Chile marcha por la ciencia y el conocimiento

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El movimiento March for Science vio la luz en el 2016 después de las polémicas decisiones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respecto a ciertos puntos críticos como el cambio climático y el presupuesto destinado a varios centros de investigación.

Lo clave de la movilización fue defender el rol de la investigación y apuntar a la generación de políticas públicas basadas en evidencias —no en creencias—, un reclamo con lo que comunidades de científicos en todas partes podían identificarse. En todo el mundo se generaron respuestas, algunos científicos se mostraron cautos, pero muchos otros salieron a las calles a reclamar más ciencia para el mundo.

Este 14 de abril se ha hecho un nuevo llamado a los amantes de la ciencia a salir de los confines del laboratorio y marchar. Se han organizado eventos en todos los continentes. Solo en América habrá movilizaciones en Argentina, Brasil, México, Costa Rica, Guatemala, Colombia, Panamá, Canadá y Estados Unidos.

Lic. Rodrigo Dover, uno de los organizadores del la Marcha por la Ciencia y Conocimiento en Chile. (Foto: Gentileza)

Por supuesto Chile no está ajeno a este evento, y tal como se hizo el año pasado, se están articulando marchas en diferentes ciudades, justo cuando en el país se vive un momento delicado en las ciencias y la educación.

A principios de este año, en el Consejo Nacional de Educación chileno se analizó eliminar Ciencias Naturales y Filosofía del plan común de los dos últimos años de los colegios en algunas orientaciones. Aunque finalmente se mantuvieron las asignaturas, sí se generó un debate importante al respecto y varias organizaciones levantaron la voz.

Luego, en marzo, el Senado rechazó dos enmiendas del proyecto que crea el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación debido a una disputa sobre la propiedad de las patentes que se generan a partir de las investigaciones. Debido a esto, el proyecto de ley pasó a una comisión a la espera de que se resuelvan estas controversias.

De cara a la marcha denominada “Por la ciencia y el conocimiento”, Ciencia del Sur conversó conuno de los organizadores, Rodrigo Dover, licenciado en ciencias con mención en biología, respecto a los reclamos y las expectativas de este sábado.

-¿Por qué marcha Chile por la ciencia y el conocimiento?

El año pasado con el surgimiento de March for Science en EE. UU., donde dieron a conocer sus problemas en ciencia luego de que colocaran a gente anticiencia en lugares claves como la Agencia de Protección Ambiental, en educación, etc., pensamos que sería buena idea replicar la marcha en Chile. En principio apoyando, pero también dando a conocer nuestras propias demandas en el sector.

El año pasado reunimos a personas de varias organizaciones como ANIP, Ciencia con Contrato, Etilmercurio, Más Ciencia Para Chile, Artes y Humanidades, entre otras, y además de personajes claves como el profesor Jorge Babul (desde el Consejo de Sociedades Científicas de Chile) apoyándonos.

También, este año contamos con más organizaciones y se decidió colocar el nombre “Marcha por la ciencia y el conocimiento” para englobar todas las disciplinas que se encargan de hacer investigación, como las artes, las ciencias sociales, etc., no solamente las ciencias naturales.

-¿Quiénes van a marchar y dónde?

Se esperan investigadores de distintas áreas de conocimiento, además de personas que adhieran a nuestras demandas. El sábado 14 de abril a las 15:30 horas tenemos un recorrido trazado en Santiago que inicia en el frontis del Museo Nacional de Bellas Artes hasta la Plaza de la Constitución.

Además, el mismo día habrá marchas en las ciudades de Concepción, Valparaíso, Valdivia, La Serena, Antofagasta y Arica, hasta el momento.

-Retrospectivamente, ¿cómo evaluaría la marcha del año pasado? ¿Qué diferencias hay con las de este año?

Marcha del 2017, en Santiago de Chile. (Alejandra Recalde)

El año pasado en Chile hubo 4.500 personas, 3.000 solamente en Santiago, entre investigadores, estudiantes, gente que apoya la ciencia y adherentes en general. Este año esperamos más porque se unieron más ciudades.

Con la marcha del año pasado logramos generar ruido, visibilidad. Se lograron unificar distintos petitorios y nos dimos cuenta de que debíamos unirnos diversos sectores para generar reclamos en común.

-Además de la marcha, ¿qué otras acciones se están llevando a cabo? ¿Existe un nexo entre los científicos y el Gobierno en Chile, un lobby científico?

Marcha del 2017, en Santiago de Chile. (Alejandra Recalde)

Por ley debería existir un consejo que asesore al presidente en temas científicos, pero no existe. Debería hacerlo el Consejo Superior de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT), pero no es así.

El Congreso posee una Comisión de Ciencia y Tecnología, que son quienes organizan el “Congreso Futuro”, pero entre las ideas que se comparten en ese evento y las políticas públicas que se generan finalmente todavía falta mucho.

-¿Por qué es importante que los científicos marchen? ¿Piensas que se pueden desvirtuar los reclamos haciendo marchas? En el sentido de que se podría politizar la ciencia.

Como se hizo hincapié en el discurso del año pasado, uno de los roles del investigador es entregar información en la toma de decisiones, así evitando que nos engañen. Por ejemplo, es de vital importancia que ayudemos a la generación de políticas públicas basadas en la evidencia.

Además, como investigadores tenemos una responsabilidad con la sociedad de desarrollar, difundir e intercambiar los avances y descubrimientos del conocimiento, pues no podemos quedarnos encerrados en nuestros laboratorios, detrás del escritorio o en nuestras oficinas.

Nuestra labor es comprender nuestro entorno, aquello que nos rodea, desde la disciplina que sea, para que ésta se convierta en un aporte al desarrollo humano, en cualquier arista.

