Dr. Ferro: en las últimas décadas la ciencia paraguaya experimentó un cambio monumental

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El Dr. Esteban Ferro, exdecano de la Universidad Nacional de Asunción y Premio Nacional de Ciencias, cerrará el Ciclo de Escritura Científica. (Ciencia del Sur)
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De los trabajos con teletipo a tener todo un sistema online como CICCO, el proceso de acceder al conocimiento y producirlo se transformó radicalmente en los últimos 40 años en el Paraguay, según el Dr. Esteban Ferro Bertolotto, exdecano de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) y Premio Nacional de Ciencias 2012.

El profesor Ferro, catedrático de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNA e investigador emérito del PRONII-Conacyt, cierra este jueves 30 el Ciclo de Escritura Científica 2018, con el taller de artículos en ciencias químicas y bioquímica. El científico es doctor en bioquímica por la UNA y doctor en química, por la Universidad de la Laguna, España. Realizó uno de sus posdoctorados en la Universidad de Toyama, Japón.

Mentor de varios investigadores y profesionales paraguayos, el Dr. Ferro, que desarrolló líneas de investigación en fitoquímica y bioquímica, habló brevemente sobre su workshop que cerrará el ciclo organizado por Ciencia del Sur, el Instituto de Patología e Investigación y la Sociedad Científica del Paraguay.

Los interesados pueden inscribirse en este link.

-¿Qué significa o representa para usted la escritura científica?

La escritura científica es un medio de comunicación, orientado a la difusión de los hallazgos científicos. Forma parte de esa construcción colectiva que es el conocimiento científico, y es el instrumento idóneo para poner a consideración y escrutinio de otros investigadores (los pares) nuestros resultados y la interpretación que le demos.

Además, su producto – las publicaciones – se constituyen en indicador de actividad científica y productividad.

-¿Cómo se hacían las publicaciones científicas desde Paraguay cuando se inició como investigador?

La producción científica era muy limitada, así como el acceso a publicaciones científicas en revistas internacionales. Felizmente, tuve mentores excelentes que me iniciaron en el significado de las publicaciones científicas y en la dinámica que su producción implica.

Deseo mencionar a dos bioquímicos paraguayos con quienes inicié ese recorrido, los doctores Rafael Vera García y Gustavo Diaz Gill (+).

-¿Cambió mucho en Paraguay?

Sí, el cambio en los últimos 40 años en la manera de acceder a publicaciones científicas y en el modo en que se producen y difunden es monumental. Muchos recordarán con cariño las consultas “a mano” en los índices quinquenales y anuales del Chemical Abstracts ©, las consultas semanales en el Current Contens ©, las peticiones de separatas a los autores, las búsquedas en bases bibliográficas por teletipo o en CDs mensuales.

Hoy tenemos acceso a búsquedas bibliográficas y publicaciones a través de Internet, y contamos con una herramienta fundamental en CICCO (del Conacyt de Paraguay), que nos acercan gran parte de la literatura científica internacional. De la aspiración a publicar en los medios locales hemos transitado a la presencia de publicaciones de investigadores nacionales en medios de difusión global.

-¿Cómo uno selecciona las revistas que les servirá para áreas tan grandes como la química o la bioquímica?

En parte, de eso trata el seminario. Se trata de lograr un equilibrio entre las legítimas aspiraciones de ver nuestros resultados en un medio (revista) internacional, indexado en una base bibliográfica de alta calidad y con alto índice de impacto, por un lado, y de concluir con el proceso en tiempo razonable y con costo accesible.

La originalidad de la propuesta metodológica y la calidad de los resultados son factores que permitirán acceder a revistas de mayor impacto. Sin embargo, la falta de una respuesta positiva nos debe mover a buscar otros medios de difusión de los resultados. Tampoco podemos estar ajenos a la dificultad adicional que se carga a la publicación de manuscritos desde nuestros centros y universidades, sin el acompañamiento de otras instituciones de países desarrollados.

-La Dra. Antonieta Rojas de Arias asegura que hay una “crisis científica” debido a problemas de plagio en nuestra academia. Usted formó parte de la Comisión Ética que estudió uno de los casos, específicamente el de la Universidad Nacional de Itapúa. ¿Son frecuentes estos casos en nuestras universidades?

No dispongo de información para opinar sobre la frecuencia de tales prácticas, en la publicación de resultados originales, pero tengo la impresión que no son frecuentes. Cuando sometemos nuestros resultados a revistas de difusión global, lo que es cada vez más frecuente mediante la inclusión de las mismas en bases bibliográficas, también exponemos el material a su evaluación en cuanto originalidad.

-¿A quién deben acudir los estudiantes que quieran denunciar?

Considero que las sospechas de la ocurrencia de violaciones a principios éticos deberían ser detectadas por los tutores o mentores, que trabajan de cerca con los estudiantes y conocen de sus avances y de lo que se produce local o internacionalmente en el tema. Si allí no se obtiene respuesta, las instituciones académicas cuentan con responsables de sus programas de graduados y con comités de ética de investigación, que deberían interesarse en que las prácticas indebidas no prosperen.

-¿De qué tratará su taller que dará en la Sociedad Científica del Paraguay?

Se tratará de un taller o de una charla, en función del interés y la participación de los asistentes. Tengo un material preparado sobre la base de un curso de redacción científica al que se añadieron conceptos de calidad de las publicaciones y evaluación de manuscritos.

Considero que los autores deben estar informados sobre los criterios que algunas revistas emplean en la selección de los manuscritos que serán publicados y prepararlos atendiendo a las reglas de las editoriales.

-¿Qué deben saber los estudiantes o jóvenes que quieren ser investigadores de las ciencias químicas y bioquímica?

En primer término, que se trata de carreras de resistencia, y como para ellas se requiere de entrenamiento persistente, la búsqueda de conocimientos nuevos arranca por conocer la lógica del método científico, las bases conceptuales aportadas por las ciencias básicas y las habilidades que se logran con la práctica de sus procedimientos experimentales.

Como en los deportes lo hace un entrenador, un buen tutor o mentor que oriente los intereses de los estudiantes y los motive a progresar, es una pieza fundamental en el crecimiento de los futuros científicos.

La proximidad a los sitios donde se “hace ciencia”, como los laboratorios de investigación de las universidades y los centros independientes, la vinculación a la docencia superior, la participación en ateneos científicos, el involucramiento activo en programas de iniciación científica y de investigación de fin de carrera (trabajos de graduación), son algunas de las estrategias útiles para que los estudiantes consoliden su motivación y definan su camino en la ciencia.

Durante el Ciclo de Escritura Científica participaron los más destacados investigadores de Paraguay junto a jóvenes científios y varios académicos. (Ingrid Silguero / Ciencia del Sur)

 

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