“Los investigadores deben trabajar con el marketing científico”

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Diez alumnos del magíster en Comunicación y Periodismo Científico de la UAA y Conacyt egresaron hace poco. (Gentileza)
6 min. de lectura

 

Para María Soledad Silva, el marketing científico debe interesar a los investigadores para que estos pueden difundir mejor sus trabajos e ideas en la sociedad. Soledad es la flamante mejor egresada de la maestría de Comunicación y Periodismo Científico, emprendida por la Universidad Autónoma de Asunción (UAA) y financiada completamente por los fondos del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Es uno de los programas de posgrado del Conacyt, costeado por ProCiencia, que pretende mejorar las capacidades humanas en Investigación y Desarrollo de Paraguay.

La comunicadora, que tiene una licenciatura en marketing por la misma universidad, asegura que existen diferentes estrategias y tácticas de divulgación científica que pueden interesar a la ciudadanía, pero que lo importante es involucrar a todos los sectores. Silva, quien conversó con Ciencia del Sur sobre sus estudios y el mismo posgrado, destacó que, por ejemplo, las campañas de ciencia y salud que se hacen en Paraguay, deben incluir programas en idioma guaraní, porque la gente aprecia mejor la información científica de divulgación cuando se le habla en su propia lengua.

-¿Qué es el marketing científico?

Según lo que he leído en diversos textos, en especial de teóricos actuales de la divulgación científica, el marketing científico es llevar la ciencia a diferentes públicos con el objetivo de brindarles conocimiento validado mediante diversas estrategias adaptadas a la realidad de cada grupo, teniendo en cuenta también el idioma y tipo de lenguaje a utilizar. El “valor” entregado a la población es el conocimiento. Acá no percibiremos lucro a cambio como sucede en el marketing tradicional: la retroalimentación o feedback sería el empoderamiento de dichos públicos; que quieran saber más y deseen formar parte de la ejecución de cualquier estrategia de divulgación.

Si transmitimos información científica en un lenguaje ajeno a la realidad de la gente como, por ejemplo, distribuir afiches sobre la prevención de una enfermedad en un idioma poco utilizado en un lugar y/o con un vocabulario muy técnico, así como mucho texto y pocas imágenes, no lograremos ese arraigo al mejoramiento de la calidad de vida y mucho menos hacia la ciencia, que sería el feedback en este caso. Debemos articular la estrategia de manera adecuada pensando siempre en las comunidades.

-¿Siempre ligados a la divulgación científica?

A cuentas resumidas, va muy ligado al concepto de divulgación científica proveniente del e-book “Estrategias de Divulgación Científica”, de José María Seguí, Luis Poza Luján y Miguel Mulet Salort, que es “transmitir avances, ideas, hipótesis, teorías, conceptos, y en general cualquier actividad científica o tecnológica a la sociedad, utilizando los canales, recursos y lenguajes adecuados para que ésta los pueda comprender y asimilar”.

-Uno podría mostrar cierto escepticismo con respecto al tema, ¿pero se debe promocionar la ciencia de distintas formas sin temor a perder la rigurosidad o pertinencia?

Es normal dicho escepticismo, pues hay un estereotipo hacia esta disciplina: “marketing es solo ventas y/o publicidad”, se cree. Los que pasamos por esta carrera sabemos que es muy flexible. Algunos colegas pensarán que no es aplicable a la ciencia y que me estoy equivocando, pero estoy de acuerdo con que no existe algo absoluto y que todo puede adaptarse a diversos contextos.

Se puede promocionar la ciencia sin perder la rigurosidad que lo caracteriza, ya depende mucho de la estrategia a utilizar y los públicos.

Por ejemplo, en otros países existe un evento llamado “Pint of Science” que reúne a jóvenes adultos en un bar para hablar de ciencia, ya sea de salud, ingeniería, biología, etc., y volver a la misma algo divertido y del día a día. Justamente estas estrategias sirven para mostrar que la ciencia no es solo para un sector altamente exclusivo, sino que todos podemos acceder a ella y empoderarnos, sin que la misma pierda su pertinencia.

Soledad Silva fue la primera de su clase en la maestría de la Universidad Autónoma de Asunción. (Gentileza)

-¿De qué trató tu tesis de maestría?

El tema de tesis que elegí fue “Comunicación preventiva de las enfermedades que transmite el mosquito Aedes aegypti a través de la divulgación científica”. Con este trabajo descubrí la importancia de que los científicos y los comunicadores en salud trabajen “codo a codo” con las comunidades que componen el territorio nacional, en especial cuando se trata de la prevención y control de enfermedades.

Para que los mensajes preventivos empiecen a tener efecto en la población es crucial conocer las diversas realidades de nuestro país para así elaborar las estrategias adecuadas; conocer los soportes y formatos que mejor se adaptan a los diversos públicos, así como los idiomas utilizados. No podemos esperar resultados homogéneos positivos utilizando una sola vía de comunicación para todos los niveles educativos, por ejemplo.

-¿Qué pudiste comprobar?

La tesis estuvo enfocada en indagar a expertos entomólogos, en medicina y en comunicación sobre la importancia de acercar al público general o no especializado información en lenguaje sencillo acerca de este mosquito; dónde fue descubierto, porqué se llama Aedes aegypti, cuál es su comportamiento, cuánto tiempo vive, cuáles son las patologías que transmite y porqué hay que concentrarse en este vector para evitarlos, cómo llevar a cabo las acciones preventivas y cómo hacer llamativas y fáciles dichas tareas.

