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Investigar cáncer en mascotas en lugar de hacerlo con humanos tiene varias ventajas. En primer lugar, es económica y éticamente más aceptable realizarlo en animales domésticos. El corto período de vida de las mascotas permite conseguir resultados más rápidos y concretos sobre el tiempo de reaparición del tumor local, de metástasis, tiempo de supervivencia luego del diagnóstico y posibles efectos tardíos del tratamiento.

Las mascotas comparten el mismo ambiente que sus dueños, un factor que puede servir como fuente de información para comprender los patrones cambiantes del cáncer en humanos. Perros y gatos llegan a ser gerontes más rápidamente, y en consecuencia los tumores malignos se desarrollan más velozmente y en una proporción mayor que en humanos.

Paraguay debería considerar abrir líneas de investigación en oncología comparada, coordinando acciones entre médicos, veterinarios, cirujanos y otros profesionales afines. Existen centros regionales de referencia en España y Estados Unidos que logran concentrar los casos y facilitar ensayos clínicos.

Aunque el estudio del cáncer en los animales no cuente con los recursos que sí tiene el del cáncer humano, la oncología veterinaria es una especialidad joven y de crecimiento acelerado que ofrece soluciones prácticas para mejorar el tratamiento y la calidad de vida de los pacientes.

Algunos de los sitios de aparición de cáncer en humanos (piel, mama, sangre y tejido linfático) coinciden con los sitios más frecuentes en perros y gatos, indican los datos compilados por un registro de neoplasias animales en algunos condados de California, Estados Unidos.

Su importancia en ese país ha llegado a tal punto que existen registros tumorales como el California Animal Neoplasm Registry, donde se documentan los factores causales, tratamiento, pronóstico y la epidemiología de cada caso animal. Este hecho ocurre porque los tumores malignos se encuentran entre las causas más importantes de muerte en caninos domésticos de Estados Unidos y en diversos países.

Facilitan nuevas técnicas de diagnóstico y tratamiento aplicables a humanos

Las mascotas tienen una mayor incidencia en algunos cánceres (osteosarcoma, linfoma no Hodgkin y otros) que los humanos, lo que permite que haya más estudios de casos. Los perros y gatos son lo suficientemente grandes para diferentes estudios de imagen, así como para intervención quirúrgica.

La elucidación del genoma canino, por su semejanza y relevancia para el genoma humano, abrió una oportunidad sin precedentes de estudiar oncología comparada desde una perspectiva genética. La secuencia del genoma canino fue obtenida en 2003 en el Instituto Nacional de Investigación Genómica Humana de EE. UU.

Desde entonces los científicos han utilizado poblaciones caninas para determinar la base genética de las enfermedades que afectan a humanos y perros: cáncer, sordera, epilepsia, diabetes, cataratas y cardiopatías, entre otras.

Debido a que existen menos tratamientos “gold standard” en medicina veterinaria en comparación con medicina humana, es más fácil intentar nuevas terapias en lugar de esperar hasta que todos los tratamientos “conocidos” hayan fallado, como es común en el tratamiento de cánceres humanos.

Lamentablemente, pueden acontecer abusos y tratamientos poco éticos. Tenemos una obligación de no negar a los pacientes animales alternativas efectivas mientras que, al mismo tiempo, se planifican ensayos clínicos bien diseñados de nuevos protocolos de tratamiento.

¿El cáncer humano se asemeja más al de animales de laboratorio o al de mascotas?

El cáncer se comporta de manera más similar en la comparación perros/gatos/humanos que en la relación animales de laboratorio/humanos, por diversas razones. En términos de tamaño del paciente y comportamiento tumoral, los cánceres de dichas mascotas son más similares a los cánceres humanos que los tumores de roedores, por ejemplo.

Debido a los movimientos de derechos animales, investigar nuevos tratamientos en animales de laboratorio son cada vez más difíciles. Esto hace al cáncer de animales de compañía una herramienta de investigación más atractiva y moralmente tolerable. Sin embargo, esto no implica que es permisible en cualquier animal bajo cualquier circunstancia.

Perros y gatos comparten fisiología y metabolismo similares a los humanos para la mayoría de los sistemas de órganos y drogas. Tal correspondencia permite una mejor comparación de las modalidades de tratamiento como cirugía, radiación y quimioterapia entre animales y humanos.

Los cánceres observados en la práctica son espontáneos, a diferencia de cánceres inducidos en laboratorio. Los cánceres espontáneos pueden comportarse de una manera significativamente diferente a los cánceres inducidos o trasplantados.

Las mascotas tienen sistemas inmunológicos intactos, a diferencia de ciertos roedores o estudios de cáncer in vitro, lo que permite explorar los ensayos inmunológicos y mejores enfoques de tratamiento.

La colaboración de los propietarios es clave

Propietarios que buscan tratamiento para sus mascotas con cáncer son un subconjunto devoto y compasivo de la población. Trabajar con estos propietarios puede ser un aspecto muy satisfactorio de esta frustrante especialidad. Inclusive tienden a cooperar cuando se solicita la autopsia con fines científicos.

Estos propietarios casi siempre se muestran satisfechos con un intento honesto y sistemático de curar o paliar la enfermedad de su mascota, haciendo que la experiencia sea gratificante para el veterinario, para el propietario y, lo más importante, para la mascota.

 

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