Donación de órganos en Paraguay, una carrera contra el tabú

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Cualquier persona mayor de edad puede registrarse gratuitamente en el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante. (INAT)
3 min. de lectura

 

Artículo actualizado el 31 de agosto de 2018*

El trasplante de órganos es uno de los avances más significativos y representativos de la medicina moderna. Gracias a iniciativas internacionales se aumentaron los programas de trasplantes, pero diversas circunstancias han impedido obtener resultados esperados en la provisión y disponibilidad de órganos, y así la lista de pacientes en espera de trasplante no deja de crecer.

Paraguay, con poco más de 6,8 millones de habitantes, es uno de los países con las tasas más bajas de donación de órganos — 7 por millón de personas en 2014 — y ocupa uno de los últimos lugares en Latinoamérica. La lista de donantes en espera sería alrededor de 300, pero las cifras podrían ser mayores.

En 2015, 21.317 personas se hallaban inscritas como donantes voluntarios de órganos en el Instituto Nacional de Ablación y Trasplante (INAT), número que de igual manera representa una cifra trivial en comparación con las necesidades a nivel nacional y de los demás países de Latinoamérica (1-2).

Según INAT, entre 2008 y 2016 se hicieron 1.016 trasplantes de órganos, entre ellos 619 de córnea y 310 de riñón, los cuales son insuficientes para la demanda actual. Más de la mitad son de donantes cadavéricos.

Según la Ley 1246, promulgada en 1998, una persona es calificada como donante a partir de los 18 años, a no ser que exprese lo contrario ante el INAT, pero también esto dependerá de la autorización del cónyuge, de los hijos mayores o de los padres en caso de ser donante cadavérico sin registro explícito de su voluntad hacia la donación. (Ley 1246, 1998) (3)

Empero, la ley no es respetada en su totalidad por todos los centros de trasplante. La presión familiar contra del acto de donación, incluso si hubiere la voluntad explícita del donante, suele constituirse en una barrera hasta judicial para que el acto se concrete.

La mayor parte de los donantes es post mortem, luego del diagnóstico de muerte encefálica. Así la decisión recae en la familia, donde se ven involucrados lazos afectivos,  creencias y otros factores que pueden ser barreras a la donación.

Resulta fundamental conocer aspectos técnicos y éticos, detectar e informar posibles donantes para contrarrestar la gran demanda de órganos. Además, es necesario corregir el déficit en infraestructura hospitalaria, proveer equipamiento médico y personal especializado.

En el proceso de donación de órganos suelen actuar de forma aislada o en conjunto donadores, receptores, familiares, personal de salud, prensa y población. Profesionales de la salud son elementos claves en el proceso, especialmente aquellos que trabajen en equipos de trasplante, procuradores de órganos y formuladores de políticas.

Conocimientos del profesional, percepciones y actitudes pueden ser tanto facilitadores como barreras en la búsqueda de órganos e influir en la actitud de la población hacia el trasplante.

Una de las principales variables de la casuística es que la mayoría de los habitantes no posee contacto con alguna persona que necesite o hubiera necesitado un trasplante, lo cual genera indiferencia. Por su parte, la información y difusión de campañas nacionales siguen siendo escasas.

Aunque la población sea consciente de la escasa tasa de donación, no realiza ningún tipo de actividad con relación a este problema. Incluso manifestando que donarían sin problema alguno, la mayoría no se encuentra inscrita en el INAT.

Médicos y científicos, piezas clave

En general, los profesionales del ámbito científico y médico poseen mayor contacto y confianza de la población en general. Gozan de mayor aceptación y credibilidad, razón por la cual son piezas fundamentales en el proceso donación-trasplante.

Los médicos son uno de los vínculos más críticos en el proceso de procuración de órganos; son los primeros en establecer una relación con la familia del paciente que califique como potencial donante.

No obstante, incluso dentro del personal de salud hay mitos y creencias que pueden constituir una barrera para la donación y trasplante. El público en general y los profesionales de la salud no están suficientemente informados acerca de las cuestiones clínicas y médico-legales relacionadas a la muerte encefálica, concepto que resulta extremadamente importante para este tipo de intervenciones.

Inclusión de estudiantes

Es importante apuntar a los estudiantes de pregrado de carreras de ciencias de la salud para obtener una actitud positiva acerca de la donación y trasplante de órganos. Como futuros profesionales marcarán un antes y después en este eje, ya que al poder entrar en contacto con la población con la correcta capacitación y formación tienen el potencial de revertir la situación de la donación y trasplante de órganos.

Puesto que este factor depende de la enseñanza en los centros de estudios, la desinformación también puede incidir negativamente en el apoyo a los programas de donación de órganos.

Una manera de introducir a estudiantes al proceso es a través de programas que permitan la observación directa y participación activa en la donación de órganos. De esta forma, estarían más involucrados y conscientes de las necesidades y la realidad del problema.

En Paraguay, sigue siendo aún un campo pendiente el estudio a profundidad del eje de donación y trasplante. A eso debemos sumarle las barreras intelectuales, religiosas, afectivas, de conocimiento, de valor social, etc. Es momento de que esto cambie y se dé un giro gradual a este problema, ya que no solo limitamos la posibilidad de vida de las personas, sino que nos dejamos guiar por barreras superficiales y sin sustentos fidedignos que repercuten en la salud pública.

No debemos olvidar que el día de mañana un pariente nuestro puede ser el que necesite un trasplante para seguir viviendo, incluso nosotros mismos. ¿Podemos reclamar que no existen donantes si no apoyamos la causa? Debemos enfrentar la realidad y pensar.

¿Vamos a dejar que obstáculos triviales y sin fundamento nos dominen y limiten la posibilidad de dar vida a un ser humano? De tomar este compromiso depende nuestra valentía y pensamiento crítico.

 

Referencias

 

*Nota del editor: los párrafos 5 y 6 han sido modificados para precisar y aclarar un posible malentendido.

 

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