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“La Triple Frontera, en relación a América del Sur, es la región que está más expuesta a eventos climáticos extremos y presenta numerosas vulnerabilidades (pobreza, inestabilidad económica y política, falta de recursos e infraestructura). En este sentido, es vital que las ciudades emprendan acciones para reducir su vulnerabilidad al cambio climático y construyan un desarrollo resiliente al clima”.

Esta es la principal conclusión del Reporte de Vulnerabilidad y Estrategias de Adaptación en la Región Trinacional, llevado adelante por el proyecto ‘Cooperación triangular urbana: construyendo desarrollo resiliente al clima en la cuenca del Paraná’, que es integrado por profesionales y especialistas de Argentina, Paraguay y Brasil.

Este proyecto se viene desarrollando desde marzo de 2017 y busca identificar estrategias de cooperación entre tres ciudades  para construir un desarrollo resiliente al clima. En una primera fase del trabajo, se realizó un análisis de vulnerabilidad y estrategias de adaptación en la región trifronteriza, con el fin de identificar las tendencias y problemas de Foz do Iguaçu, Ciudad del Este y Puerto Iguazú con relación al clima.

El análisis reveló que “desde la década de los sesentas, la región de la triple frontera ha experimentado un rápido crecimiento y continúa expandiéndose. Su población se ha incrementado más de 7 veces y se espera que Ciudad del Este esté entre las diez ciudades de América Latina que crezcan más rápido antes del año 2030, de acuerdo a proyecciones de urbanización de la ONU”.

También se detectó que “la planificación urbana y la inversión en infraestructura han sido rebasadas por el crecimiento de la población”.

En el estudio, se encontró que “las tendencias históricas sugieren que los patrones climáticos han cambiado en la región de la triple frontera durante las últimas 5 décadas. Los resultados muestran que la cantidad anual de precipitación ha aumentado a lo largo de los años. La precipitación diaria máxima anual y el número de eventos de precipitación extrema mostraron un aumento, lo que indica que los eventos de precipitación intensa son cada vez más intensos y frecuentes”.

“Además, las temperaturas máximas y mínimas diarias también presentaron una tendencia positiva a lo largo de los años, lo que indica un clima más cálido” y que “los eventos meteorológicos extremos relacionados con el agua han causado los mayores impactos en la región de la triple frontera”, indicó el análisis.

El estudio recomienda que “el sistema de monitoreo meteorológico en la región de la Triple Frontera requiere ser mejorado, mientras que las definiciones de fenómenos meteorológicos extremos deben ser unificadas”.

En cuanto a proyecciones climáticas futuras, el reporte indica que se espera que la temperatura media aumente en la región hacia fines del siglo XXI y que los eventos climáticos extremos aumenten, especialmente aquellos relacionados con altas temperaturas.

Las tres ciudades bajo la lupa

Representantes de las tres ciudades durante la reunión del 5 de diciembre de 2017, en el Megal Hotel de Ciudad del Este. (Cortesía)

El estudio sobre vulnerabilidad y estrategias para la Triple Frontera concluye que “Foz do Iguaçu muestra un menor nivel de vulnerabilidad a condiciones meteorológicas extremas en comparación con Ciudad del Este y Puerto Iguazú. Foz tiene relativamente más áreas verdes (45% del área municipal), menor pobreza (menos población viviendo en pobreza y en barrios marginales), mejor acceso a agua potable, tratamiento de residuos y educación”.

Además, la ciudad brasileña posee una menor tasa de mortalidad, mayor presupuesto público y una economía más dinámica y diversificada que las otras dos localidades. Por su parte, Ciudad del Este y Puerto Iguazú tienen proporcionalmente una mayor población susceptible a impactos relacionados con eventos extremos y una menor capacidad de recuperación tras los desastres.

El informe alerta que “Ciudad del Este es más sensible a eventos extremos, como fuertes lluvias y olas de calor”; además señala que “los asentamientos irregulares en áreas de alto riesgo representan un serio desafío de gobernabilidad en las tres ciudades” y que “la cooperación ciudad-ciudad para responder ante impactos climáticos extremos existe, pero principalmente es de carácter informal”.

