Oscurantistas, ideología de género y pseudociencia

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paraguay ideología de género
En las últimas semanas, los grupos fundamentalistas religiosos y políticos atacaron a las minorías sexuales con una pseudociencia.
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“Cualquier molestia que pueda generar la incertidumbre sirve a un propósito más elevado: nos conduce a acumular mejores datos. En esta actitud reside la diferencia entre la ciencia y tantas otras cosas. La ciencia ofrece pocas emociones baratas. Los criterios de la evidencia son rigurosos. Pero, si los seguimos, nos permiten ver muy lejos, siendo capaces de iluminar una profunda oscuridad”.

Carl Sagan
Un punto azul pálido 
Cap. Oscuridad

En las últimas semanas, algunos grupos e individualidades discutieron, en algunos medios tradicionales y en las redes sociales, sobre lo que para los fundamentalistas es el apocalipsis: “La ideología de género”. 

Algo que para la academia y grupos de DD. HH. es una falacia y hasta una pseudociencia, se tornó en una bandera representativa de los grupos más intolerantes que tiene la sociedad paraguaya: la Iglesia católica y algunas protestantes y fundaciones. Estas últimas, organizaciones fascistas que se llenan de discursos de libertad para captar fondos, pero en realidad proponen censura, anticiencia, odio, machismo y atraso.

En estos “debates” se convocó a religiosos, políticos, faranduleros y hasta periodistas, pero no a investigadores que pudieran clarificar conceptos antes de seguir con “las discusiones”. Lo cierto y lamentable es que los religiosos y faranduleros venden mucho más que las verdades incómodas.

Para nosotros no existe tal debate. Es un error conceptual y hasta epistemológico otorgarle estatus de entidad a algo tan innecesario e inexistente como la “ideología de género”. Gente sin formación, inspirados quizás por un espíritu santo intolerante, destilaron odio, inhumanidad, bestialidad y mucha ignorancia en los canales de televisión y en Internet.

Sin datos rigurosos, mencionando testimonios como muestras de su inoperancia investigativa, sin evidencia científica, apelando a sentimentalismos baratos, con una biblia en la mano y con la violencia en la otra, muchos internautas, oyentes y televidentes mostraron tal cual es la sociedad paraguaya: intolerante, analfabeta y atrasada. ¿Podríamos ir un poco más allá de los discursos de odio y argumentos pseudocientíficos para ofrecer discursos más o menos sólidos y sustentables a la sociedad? 

Aquí otros son los que se equivocaron, aquí otros son los que promueven la cultura de la muerte con el segregacionismo y la negación de derechos. Históricamente, Paraguay ha cercenado los derechos individuales, ha ninguneado a las minorías y no contento con eso, también ha violentado a los grupos minoritarios. Es un país con alta tasa de abuso infantil: hay más de 2.000 denuncias por abuso sexual a menores en Paraguaysegún la investigación del abogado Eduardo Escobar. ¡2.000 por año!

A esto debemos sumar la cultura machista vigente en nuestro país. El Ministerio de la Mujer recibió al menos 1.877 denuncias por violencia doméstica en 2015. Y el informe Violencia contra las mujeres en Paraguay: avances y desafíos de la Secretaría de la Mujer y de la Organización de Naciones Unidas (ONU Mujeres) registró 36 asesinatos catalogados de feminicidio en 2016. 

Es decir, mientras estamos discutiendo sobre el miedo de unos cuantos desinformados y malintencionados, se mata a una mujer, por ser mujer, cada 9 días en Paraguay. Otro dato alarmante es que entre 2011 y 2014 el 79% de los agresores era del círculo familiar, principalmente novio o esposo. Pero los conservadores no se mueven por estas cosas, si de hecho, los que son más ortodoxos, deben seguir la moral cristiana y someter la mujer al hombre. Esa supuesta superioridad tan infantil que le dio la Iglesia y el Estado al hombre, hoy si bien es retrógrada, todavía hace daño.

¿Por qué deben los grupos minoritarios aguantar la ignorancia de la mayoría? ¿Por qué los grupos de derechos LGBTI deben seguir soportando tanta miseria de un pueblo analfabeto? Si todos somos ciudadanos como dice la Carta Magna de 1992, ¿por qué violentar a un grupo que tradicionalmente fue rebajado en el Paraguay?

El camino entre la ciencia y la pseudociencia

Al igual que la astrología, una disciplina muy antigua, la ideología de género puede encasillarse epistemológicamente dentro de las pseudociencias y pseudotécnicas. (Pixabay.com)

En su libro Las pseudociencias. ¡Vaya timo!1, el filósofo y epistemólogo Mario Bunge señala que la mayoría de los filósofos cree que la ciencia fáctica puede caracterizarse mediante un único rasgo, tales como la confirmabilidad, la refutabilidad, el éxito práctico o el consenso. Esto, a su modo de ver, es simplista y excluye numerosas ideas y procedimientos científicos.