Marcha del 2017, en Santiago de Chile. (Alejandra Recalde)

Esto hace que el discurso que proponemos sea de carácter político, es decir, que la ciencia es política y que la investigación es clave para transformar nuestras sociedades.

En cuanto a desvirtuar nuestros reclamos, es posible que suceda. También puede existir gente malintencionada, pero si es que las y los investigadores nos unimos y convergemos bajo los mismos propósitos para dar a conocer nuestra real disposición de mejorar a la sociedad, se volverá difícil que esto suceda.

Que la ciencia y la investigación se politice no hay que verlo como algo malo, como sucede con ciertas personas e investigadores que piensan que no es algo propio de nuestras disciplinas, pues hay que considerar que tenemos un deber con la sociedad y que se entienda que investigar es un acto multidisciplinar, multicultural y diverso, al momento de pensar y crear el proyecto de país que queremos.


 

Este año, el petitorio de la marcha se organizó en 5 grandes tópicos, cada uno de los cuales contempla diversos puntos con sus sugerencias:

  1. Institucionalidad: la pronta creación del Ministerio de Ciencia y su correcta estructuración, el aumento del presupuesto en ciencia del 0,38 al 1% del PIB, mayor soporte y visibilidad a los programas que contribuyen a la generación de cultura científica e investigativa en el país y revisión de la autonomía del CONICYT.
  2. Chile y sus talentos, que apunta a la descentralización de la investigación, debido a que gran parte de los fondos se destinan a Santiago y los fondos regionales son pocos. Por ello se proponen núcleos a nivel regional para potenciar la ciencia a lo largo de Chile.
  3. Derechos sociales y equidad de género: dar mayor visibilidad a las investigadoras, por ejemplo en foros tener 50% de participación en los paneles; que se potencie la presencia de mujeres en las carreras STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas), se puede usar de ejemplo el programa de equidad que tienen en la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, donde existen cupos especiales para mujeres que quedaron en lista de espera tras los procesos de admisión a la Universidad. (En Chile, el proceso de admisión a las universidades estatales y algunas privadas es a través de la Prueba de Selección Universitaria, cuatro pruebas estandarizadas que rinden los alumnos de último año del colegio en todo el país de manera simultánea). Que los concursos para puestos sean a currículo ciego, evitando dar el nombre, foto y sexo de la persona. Que la equidad de género sea un punto a tener en cuenta a la hora de acreditar a las universidades.
    También, las necesidades de las comunidades LGBTI+, por ejemplo. Que un acuerdo de unión civil les permita acceder a los mismos beneficios a los que accede el cónyuge de un becario que va al extranjero.

    Asimismo, se propone que los investigadores que posean causas penales referentes a acoso, violencia intrafamiliar y otros problemas de conducta o éticos, como alteración de datos, etc. sean penalizados y por ejemplo no puedan acceder a fondos del CONICYT.

    Sobre este punto, es importante recalcar que se entienda que los investigadores investigan y hacen ciencia para ayudar a la comunidad, y por ello comportamientos de esta índole son inaceptables.

  1. Democratización del conocimiento en la educación. La generación de políticas públicas basadas en evidencia. Alfabetización científica para evitar que personas que venden pseudociencia tengan espacio en los medios de comunicación, y que los periodistas asuman su responsabilidad de informar con base científica.
  2. Educación. Apunta directamente a la generación de espacios para discutir sobre los currículos académicos y la innovación en educación para fomentar la investigación desde los primeros años del colegio.

El petitorio completo puede leerse aquí.

Uno de los puntos también menciona la necesidad de que se cree la carrera de investigador. Ciencia con Contrato, una de las organizaciones que apoya la marcha, surgió luego de que su hoy líder sufriera un accidente y se encontrara sin cobertura médica, debido a que no poseía un contrato con el centro donde se desempeñaba como asistente de investigación.

Ésta es la realidad de muchos asistentes, lab managers, técnicos, etc., que no pueden acceder a seguros médicos, pre y post natales, horas extra y otros beneficios ya que trabajan a honorarios, aun siendo en proyectos del CONICYT. Así, la carrera de investigador se vuelve una carrera informal a pesar de la preparación que pueda tener la persona.

Becas Chile, un programa modelo a partir del cual se creó BECAL en Paraguay, ayudó a potenciar el problema. Miles de doctores y másteres comenzaron a volver a Chile debido al compromiso de retorno que contempla esta beca, encontrándose con que el país no estaba preparado para absorber esta cantidad de investigadores.

Entre 2010 y 2015 solamente retornaron 1.090 PhD, mientras que egresaron 1.968 más de los posgrados nacionales becados por CONICYT, sin contar aquellos autofinanciados tanto fuera y dentro del país, y los investigadores extranjeros. Con más de 3.000 doctores y cerca de 2.000 puestos de trabajo creados, las políticas públicas de reinserción fallaron o fueron insuficientes por diversos motivos.

Mucho personal altamente calificado sin contrato. Parecieran problemáticas ajenas al Paraguay, pero que, sin embargo, no estamos muy lejos de enfrentar con el retorno de nuestros becarios.

 

Referencias

  • Alonso, N.(22 de julio de 2015) El lado oscuro de la Ciencia. Qué pasa. Recuperado de: http://www.cienciaconcontrato.org/p/prensa.html
  • Morales, N.S.; Fernandez, I.C. (2017) Chile unprepared for Ph.D. influx. 356(6343) 1131-1132.
  • Thomas Heselaars, T. & Díaz S., C. (7 de marzo de 2018) La indicación que retrasó el Ministerio de Ciencia y Tecnología: ¿De quién debiesen ser las patentes de investigaciones?. Emol. Recuperado de: http://www.emol.com/noticias/Tecnologia.

 

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