupción, la pobreza.

Organizaciones como la SEP buscan romper la condena de los cien años de soledad que describe Gabriel García Márquez y escapar de la isla rodeada de tierra, como querría nuestro recordado maestro Augusto Roa Bastos.

-¿La presencia de Susy Delgado como vicepresidenta es también un apoyo al guaraní?

Nuestra Premio Nacional de Literatura 2017, Susy Delgado, es una joya viva que tenemos en la SEP, igual que otros colegas escritores y escritoras que trabajan con el aliento más profundo de la cultura ancestral guaraní.

El valioso trabajo que realizan por mantener viva nuestra lengua originaria y por expandirla a un nuevo universo de creciente escritura y creación literaria en guaraní es el más valioso aporte a las claves de identidad del ser paraguayo.

Tenerla a Susy en la vicepresidencia de la sociedad es tener la certeza de que la cultura y la literatura guaraní estarán presentes en todo momento junto a la creación en lengua española, que durante mucho tiempo ha sido predominante.

-¿Cuáles son sus proyectos al frente de la SEP? ¿Qué se vendrán en los próximos meses?

Nuestra prioridad es trabajar por la presentación y promulgación de la nueva Ley del Libro, junto a los demás actores del quehacer cultural, un proceso que está siendo encabezado por el actual ministro de la Secretaría Nacional de Cultura, Rubén Capdevila, a quien reconocemos como un dinámico gestor y valioso aliado.

Nos hemos vuelto a insertar en un espacio que se denomina Mesa Técnica del Libro, desde una Multisectorial del Libro y además nos integramos al Consejo Nacional de Cultura.

Desde esos lugares estamos defendiendo los intereses de los escritores y las escritoras, reclamando el respeto a los derechos de autor, retribuciones más justas y más dignas por nuestros trabajos y sobre todo que nuestras obras sean reconocidas y difundidas desde iniciativas estatales y privadas, a nivel nacional e internacional.

Al mismo tiempo, buscaremos trabajar más con las filiales de la SEP, acercar y dar visibilidad a los escritores y escritoras de interior del país, potenciar los concursos y certámenes de creación literaria, buscar expandir las obras de autores paraguayos en el gran mercado internacional del libro.

-¿Cuál es su diagnóstico de la literatura paraguaya contemporánea?

En el Foro Internacional del Libro de Asunción, en septiembre, se pintó un panorama muy crítico, que no deja de ser real. Aunque si comparamos con la situación de hace dos décadas atrás, cuando publicar libros en el Paraguay era prácticamente una misión imposible o una quijotada, cuando los autores y los editores generalmente perdían plata con cada edición, creo que se ha avanzado muchísimo.

Actualmente existe un número considerable de publicaciones al año, se nota más profesionalismo artístico y empresarial en la edición, muchos libros paraguayos tienen buena calidad de forma y contenido para salir a competir en el exigente mercado internacional. Pero todavía resulta muy difícil que un escritor pueda subsistir si solamente se dedica a escribir.

Para ganarse el pan, la mayoría de los escritores tienen que trabajar como periodistas (como en mi caso), publicitarios, abogados litigantes, funcionarios de ministerios o bancos, técnicos en informática, o cualquier otra cosa distinta y mejor pagada, y solo pueden dedicarse a escribir poesía o narrativa en sus ratos libres, que son escasos.

Esto es así porque aun el mejor escritor sigue siendo mal pagado, por ley generalmente solo obtiene el 10% del precio de venta, si es que cierra trato con alguna editorial; en otros casos, si es editor primerizo, debe costear su propia edición y casi siempre acaba perdiendo plata, en vez de ganar algo.

Si opta por la autoedición, tiene más porcentajes por las ventas de sus libros, pero se ve atrapado por las múltiples dificultades de distribución y comercialización. De este modo, la creación literaria sigue siendo pobre, porque es una ocupación marginal o secundaria, un hobby, una tarea de fin de semana.