Bunge define a la ciencia de una manera más amplia, indicando que se trata de una familia de campos de investigación científica fáctica como una colección variable, la cual puede representarse así:  I=<C,S,D,G,F,B,P,K,O,M>, en donde que C es la comunidad de investigadores, S se refiere a la sociedad (que integra cultura, economía y política); D es el dominio de I, mientras que G trata sobre la perspectiva general o trasfondo filosófico.

Por su parte, F es el tranfondo formal (colección de teorías lógicas o matemáticas actualizadas); B es el trasfondo específico (colección de datos, hipótesis y teorías actualizadas); P es la problemática de I y K es el fondo de conocimiento (colección de teorías, datos e hipótesis comprobables, compatibles con B y producidos por C).

Para culminar, Bunge indica que O son los objetivos de los miembros de C (descubrimiento o utilización de leyes) y por último, M es la metódica que son los procedimientos escrutables y justificables.

El filósofo sostiene que en la misma familia de campos de investigación científica hay al menos otro campo de investigación científica contiguo I’, de tal suerte que:

(a) I e I’ comparten algunos elementos de su perspectiva general, transfondo formal, transfondo específico, fondo de conocimiento, objetivos y metódica; y
(b) o bien el dominio del otro, o cada miembro del dominio de uno de los campos es un componente del sistema del dominio del otro campo.2

El pensador indica que la composición de cada uno de los últimos ocho componentes de I cambia como resultado de la investigación realizada en el propio cambio, así como en los campos de investigación científica relacionados.

De esta forma, todo campo de investigación que no satisfaga la totalidad de las 12 condiciones es acientífico; si satisface las mismas se le puede llamar ciencia emergente o en desarrollo, mientras que si cumple con algunas puede denominarse semiciencia o protociencia. Empero, si todo conocimiento que no es científico se publicita como tal entonces es pseudocientífico o falsa ciencia.

¿De la astrología a los que temen un mundo 100% gay?

Astrología, psicoanálisis, frenología, biomagnetismo, flores de Bach, todos tienen en común que son corrientes o disciplinas pseudocientíficas. Para Bunge, la pseudociencia es un cuerpo de creencias y prácticas cuyos cultivadores desean, ingenua o maliciosamente, dar como ciencia, aunque no comparte con ésta ni el planteamiento, ni las técnicas, ni el cuerpo de conocimientos. 

Entre las más influyentes, el filósofo cita a “la investigación espirista”, el psicoanálisis, las actividades de los zahoríes, etc.3

El filósofo de la ciencia indica que la pseudociencia tiene un campo de conocimiento (C) bajo determinadas condiciones. C= <C,S,G,D,F,E,P,K,O,M> En donde C es la comunidad de creyentes que no realiza investigación rigurosa; S es la sociedad anfitriona que margina o tolera a C por razones prácticas; G se refiere a la perspectiva general o cosmovisión ya sea una ontología que contempla procesos inmateriales o una gnoseología que prioriza los argumentos de autoridad o a modos paranormales de conocimiento.

El transfondo formal F es casi siempre modesto, según Bunge, ya que no siempre respeta la lógica y es altamente improbable que cuente con algún modelado matemático; el dominio D o clase de referencia contiene entidades irreales o, al menos, certificables, tales como influencias astrales, consciencias colectivas, etc. Mientras que el transfondo específico E es muy pequeño o incluso, inexistente.

En cuanto a la problemática P, se incluyen más problemas prácticos relacionados con la vida diaria que problemas cognitivos; el fondo del conocimiento K es casi totalmente estático y contiene numerosas hipótesis no contrastables, o, incluso, hipótesis falsas que entran en contradicción con hipótesis científicas bien confirmadas.

Siempre según Bunge, los objetivos O son prácticos, en vez de cognitivos, en correspondencia con la problemática P, los mismos no incluyen metas como hallar o aplicar leyes y comprender y predecir hechos en términos de esas leyes y los métodos M no son controlables por medio de procedimientos alternativos, ni justificables mediante teorías bien confirmadas.4

Entre sus actividades o actitudes típicas, la pseudociencia: no se somete a un largo y duro aprendizaje, no admite la propia ignorancia ni la necesidad de más investigación, no juzga su propio campo difícil y repleto de lagunas, no avanza planteando o resolviendo nuevos problemas, no propone ni pone a prueba nuevas hipótesis, no intenta hallar o aplicar leyes, no soporta la carga de la prueba ni busca contraejemplos, según el pensador.

La pseudociencia tampoco inventa o aplica procedimientos de control objetivos, no intenta minimizar los errores de observación sistemáticos ni favorece los lazos estrechos con otros campos.

