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Por Desirée Esquivel e Ingrid Silguero

El Ciclo de Escritura Científica 2018 arrancó este jueves 26 de julio en el edificio histórico de la Fundación La Piedad, sede de la Sociedad Científica del Paraguay (SCP), con la conferencia del Dr. Antonio Cubilla, director del Instituto de Patología e Investigación (IPI) y editorialista de Ciencia del Sur (CdS).

Cubilla habló sobre las publicaciones científicas en general y dentro de su especialidad, la patología, y resaltó que hacer ciencia requiere de mucha rigurosidad y criterio, por lo cual se necesitan investigaciones originales.

Esta serie de talleres está organizada por el IPI, la SCP y CdS, con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el Benjamin Franklin Science Corner y la Embajada de Estados Unidos en Paraguay.

La bienvenida estuvo a cargo del director de nuestro medio, Eduardo Quintana, y del editor general, Daniel Duarte, quienes mencionaron el desafío de organizar estos talleres en respuesta a la necesidad de mejorar la calidad de las publicaciones y revistas.

La Dra. Sofía Cañete, el Dr. Antonio Cubilla y Eduardo Quintana, director de Ciencia del Sur. (Foto: Ingrid Silguero)

 

El Dr. Antonio Cubilla, investigador que obtuvo el Premio Nacional de Ciencias, inauguró el primer taller del ciclo, área ciencias médicas, con su conferencia denominada “Escritura científica como una narración y algo más”. Compartió su vasta experiencia sobre la investigación en su área y brindó nociones a los más de 40 asistentes al evento. Destacó la importancia de la originalidad para la trascendencia de las investigaciones, por lo que se debe estar en constante actualización y búsqueda de ideas innovadoras.

“Quiero agradecer a Ciencia de Sur por pedirme algo que nunca se me ocurriría hacerlo por mí mismo: reflexionar sobre una de mis actividades preferidas, la escritura científica, y deseo transmitirles ese aprendizaje. Como decía Hermann Hesse, les hablaré desde el rumor de la circulación de mi sangre, de las vivencias, experiencias y sentimientos propios del escribir”, resaltó.

En cuanto a las características de la escritura científica, precisó que debe ser como una “historia” con originalidad, imaginación, claridad, fluidez, coherencia o concatenación lógico-matemática, profundidad y belleza.

¿Cómo contar esa historia sin caer en lo aburrido?

Foto: Ingrid Silguero.

Indicó que el reporte científico es una comunicación, una transmisión de algo primero pensado y luego escrito. “Es como contar una historia real, aunque se origine en conjeturas o ideas muy arriesgadas y difíciles de sustentar sin una demostración”, aseveró.

Pero la narración científica no es literaria: “En los cuentos, la fluidez del escrito está determinada por una interrelación estética de hechos; el escrito científico pretende una correlación causal de las ideas y hechos. El cuento se inicia con una gran frase y culmina con un final inesperado; el escrito científico se inicia con una sorpresa”, agregó.

Mencionó que el texto científico, además de su realismo, debe ser nuevo, porque no existe ciencia sin originalidad.

“La repetición no es una de sus características, ya que el hecho de repetir aleja la actividad de la investigación científica. No perdamos nuestro tiempo ni el de nuestros colaboradores planteando trabajos científicos no originales, porque no conducen a buen camino y esto no lo validan a uno como científico. Si no hay ideas nuevas no es posible la práctica de la ciencia”, añadió.

Reiteró que lo indispensable es la originalidad, pues si lo que se investiga ya fue descubierto, analizado y estudiado, significa un sinsentido para el investigador.

Otros consejos

Foto: Ingrid Silguero.

Cuando hay exceso de números y reporte de cálculos estadísticos sofisticados e incomprensibles, muchas veces por el propio autor, recomendó llevarlas al final del texto en un apéndice o anexo.

Detalló las partes de un escrito científico: la introducción, los materiales y métodos, los resultados y discusión, la conclusión, el resumen, las tablas y apéndice. Insistió en que el escrito científico debe redactarse con un lenguaje inteligible y en todo momento se debe proceder de manera ética, relatando minuciosamente la forma en que se realizó la investigación en el apartado de materiales y métodos.

Comentó acerca de la importancia de generar un buen título, de tablas e imágenes descriptivas y de resúmenes que condensen verdaderamente la investigación.

Sin opiniones en los resultados

El Dr. Cubilla afirmó que “hay una tendencia muy natural de desear comentar, explicar, interpretar los resultados, pero se debe luchar contra ese deseo”. Sentenció que no caben opiniones en la redacción de los resultados, pues se debe apuntar a la máxima objetividad.

Resaltó que casi siempre una proposición científica nueva se basa en la refutación de otra anterior. De ahí que el aparto de discusión implica confrontar esa idea con anteriores, lo cual requiere un conocimiento de la historia de lo que se presenta como nuevo. Nada nace de la nada, recalcó.

Destacó a Karl Popper como uno de sus filósofos de la ciencia de referencia, por permitir mayor libertad en cuanto al método científico. Relató que “no existe método perfecto”, según Popper.

Al concluir este primer taller, los participantes pudieron consultar al Dr. Cubilla sobre sus ideas de investigación y preguntar sobre diversos aspectos de la publicación científica.

La mayoría de los asistentes eran jóvenes investigadores que se iniciaban en la publicación. (Foto: Ingrid Silguero)

Siguientes fechas del Ciclo de Escritura Científica:

  • Miércoles 1 de agosto: ciencias biológicas y conservacionismo (Alberto Yanosky);
  • Martes 7 de agosto: ciencias sociales y humanidades (Mónica Ruoti);
  • Jueves 16 de agosto: ciencias naturales y salud (Antonieta Rojas de Arias);
  • Miércoles 22 de agosto: ciencias físicas, matemática, informática e ingeniería (Benjamín Barán)
  • Jueves 30 de agosto: ciencias químicas y bioquímica (Esteban Ferro).

Todas las sesiones se harán de 18:00 a 21:00, tendrán un costo de G. 120.000, y se desarrollarán en el edificio histórico de la Fundación La Piedad (Avenida Artigas esquina Andrés Barbero).

Las preinscripciones se hacen a través del siguiente formulario.

 

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