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Señalaba Carlos Marx en el epílogo de la segunda edición de El Capital que Hegel, a quien consideraba su maestro, había sido reducido a «perro muerto» varias décadas después de su fallecimiento, al igual que Moses Mendelssohn trataba así a Benito Espinosa en el siglo XVIII. No son pocos los filósofos para los que su fallecimiento supone esa condición.

Desgraciadamente, tal es el caso de Gustavo Bueno, de cuyo obituario se cumplieron dos años el 7 de agosto, y que ha virtualmente desaparecido del día a día al igual que el sistema que él fundó, el materialismo filosófico.

Bueno, autor de unas cuarenta obras impresas, miles de artículos académicos e infinidad de conferencias y lecciones, desparramó toda esa monumental obra de forma dispersa y así permanece todavía hoy, siendo buena parte de ella imposible de encontrar. Esto pese a haber publicado numerosas obras en editoriales de prestigio, especialmente en el período que abarca desde 1996 (año de publicación de El mito de la cultura) hasta el año 2010 (publicación de El fundamentalismo democrático), estas ediciones, por el propio proceso de oferta y demanda, pronto fueron descatalogadas.

No existe, pese a todos los anuncios realizados, ningún proyecto ni a corto, medio ni largo plazo de la edición de las Obras Completas de Gustavo Bueno; todo lo que podemos encontrar sobre el mayor filósofo español de los últimos tres siglos (con permiso del Padre Feijoo) permanece desperdigado, parte por el ancho mundo virtual y parte por el laberíntico y usurario mundo de las librerías de viejo, sin orden ni concierto establecido.

Por lo tanto, se hacía necesario poner en marcha una iniciativa que recuperase y desarrollase buena parte del sistema del materialismo filosófico. Con este fin nació el 1 de septiembre de 2018, justo cuando Gustavo Bueno hubiese cumplido 94 años, la Revista Metábasis, cuyo número 1 se encuentra disponible en la web www.revistametabasis.com

La revista académica está online y es gratuita.

¿Qué significa “Metábasis”?

El término metábasis, lejos de ser una rareza para iniciados, se utiliza de manera más frecuente de lo que parece. El primero que lo utiliza es Aristóteles, quien señala en sus Analíticos segundos, que «no es posible demostrar pasando de un género a otro, v.g.: demostrar lo geométrico por la aritmética»[1].

El Estagirita señala una desconexión entre los géneros (en este caso, entre las categorías científicas como la geometría y la aritmética), que no permite hablar, sin ir más lejos, de una ciencia unificada.

Esta idea del desbordamiento del género ha hecho especial fortuna en lingüística y retórica; así, Quintiliano en sus Instituciones Retóricas señala la metábasis como un recurso estilístico consistente en la sustantivación de un adjetivo (por ejemplo, en la frase «Los valientes avanzaron»), que irá convirtiendo progresivamente lo que con Aristóteles fue una caracterización de cosas en una caracterización meramente semántica.

Será Edmund Husserl quien, en obras como las Investigaciones lógicas (1900), recupere el sentido aristotélico de transgresión de las fronteras de una disciplina, en el sentido de que aquélla toma como su objeto de estudio el de otro campo.

A este quebrantamiento indebido de fronteras lo llama Husserl una metábasis eis allo genos. Tanto el psicologismo, como el antropologismo y el biologismo, serían para Husserl los errores fundamentales en teoría del conocimiento, en tanto que ejemplos palmarios de la citada metábasis.

Este sentido será recogido por Gustavo Bueno, aunque corrigiendo el fundamento que sostenían Aristóteles y Husserl: los géneros no son incomunicables entre sí, ni tampoco todo se relaciona con todo; existe una cierta relación entre las cosas, una involucración entre las categorías científicas, sin que «las cosas mismas» (por usar la expresión de Husserl) sean una suerte de totum revolutum donde todo se confunde.

La propia concepción de la filosofía de tradición académica de Bueno no se circunscribe ni a un mero resumen de las ciencias (como pretendió en tiempos el positivismo lógico o el Diamat, y que precede a intentos de disolución de la filosofía), ni a una doctrina arcana que se nutra de sí misma, sino que se le concede cierta sustantividad y trabaja con ideas que desbordan los contextos científico-tecnológicos.

Sin ir más lejos, la propia noción de un sistema filosófico no es algo exento ni previo a los saberes tecnológicos o científicos, pues bebe de conceptos positivos como el sistema solar o los sistemas de ecuaciones en matemáticas.

La filosofía, y sobre todo, en su forma sistemática, no brota de la ignorancia sino de saberes efectivos de primer grado, y por ello la filosofía puede considerarse como un saber de segundo grado.

Frente a las distinciones un tanto artificiosas entre una tradición «analítica», centrada en la ciencia, y una tradición «continental», centrada en el análisis de los textos de la tradición, el materialismo filosófico clasifica ambas como una filosofía «centrada» en el análisis de las ciencias, en primer lugar, y una filosofía «exenta» de los problemas del presente, realizada por profesores y para profesores, en el segundo caso.

Invitación a colaborar

Precisamente este sentido del desbordamiento del género o el ir «más allá de la serie» es el que anima a la flamante revista Metábasis: el ir más allá de donde llegó Gustavo Bueno, convencidos de que el sistema del materialismo filosófico aún tiene mucho que ofrecer.

Iniciada su andadura, Metábasis prepara un número monográfico sobre la controversia del aborto, que tanto eco está teniendo en nuestros días a propósito de las leyes de plazos que intentan imponerse en muchos países para facilitar el aborto de los no nacidos (por ejemplo, el proyecto de ley que en la República Argentina pretendía ampliar los plazos del aborto después de la semana 14 de embarazo), y al que se invita a colaborar a quien lo desee, con plazo máximo de entrega de originales el 1 de Abril de 2019.

Gustavo Bueno, pensador principal del materialismo filosófico. (Fgbueno.es)

[1] Οὐκ ἄρα ἔστιν ἐξ ἄλλου γένους μεταβάντα δεῖξαι, οἷον τὸ γεωμετρικὸν ἀριθμητικῆι

 

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