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Lic. Fabrizio Pomata, docente e investigador independiente de filosofía de la ciencia. (Desirée Esquivel)

Durante la primera jornada de la tradicional “Semana de Filosofía”, desarrollada cada año en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), el Lic. Fabrizio Pomata, docente y columnista de Ciencia del Sur, cuestionó la visión de la ciencia como una actividad objetiva y libre de sesgos individuales.

En una conferencia dictada el lunes 11 de septiembre, Pomata indicó que la tarea del filósofo de la ciencia es hacer explícita esa lógica de la investigación científica, descifrar una suerte de “algoritmo de la ciencia”, visión que viene desde Aristóteles y es reforzada luego con Descartes, ampliamente atacada a mitad del siglo XX a partir del famoso argumento de la subdeterminación de la teoría por la evidencia y el historicismo de corte kuhniano.

Esta crítica hizo que algunos filósofos se hagan la pregunta ¿la ciencia presupone valores? y a la que respondieron afirmativamente, reseñó.

Pomata brindó una introducción sobre los valores y el concepto de lo bueno.

“Los humanos valoramos una variedad de cosas: hechos, objetos particulares, creencias, actividades, etc. Esto significa, en pocas palabras, que creemos que tienen algo de bueno. Pero ‘lo bueno’ es un concepto que puede entenderse de dos formas muy diferentes. Algunas cosas, piensan algunos, son buenas para algo, mientras que otras cosas son buenas simpliciter”, señaló.

“Mi llave inglesa posee valor instrumental pues es buena para llegar al fin de enroscar y desenroscar tuercas. Este tipo de hechos se puede expresar mediante un juicio de valor condicional de carácter probabilístico, parecido a una ley científica (que, por cierto, no es lo mismo que una ley de la naturaleza): para toda acción A y para todo resultado B, si hago A, entonces probablemente ocurrirá B. Podemos decir que A es el medio y B es el fin. Para saber si vale la pena guiarse o no por una instancia particular de esta clase de juicios, normalmente basta con realizar observaciones (como veremos más adelante, es posible que haya excepciones)”, añadió.

Comentó que la experiencia se encargará de aumentar su grado de probabilidad o refutarlo, pero debe haber al menos alguna cosa, suponen la mayoría de los filósofos, que sea buena intrínsecamente, sin referencia a la utilidad que ésta tenga para la consecución de una meta: “Esta idea se expresa con juicios de valor categóricos de la forma ‘B es bueno’. Este summum bonum ha sido buscado por los filósofos probablemente desde Sócrates y ha sido caracterizado de las más variadas maneras”, acotó.

Dijo que para algunos es el placer y para otros la eudaimonia o felicidad, entre varios fines últimos teorizados a lo largo de la historia de la filosofía.

Resumió “la visión contractualista de la ciencia” y recordó lo que dijo en algún momento el filósofo español Zamora Bonilla (2016): “… la visión de los científicos como ‘buscadores de reconocimiento’ no solo es consistente con la existencia de normas metodológicas. Mi tesis es todavía más fuerte: afirmo que, dado el alto grado de consenso que observamos en muchas áreas de la ciencia natural, este supuesto acerca de las motivaciones de los investigadores implica que el proceso de investigación debe estar gobernado por algunas normas metodológicas”.

Intereses personales en la ciencia

Pomata planteó la cuestión de si existen valores ajenos al dominio del conocimiento que, sin embargo, intervienen en la forma en que los humanos hacemos ciencia.

“La corriente constructivista dentro de la sociología del conocimiento científico sostiene que los hombres de ciencia no están motivados por una búsqueda desinteresada del conocimiento objetivo y completo de la realidad, sino más bien por intereses personales, especialmente por el deseo de ser reconocidos públicamente por sus pares. En otras palabras, la racionalidad instrumental es un concepto relativo a la meta que se pone cada agente”, agregó.

¿Por qué es necesaria la filosofía?

La Semana de la Filosofía de la UNA es un evento público organizado cada año por estudiantes de la carrera. (Desirée Esquivel)

Belén Burgos, estudiante de Filosofía de la UNA y una de las organizadoras del evento, resaltó que gracias a esta disciplina “se crean espacios donde podamos debatir y reflexionar, no desde una perspectiva sino desde varias aristas. Poder hablar acerca de nuestra vida humana, social política, desde nuestro contexto, sin olvidar o excluir esa visión cosmopolita que ya se planteaba en la Grecia clásica: somos ciudadanos del mundo, repensando nuestra vida para transformarla“.

“La filosofía nos podría plantear un montón de problemas sin solución aparente, motivo por el cual queda excluida de nuestro centro de vida moderna, haciéndonos creer que son cuestiones pueriles y sin sentido frente a la finitud de nuestras vidas humanas. Pero no hay que olvidar que un buen planteamiento de un problema nos puede otorgar una visión más holística y creativa”, insistió.

¿Pueden los filósofos ayudar al desarrollar de Paraguay?

“Desde lo absoluto. Es justamente el hecho de cuestionarnos lo que permite que nuestras realidades se deconstruyan para nuevamente construir. La principal herramienta es la educación humana, pero no  aquélla industrializada con el interés de crear seres prisioneros de sus realidades.

Quizás hoy el filósofo a duras penas puede hacer algo si nuestra sociedad anda ausente, no lee y no se expone a la crítica. La sociedad paraguaya tiene mucho que romper en cuanto a su núcleo mediocre y conservador”, destacó.

Finalizó mencionando que se abren los caminos para seguir replanteándonos la vida humana, la cultura y las sociedades en la que nos desenvolvemos pese a que la vida moderna y ajetreada no nos deja tiempo para pensar y conocernos a nosotros mismos.

“Vivimos en un mundo con la distracción asegurada que no nos permite tomar esas realidades desgastantes. La investigación es la que nos permite afianzar los horizontes y entender de qué modo se articula la naturaleza humana y la naturaleza misma”.

Semana de la Filosofía en la UNA

Desde el 11 hasta el 15 de septiembre la carrera de Filosofía de la UNA organiza varias charlas, conferencias y talleres a cargo de especialistas en áreas diversas como política, género, ecología, ética y ciencia.

También se presentará el film Examined Life de Astra Taylor que saca a la filosofía de las revistas académicas y de las aulas para ponerla de nuevo en las calles.

La Semana, de entrada libre y gratuita, se desarrolla a partir de las 18:00 en la sede de la Facultad de Filosofía en Itapytapunta, Asunción (Comandante Gamarra y Gobernador Irala).

 

 

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