Ese conjunto de creencias no admite la falibilidad de ideas y procedimientos muy estimados ni dirime disputas por medio del experimento o el cálculo. Aunque la pseudociencia recoge o emplea datos, recae en la autoridad muy seguidamente y suprime o tergiversa los datos no favorables y lo que es atrayente: escribe informes o artículos que pueden ser comprendidos por cualquier persona.5

Lamentablemente, esta discusión estuvo ausente en las últimas semanas en Paraguay. Hasta el día de hoy ningún pastor, cura, político o fanático pudo ofrecer argumento válido para por lo menos elevar la categoría de la discusión. Hasta el día de hoy no clarificaron su concepto de “ideología de género”. Por el momento, la ONU sigue más interesada en saber qué hacer para evitar los feminicidios en Paraguay, que convertir a los “machos paraguayos” en homosexuales.

Las cifras no mienten, los que mienten son los bárbaros y a éstos debemos enfrentarnos sin temor ni lástima. La oscuridad se resiste a abandonar el Paraguay, es momento de enfrentarla directamente con más ciencia y más educación.

Referencias

  1. BUNGE, M. (2010). Las pseudociencias. ¡Vaya timo! Laetoli: Pamplona.
  2. Íbid. p. 132
  3. BUNGE, M. (1989). La investigación científica. Barcelona: Ariel Methodos. pp. 54-55
  4. BUNGE, M. (2002). Crisis y reconstrucción de la filosofía. Barcelona: Gedisa. pp. 225-227
  5. Íbid. pp. 227-228

 

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6 Comentarios

  1. También hay que tener en cuenta que el debate es filosófico. Cuestiones como la igualdad, los derechos y la justicia son pilares en la discusión. La ciencia podrá mostrarnos las cosas tal y cómo son, pero la sociedad que queremos construir queda en manos de la filosofía ( y no necesariamente en los filósofos).

  2. Putito culo roto,anda junto a Santula, muñequita Bareiro y el sidoso de Simón Cazal a una isla y rompanse bien el culo entre ustedes.La gente ya esta harta de los politicos como para ahora tener que aguantar a maricones y tortilleras que quieren adoctrinar a nuestros hijos

  3. Hay que ser menos ofensivo y buscar el diálogo. No es cierto que esos grupos son fundamentalistas, sin formación, ni fundamentos… eso es muy ofensivo. Sí existen evidencias científicas en contra de la ideología de género y lo que se ataca es su promoción y oficialización, no así a las personas homosexuales. Debería ver también notas donde mencionan una diversidad de fuentes muy interesantes e ir un poco más allá de Bunge… Muy pobre tu artículo…
    http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/02/150211_animales_homosexuales_lp

  4. “…sobre lo que para los fundamentalistas es el apocalipsis: “La ideología de género”; “una bandera representativa de los grupos más intolerantes que tiene la sociedad paraguaya: la Iglesia católica y algunas protestantes y fundaciones. Estas últimas, organizaciones fascistas que se llenan de discursos de libertad para captar fondos, pero en realidad proponen censura, anticiencia, odio, machismo y atraso.”; “Gente sin formación, inspirados quizás por un espíritu santo intolerante, destilaron odio, inhumanidad, bestialidad y mucha ignorancia en los canales de televisión y en Internet.”; “Sin datos rigurosos, mencionando testimonios como muestras de su inoperancia investigativa, sin evidencia científica, apelando a sentimentalismos baratos, con una biblia en la mano y con la violencia en la otra, muchos internautas, oyentes y televidentes mostraron tal cual es la sociedad paraguaya: intolerante, analfabeta y atrasada.”; “¿Por qué deben los grupos minoritarios aguantar la ignorancia de la mayoría? ¿Por qué los grupos de derechos LGBTI deben seguir soportando tanta miseria de un pueblo analfabeto? Si todos somos ciudadanos como dice la Carta Magna de 1992, ¿por qué violentar a un grupo que tradicionalmente fue rebajado en el Paraguay?”… son algunas de tus palabras textuales tuyas, Eduardo Quintana. Destilan odio y desprecio.

  5. “Es un país con alta tasa de abuso infantil: hay más de 2.000 denuncias por abuso sexual a menores en Paraguaysegún la investigación del abogado Eduardo Escobar. ¡2.000 por año! A esto debemos sumar la cultura machista vigente en nuestro país. El Ministerio de la Mujer recibió al menos 1.877 denuncias por violencia doméstica en 2015. Y el informe Violencia contra las mujeres en Paraguay: avances y desafíos de la Secretaría de la Mujer y de la Organización de Naciones Unidas (ONU Mujeres) registró 36 asesinatos catalogados de feminicidio en 2016. Es decir, mientras estamos discutiendo sobre el miedo de unos cuantos desinformados y malintencionados, se mata a una mujer, por ser mujer, cada 9 días en Paraguay. Otro dato alarmante es que entre 2011 y 2014 el 79% de los agresores era del círculo familiar, principalmente novio o esposo.”… nuevamente, párrafos tuyos… ¿y qué tiene que ver con la Ideología de Generada estos datos, Eduardo Quintana?

  6. Ponen numeros de.abuso infantil. Violencia contra la mujer. Violencia intrafamiliar… como justificativo para aprobacion de una ideologia.. es la parte injustificable. La violencia desde el lado que se la mire es abominable.

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