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Para el Dr. Julio Torales, psiquiatra y profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el feminicidio es un crimen que va más allá de la psiquiatría para tornarse un problema de salud pública y de derechos humanos. Según el columnista de Ciencia del Sur e investigador del PRONII, machismo y violencia van muchas veces de la mano.

Ante el brutal feminicidio ocurrido días atrás en la ciudad de San Lorenzo (departamento Central), Torales ofreció una breve reflexión, asegurando que los prejuicios sobre la supuesta superioridad del hombre frente a la mujer o la noción de propiedad en una relación llevan a cometer violencia y hasta asesinatos.

Dr. Julio Torales, psiquiatra e investigador. (Gentileza)

En los últimos días, diversos usuarios de redes sociales opinaron que el crimen de Nathalia Silveira se trató apenas de “simple patología o crimen pasional”, negando la posibilidad de que se tratara de feminicidio. Argumentaron que el asesino se trata “solo de un enfermo”.

“Los feminicidios no son ‘simple patología’ ni ‘crímenes pasionales’. El feminicidio es un problema alarmante, social, de salud pública y derechos humanos. Es una expresión de la continua aceptación de patrones de conductas esperables ligadas al género”, manifestó Torales. 

“La mirada sobre esta problemática está más allá de la psiquiatría, puesto que en ella se encuentran adscritas al concepto de violencia de género la histórica sumisión de la mujer respecto al varón, y por otro, la supuesta superioridad de éste último”, señaló el investigador.

Además, aclaró que no todos los psicópatas son feminicidas, ni todos los feminicidas son psicópatas, sino que existen diversos matices que deben ser tomados en cuenta. Sin embargo, puntualizó, todos ellos son violentos.

Torales manifestó que no podemos hablar o emitir juicios concluyentes cuando no tenemos acceso a toda la evidencia del historial psicológico del agresor.

“Recién una buena evaluación y entrevista por un médico psiquiatra y un psicólogo lograrán dilucidar eso. Es poco ético hacer un diagnóstico ‘de oído’ a través por los medios de comunicación. No obstante, algunos elementos —precisión en el acto, planificación de la acción, orden en la ejecución— están presentes en este acto y son indicadores de que hubo premeditación y no fue una emoción violenta o similar”, expresó el médico.

Dijo también que lo ocurrido en San Lorenzo efectivamente se trata de un feminicidio y que el odio es solo un elemento más en el modelo de crimen.

“El ‘odio’ no es el único elemento del crimen feminicida. En los feminicidios la razón es clara: ‘la mujer es propiedad del varón’. Y esto se manifiesta en patrones de conducta claros, que generan situaciones de violencia (desde mínimas hasta crímenes) y que se transmiten y normalizan en la sociedad”, explicó el científico.

Machismo y violencia

Para Torales, se debe recalcar que machismo y violencia muchas veces van de la mano y eternizan ideales completamente peligrosos que podrían llevar al crimen.

“En muchos hombres es posible encontrar contextos culturales y de su propia historia de vida que son un combustible para acciones violentas, incluso matar. Estos factores explican el resentimiento y la ‘indignación’ que sienten los hombres cuando las mujeres se apartan de lo que ellos consideran ‘ideal’ o ‘adecuado para una mujer’, por lo que reaccionan al verse ‘defraudados’ según su criterio“, indicó.

“Muchas veces un hombre no acepta que la mujer con la que está en un relación actúe de una determinada manera, pero él sí puede hacerlo con otras mujeres. Este patrón es el que se mantiene mediante los desequilibrios de poder existentes entre hombres y mujeres”, concluyó el psiquiatra.

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