En base a estas y otras conclusiones que arrojó el Reporte, se generó una serie de recomendaciones políticas que incluyen, por ejemplo, la necesidad de inversiones en medidas de prevención, preparación y respuesta.

También se realizó grupos focales, entrevistas y talleres en las tres ciudades para identificar posibles soluciones a los problemas encontrados, como la implantación de sistemas de drenaje para reducir riesgos de inundación. En el mes de octubre de 2017, se presentaron las primeras propuestas con sus respectivos costos, beneficios estimados y detalles de la implementación de unas 60 soluciones en talleres que buscaron identificar criterios para la selección de las mismas en cada ciudad.

En un encuentro realizado en el mes de diciembre, miembros del poder público, de la iniciativa privada y del tercer sector de los municipios de Foz do Iguaçú, Ciudad del Este y Puerto Iguazú, discutieron los caminos de implementación de esas soluciones, enfocándose en la posibilidad de cooperación entre los tres municipios sudamericanos.

Se identificaron instituciones y personas claves para la materialización de estas soluciones. Los resultados de este taller son fundamentales para el gran evento de financiamiento que se prevé para marzo de 2018.

Como resultado de las informaciones brindadas por el equipo de investigación en los diversos talleres, el Sr. Francisco Lacerda Brasileiro, prefecto de Foz do Iguaçu y el Dr. Claudio Raúl Filippa, intendente de Puerto Iguazú, firmaron la manifestación de interés para que sus ciudades participen de la Campaña Mundial Desarrollando Ciudades Resilientes: Mi ciudad se está preparando, organizada por la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR, por sus siglas en inglés).

Dicha campaña busca apoyar a los gobiernos locales a reducir el riesgo de desastres y mejorar la resiliencia, de acuerdo al Marco Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres.

El proyecto Cooperación Triangular Urbana: construyendo un desarrollo resiliente al clima en la Cuenca del Paraná es un esfuerzo conjunto entre la Universidad de Leeds (Reino Unido), la Universidad Nacional de Misiones (Argentina), el Instituto Internacional Polo Iguassu (Brasil) y la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción (Paraguay).

El programa es financiado por la iniciativa Ciudades Resilientes al Clima en América Latina con fondos de la Climate and Development Knowledge Network en Inglaterra (CDKN), el Canada’s International Development Research Centre (IDRC) y de la Fundación Futuro Latinoamericano en Ecuador (FFLA).

Ciudad del Este es más sensible a eventos extremos que Foz y Puerto Iguazú, por lo que puede sufrir más fuertes lluvias y olas de calor. (Flickr)

Bibliografía

Evaluación de Vulnerabilidad y Estrategias de Adaptación en la Región Trinacional. Cooperación Triangular Urbana: construyendo un desarrollo resiliente al clima en la Cuenca del Paraná. University of Leeds, julio 2017.

Reduciendo la vulnerabilidad climática de las ciudades de la Triple Frontera. Informe para políticas. Cooperación Triangular Urbana. Año 2017

 

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Columnista de ciencias naturales de Ciencia del Sur. Tiene una licenciatura en Química por la Universidad Nacional de Asunción y un doctorado en Ciencias Exactas por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina), donde elaboró su tesis doctoral investigando la cinética y fotoquímica de compuestos de interés atmosféricos. Realizó una estancia posdoctoral con el grupo de Química Atmosférica de la Universidad de Bolonia (Italia). Se desempeñó como docente en la Universidad Nacional de La Plata, Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA) y la Universidad Nacional de Asunción. Sus áreas de investigación son el estudio computacional de la degradación de compuestos orgánicos volátiles y pesticidas y las técnicas experimentales de tratamiento de aguas contaminadas con agroquímicos y metales pesados. Trabaja también en temas relacionados al cambio climático, efectos y desarrollo de ciudades resilientes. Es investigadora categorizada por el PRONII del Conacyt.

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