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Los animales de compañía poseen necesidades particulares y diferentes que varían desde la edad temprana hasta la vejez. Muchas de ellas se explican por los aspectos evolutivos de los animales y por el proceso histórico de domesticación. Por lo tanto, conocer las diferencias entre las especies felina y canina puede ayudarnos a cuidar a nuestras  mascotas más responsablemente.

Las principales diferencias se centran en la adaptabilidad de cada especie al hogar, la higiene, alimentación, comportamiento, hábitos reproductivos y enfermedades que pueden padecer.

El gato es el animal de compañía más popular en cifras estadísticas mundiales. Estudios en 10 países amantes de gatos revelan hay 204 millones de gatos mascotas. En los principales 10 países amantes de perros hay 173 millones de estos animales.

Estos datos proceden de FEDIAF, la federación que agrupa a la industria de comida para animales domésticos en Europa. El organismo que provee esta información en Estados Unidos es la Asociación Americana de Medicina Veterinaria.

Algunas características de perros y gatos domésticos

La especie canina fue domesticada hace unos 14 mil años. Descienden del lobo y se teoriza que los primeros perros se acercaron a los humanos por la facilidad para conseguir comida, y para abrigarse cerca de sus fogatas.

Desde entonces, más de 300 razas de perros fueron apareciendo a medida que los humanos los íbamos seleccionando. El promedio de vida actual es de 12 a 14 años y el costo de vida total de un perro sano oscila entre las US$7 mil para perros grandes/gigantes y US$10 mil para perros pequeños/medianos.

En cuanto al comportamiento, un cachorro canino requiere más esfuerzo de educación inicial en normas básicas de higiene que un felino. En general, un perro requiere mayor espacio físico para vivir en armonía; muchas razas deben salir a pasear frecuentemente. Las perras presentan celo cada 4 a 6 meses durante toda su vida, pudiendo dar a luz a 6 cachorros en promedio. Éstos y otros aspectos deben considerarse al momento de decidir adoptar un perro.

La especie felina fue domesticada hace alrededor de 7 mil años. Descienden de antiguos gatos monteses que se acercaron a los hogares humanos para cazar roedores.

Alrededor de 100 razas de gatos se desarrollaron. El promedio de vida actual es 9 a 15 años. El costo de vida total de un gato sano oscila entre US$3 mil para gatos extrahogares y US$10 mil para intrahogares.

La temporada de celo de las gatas es proporcional a la cantidad de luz que reciben sus retinas durante 24 horas, pudiendo una hembra entrar en celo largos periodos de tiempo en las ciudades.

Los gatos son más territoriales que los perros, sobre todo los adultos. Son también más sensibles a los cambios de domicilio; las mudanzas los estresan excesivamente. Requieren menos espacio para vivir que un perro, y se adaptan mejor a los edificios y  departamentos.

El perro es omnívoro, el gato es carnívoro obligado

Se destacan las diferencias nutricionales entre ambas especies. El perro es una especie omnívora (pueden ingerir alimentos de origen animal y vegetal) con gran variabilidad de tamaños, y existe riesgo de enfermedad esquelética del desarrollo en los individuos de razas grandes y gigantes.

El gato necesita elevados niveles de proteína y es un carnívoro obligado. Es sumamente necesario que se incluyan alimentos de origen animal en su dieta, de no ser así se desencadenarían enfermedades cardiacas graves, entre otras. Esta necesidad vital es consecuencia de la ineficacia del organismo felino para producir taurina, ácido araquidónico, vitamina A y niacina, todos ellos presentes en los tejidos animales.

Los alimentos balanceados en general poseen los requerimientos nutricionales adecuados para cada especie y edad del animal, y son diseñados para poder ser la única fuente de alimento necesaria para la mascota.

La alimentación a base de alimentos caseros requiere calcular la cantidad precisa de diferentes ingredientes que al mezclarse satisfagan todas las necesidades nutricionales y evite las carencias. Estos cálculos los debe realizar un especialista en nutrición animal.

Los alimentos y bebidas dañinos para perros y gatos son: cebolla, ajo, aguacate, uvas pasas, aderezos como la mostaza o la salsa de tomate, lácteos en general (excepto el yogurt natural y el queso cottage), chocolate, café, todo tipo de golosinas o dulces, bebidas alcohólicas y alimentos con exceso de grasa animal, levadura o sal.

Enfermedades comunes en perros y gatos

Un perro joven puede padecer parvovirosis o distemper, enfermedades virales graves muy contagiosas entre perros, con mortalidad elevada, con síntomas como vómitos, diarrea con sangre, hasta convulsiones. Son comunes la parasitosis intestinales, sarna y las tiñas también, patologías en general no tan graves como las anteriores.

Los gatitos jóvenes pueden sufrir Complejo Respiratorio Felino, enfermedad contagiosa causada por diferentes virus y bacterias que producen rinitis, úlceras en la boca y lesiones oculares.

Perros adultos requieren chequeos periódicos para detección de alergias cutáneas, cáncer, enfermedad crónica del corazón o riñones, sarro/caries, artrosis, diabetes, hipotiroidismo y para patologías trasmitidas por vectores en países subtropicales como leishmaniasis, ehrlichiosis, anaplasmosis, babesiosis, hepatozoonosis, entre otras.

Gatos adultos pueden padecer infecciones por el virus de inmunodeficiencia (sida felino) o de la leucemia. Enfermedades urinarias, respiratorias crónicas, cáncer e hipertiroidismo son otros posibles padecimientos que requieren vigilancia médica.

Beneficios de tener mascotas, según la ciencia

Tener mascotas disminuye la presión arterial y reduce la taquicardia, además combate la obesidad. Tener mascota durante los primeros años de vida reduce la posibilidad de desarrollar alergias en años posteriores.

Los animales de compañía reducen la sensación de soledad, aumentan la autoestima y el sentido de responsabilidad, así como permiten sobrellevar el estrés, duelo y estados de depresión.

Los dueños de mascotas entablan nuevas amistades más fácilmente, participan más en actividades comunitarias y de apropiación de parques y construyen vínculos más efectivos de confianza entre personas.

Adoptarlos implica cuidarlos durante toda la vida

Adoptar un animal de compañía supone el compromiso de velar por el cuidado de una vida durante todo el tiempo que ella dure. La comunicación constante con los veterinarios especializados resulta determinante para mantener la salud de perros y gatos desde la juventud hasta la senilidad.

Las vacunaciones, desparasitaciones frecuentes y la detección temprana de enfermedades del animal adulto mediante exámenes de diagnóstico de rutina constituyen excelentes medidas que garantizan el cumplimiento de la tenencia responsable de nuestras mascotas, quienes nos ofrecen todo su afecto incondicional hasta los últimos minutos de su existencia. Todo esfuerzo por darles la mejor calidad de vida siempre será bien recompensado.

Referencias

 

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