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Por Nathalia Aguilar*

Por segunda vez se llevó a cabo la edición de Clubes de Ciencia Paraguay. Esta actividad que concentra las áreas de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) fue llevada a cabo desde el 11 al 16 de enero en la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción.

Clubes de Ciencia es una iniciativa internacional que surgió en el año 2016, cuya misión es acercar las oportunidades de educación científica a jóvenes de entre 16 a 22 años. Los distintos clubes son impartidos por instructores extranjeros y compatriotas de alto nivel académico que se encuentran realizando en su mayoría programas de doctorado o maestría en el exterior.

Actualmente, Clubes de Ciencia tiene presencia en México, Colombia, Bolivia, Perú, Brasil y Paraguay.

En esta ocasión, los talleres se centraron en los siguientes temas: “Bioinformática y minería de datos”, “Ciencia y tecnología para un futuro ético y sostenible”, “Aprendiendo a medir y mejorar procesos industriales”, “Radares”, y finalmente, “Modelando el cuerpo humano”.

Los clubes de Bioinformática y Modelando el cuerpo humano fueron liderados por dos colombianos, Pablo Ortiz Pineda y Sebastián Torres Montoya. Pablo se encuentra realizando un posdoctorado en la Universidad de Yale, en EE. UU. Por su parte, Sebastián está finalizando una maestría en bioingeniería en la Universidad Pontificia Bolivariana de Colombia.

Además, se contó con la presencia de Cassandra Garbutt, quien trabaja en la Harvard Medical School, en el área de biología molecular y computacional.

Club “Aprendiendo a medir y mejorar procesos industriales”. (Elida Moreno Photography)

En cuanto a la participación de los paraguayos, dos clubes estuvieron liderados por Andrea Insfrán Rivarola y Rodrigo Lebrón. Andrea es ingeniera industrial y está realizando un doctorado en ciencias de la ingeniería industrial en la Universidad Autónoma de Baja California (México). Rodrigo es ingeniero electrónico y actualmente está haciendo un doctorado en la Universidad de Oklahoma (Estados Unidos).

El grupo se complementa con la colaboración de los coinstructores locales, en su mayoría estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción y con una amplia trayectoria en sus respectivas áreas de estudio.

Todo este conjunto de tareas que implica realizar actividades relacionadas a la ciencia en Paraguay pretende tener un impacto multiplicador en todas las personas involucradas, desde los participantes, instructores y el staff de voluntarios.

Según los datos del Banco Mundial, Paraguay destina solamente el 0,13 % del Producto Interno Bruto al área de investigación y desarrollo. La situación que se genera con esta baja inversión se visualiza en una pérdida de talento joven, quienes son los potenciales líderes para el progreso sostenible del país.

Ante esta necesidad, la posibilidad de acceder a espacios de intercambio científico y tecnológico como los Clubes de Ciencia Paraguay facilita la cultura de la innovación a nivel nacional, además de acortar las brechas de acceso a la información entre los jóvenes del interior del país y de instituciones públicas.

Participantes

Club “Ciencia y tecnología para un futuro sostenible y ético”. (Elida Moreno Photography)

En promedio, en ambas ediciones la distribución de hombres y mujeres fue equitativa con 45 % y 55 %, respectivamente. La iniciativa contó con la participación de jóvenes de 13 departamentos del territorio nacional, de los cuales aproximadamente un 20% pertenece al interior del país.

Con relación a los intereses profesionales a futuro, el 95 % expresó interés en las carreras de STEM. De entre estos, 56 % prefieren campos relacionados con la medicina y la biología, 28% se inclinan hacia ciencias exactas como la física y las matemáticas y 16% prefieren campos relacionados a la Ingeniería y Programación.

A largo plazo, este proyecto busca despertar el interés en las carreras científicas, lo que impulsará el auge intelectual y por lo tanto, otorgar una mayor visibilidad para el país y las personas que colaboran en el desarrollo socioeconómico.

Para Abdón Troche, quien fue Coinstructor del club “Modelando el cuerpo humano”, la experiencia de realizar este tipo de actividades tiene un impacto muy positivo en los chicos.

“Los instructores se esmeran para que cuestiones complejas lleguen a los participantes de una manera accesible”, dijo. También enfatizó que el nivel del grupo estuvo a la altura de los contenidos.

Los que desean en participar de los talleres pasan por un proceso de aplicación que inicia unos meses antes de los clubes. Los seleccionados finales son los que demuestran un interés particular en las áreas propuestas, asimismo, deben proponer experimentos u otros talleres que estén relacionados con aquéllo que les genere curiosidad. Para esta convocatoria, alrededor de 580 postulaciones fueron recibidas y quedaron seleccionadas 100 personas.

Cabe destacar que la organización funciona gracias al intenso trabajo de los voluntarios que colaboran incansablemente para que cada actividad pueda desarrollarse de manera óptima. La mayoría de los colaboradores forman parte del Benjamin Franklin Science Corner, un espacio que promueve la educación en ciencia y tecnología y conecta a estudiantes jóvenes con la comunidad científica a través de charlas y talleres.

Club “Radares”. Participantes tomando notas en la visita guiada con el Ing. Pio Barrios al radar meteorológico de la UNA. (Elida Moreno Photography)

Del mismo modo, a los clubes se van sumando participantes de la edición anterior quienes apoyan todas las actividades desde el inicio, así como los propios instructores y coinstructores que se encargan de hacer que las clases sean interesantes y dinámicas.

Las proyecciones para el futuro apuntan a que más paraguayos que están estudiando en el exterior puedan invertir sus conocimientos localmente. Las ediciones del 2017 y la de este año estuvieron apoyadas por la Embajada de los Estados Unidos, la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción y la Asociación Fullbright Paraguay. Como parte del plan de acción educativa de la Embajada, se dictaron charlas sobre becas de inglés y otras oportunidades de educación superior como programas de grado o maestría en EE. UU.

Ahora, la meta principal consiste en lograr que nuevas organizaciones o empresas apoyen Clubes de Ciencia Paraguay para las siguientes ediciones, por lo que ya se está trabajando en propuestas y alianzas para el año 2019. Mientras más instituciones deseen apoyar la realización de los clubes, con el tiempo será posible aumentar el número de talleres y de participantes.

 

Nathalia Aguilar es coinstructora de Clubes de Ciencia edición 2018. Magíster en Turismo, Medio Ambiente y Desarrollo (King’s College London). Educadora ambiental, coordinadora de proyectos socioambientales. Aficionada a la fotografía de naturaleza.

 

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