Este círculo vicioso solo se podrá romper con una mejor negociación gremial y con una intervención más decidida del Estado para proteger y promover la creación literaria y el oficio de escribir.

-Justamente, en el Foro Internacional del Libro se discutieron muchos temas, pero se remarcó que los autores paraguayos leen o citan poco a sus colegas. ¿Es un problema de muchos escritores?

Lo de la falta de citas ocurre más en el ámbito de la producción de libros de historia, en donde es difícil abordar un tema alejado en el tiempo sin recurrir a otros libros y otras fuentes documentales.

Muchos autores cuentan los hechos históricos de hace un siglo, como si hubieran estado allí, sin contar ni reconocer de dónde sacaron su información y a veces incluso copian párrafos enteros de otros autores, sin citarlos. Esa es una falta de ética y a veces es directamente plagio.

Muchos cuestionan que mi libro “Mengele en Paraguay” sea un festival de citas de otros libros y de reproducción de documentos, pero justamente eso es lo que hace creíble la historia, porque el lector puede comprobar el valor de la fuente.

En cuanto a si los escritores leen poco o muchos a sus colegas, conozco a autores como Bernardo Neri Farina, Osvaldo González Real, Maribel Barreto, Javier Viveros y tantos más que son enciclopedias vivientes y lectores voraces de todo libro local que se publica, mientras hay otros que solo miran el ombligo de su propia escritura, pero creo que son los menos.

Homenaje de la SEP al guionista e historietista Robin Wood, en la Libroferia de Encarnación. (Gentileza)

-¿Se lee más libros en Paraguay? ¿Se tienen datos reales?

Los datos indican que se publican unos 800 libros al año, pero las estadísticas no son del todo fiables. Hay mucha autoedición y edición artesanal, que se quedan en los ámbitos locales, en círculos muy reducidos.

Son libros que al no llevar los códigos de ISBN (International Standard Book Number o Número Estándar Internacional de Libros), no se registran como producción editorial del país, se quedan en un limbo. Se nos presenta el desafío de formalizar las ediciones marginales, muchas de ellas muy valiosas.

Pero sí: existen más publicaciones, se venden y por tanto se leen muchos más libros que hace diez años atrás, aunque en el contexto de la cantidad de población, el índice comparado con los países vecinos es todavía demasiado bajo.

-¿Faltan también trabajos de corrección y edición en los libros que se editan en el Paraguay?

Acudir a los servicios de un buen diseñador gráfico y de un corrector especializado cuesta plata y las editoriales y los autores prefieren a veces ahorrar ese costo cuando el libro no apunta a ser un material de mucha venta, prefieren dejar la edición “al cuidado del autor”, lo cual genera muchas fallas.

El mercado de los libros en el Paraguay es todavía pequeño y una producción más exigente en calidad llevará tiempo, pero también se ha avanzado en este campo. Últimamente vemos libros paraguayos con ediciones muy cuidadas.

-¿Cuesta que la literatura paraguaya trascienda en estos momentos?

La “isla rodeada de tierra” sigue siendo una lamentable realidad. En los mercados internacionales del libro, la producción literaria del Paraguay es casi inexistente, salvo raras excepciones. Hay quienes dicen que es porque no han surgido escritores de novelas que puedan competir con la alta vara de la calidad dejada por Roa Bastos con Yo el Supremo o Hijo de Hombre, pero es también porque no hay políticas culturales y condiciones que ayuden a que eso sea posible.

Aun así, se producen destellos interesantes. Que un libro de cuentos como “Fantasmario” de Javier Viveros gane el Premio Edward y Lily Tuck en Estados Unidos y conozca una edición en inglés para ese mercado, o que haya coediciones antológicas internacionales como “Mar Fantasma”, que reúne cuentos de escritores paraguayos y bolivianos, son emprendimientos auspiciosos para llegar un poco más allá.

Sin olvidar que tenemos a un Robin Wood, que desde el arte de la historieta escribe obras que entusiasman a miles de lectores en Italia, España, Argentina y otros países.

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