Recuerdo que una de las respuestas que más me llamó la atención, desde la experiencia de una experta que tiene varios años de trabajo con la gente, fue que es sumamente importante llevar el mensaje preventivo en el idioma guaraní porque “impacta más” y hace que el interlocutor se sienta familiarizado y obligado a profundizar sobre la enfermedad y a eliminar criaderos del vector.

Al terminar la tesis, me di cuenta de que derivaba en muchos otros temas que podrían enfocarse ya de manera representativa.

-Sos la única alumna que provenía de marketing, ¿cómo fue para hacer un posgrado en investigación?

Fue bastante peculiar, pues no quería hacer un postgrado que tenga un alto relacionamiento con mi carrera de base, ya que la mayoría de los postgrados ofertados están enfocados a las ventas o a la dirección comercial, y yo quería algo diferente para utilizar al marketing como una herramienta de apoyo.

Luego de un tiempo descubrí el llamado a esta maestría, miré en la página web del Conacyt las materias que iban a abordarse, la proyección que tenía y otras características que me atrajeron bastante; siempre me gustó saber e indagar sobre el porqué de las cosas, ya sea de ciencia o de tecnología, en especial de lo último.

La ciencia siempre me gustó, desde muy pequeña, pero también la creatividad; ambas cosas podrían fusionarse de una manera excelente.

-¿Por qué elegiste periodismo y comunicación científica específicamente?

Elegí periodismo y comunicación científica porque implica transmitir conocimientos de diversas formas, no solamente en el estilo de las comunidades científicas, sino en el lenguaje de la comunidad; buscando la participación de las personas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

-¿Todos los estudiantes fueron becados del Conacyt en la UAA?

Sí, todos los que formamos parte de esta maestría fuimos becados completamente por el Conacyt y egresamos en tiempo y forma, en total fuimos diez estudiantes. Nuestra graduación fue el 28 de noviembre de 2017 en las instalaciones de la UAA, en donde ofrecí unas palabras de agradecimiento como mejor egresada del grupo.

-¿Qué estudiaron durante los dos años de la maestría? 

Estudiamos una mezcla de periodismo con investigación científica: epistemología (particularmente fue la materia que más “abrió” mi mente), metodología de la investigación, comunicación social que fue impartida por el Dr. Benjamín Fernández Bogado, comunicación de marketing integrada, lenguaje científico, ética periodística, entre otras materias. Tuvimos profesores paraguayos y extranjeros.

-¿Qué fue lo más desafiante?

Lo más desafiante fue la tesis; la elección del tema, los trámites de aprobación por el comité científico, la elección de tutores, el tiempo limitado para la culminación de la investigación, los vaivenes emocionales que da el proceso de investigación, las distancias para llegar a la universidad en el caso de algunos compañeros y diversos sacrificios que forman parte de una tesis.

En mi caso, comenzó un problema familiar bastante desafiante al mismo tiempo que nació el anteproyecto, y en ocasiones tuve que redactar la tesis en el patio de un sanatorio; compactar tiempos para cumplir con lo personal y lo académico. Fue difícil, pero no imposible y, sobre todo, valió la pena.

-¿Cómo evaluás la situación del periodismo científico en Paraguay en los últimos años?

Lo veo como a un niño pequeño que está empezando a caminar. Gracias a instituciones como el Conacyt y gremios como la Sociedad Científica del Paraguay, el CEDIC, por citar algunos, además de los portales independientes de ciencia, nuestro país está encaminándose en senda segura hacia la divulgación y difusión de la ciencia.

Será un camino largo y un tanto difícil, con la abundancia de la pseudociencia aún a nivel más macro. Los medios masivos y alternativos juegan un papel importantísimo para dar a conocer la ciencia, así como buscar intensificar su incursión en los niveles más básicos de la educación para empezar a cambiar y progresar como país.

-¿La incursión del mundo digital ayuda más al periodismo científico?

Sí, totalmente, con el mundo digital tenemos una gran ventaja: la interactividad. Gracias a las diversas plataformas y el fácil acceso a ellas vemos con mayor optimismo la transmisión de conocimiento, en cualquier formato. La retroalimentación o feedback se hace presente en el entorno digital, con exactitud sabremos qué quiere nuestro público. Es aquí donde la creatividad se fusiona con la ciencia; las estrategias para promocionarla.

Podemos ir más allá de un informe científico o una crónica y escribir cuentos para explicar fenómenos de la naturaleza a los niños, por ejemplo. Crear archivos audiovisuales adaptados a diferentes rangos etarios para compartirlos por redes sociales y/o sistemas de mensajería instantánea, realizar eventos transmitidos en vivo por videollamada a otros países, en síntesis, miles de ideas podrían nacer gracias al mundo digital para fortalecer al periodismo científico del siglo XXI.

-¿Deben los científicos e investigadores en general involucrarse más en la divulgación de la ciencia?

Sí, deben. El mundo necesita de sus habitantes con conocimientos, más todavía si es para beneficio de todos. Volviendo a los autores mencionados (y volvemos al marketing), ellos dicen que los científicos deben “hacer marketing”, es decir hacer visibles a la sociedad sus trabajos y descubrimientos.

Con la divulgación se fortalece y favorece la rigurosidad científica frente a las personas que no forman parte de ese “mundo”; es una invitación a amar la ciencia tanto como los científicos y los investigadores lo hacen.

La tesis de Soledad fue “Comunicación preventiva de las enfermedades que transmite el mosquito Aedes aegypti a través de la divulgación científica”. (Gentileza)

“Es sumamente importante llevar el mensaje preventivo en el idioma guaraní porque ‘impacta más’ y hace que el interlocutor se sienta familiarizado y obligado a profundizar sobre la enfermedad y a eliminar criaderos del vector que causa el dengue”

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