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La primera muestra sobre la productividad de la actividad científica en Paraguay, realizado por el Departamento de Estadísticas e Indicadores de Ciencia, Tecnología e Innovación (DEICTI) de Ciencia del Sur, suscitó una serie de reacciones y análisis en la comunidad local.

Dicho trabajo se enfocó en aquellos investigadores, paraguayos o extranjeros, que desde Paraguay publicaron al menos cinco artículos científicos entre 2012 y 2016 en revistas que aparecen en las bases de datos Scopus y Web of Science.

Ciencia del Sur consultó a diversos investigadores su parecer sobre los resultados de este primer estudio.

La doctora Miriam Rolón, del Centro de Desarrollo de Investigación Científica (CEDIC), quien se encuentra dentro del ranking, afirmó a Ciencia del Sur que es injusto comparar la cantidad de publicaciones sin delimitar mejor las áreas específicas, porque cada rama tiene su forma de trabajo.

“Creo que la cantidad de trabajos que aparecen en esta publicación, de acuerdo a esas bases de datos, existe un margen de error, porque quizá se habrán perdido algunos papers al momento de indagar, por cómo se nombra al autor. Por ejemplo, pueden publicar a nombre de Rolón Miriam S. o Rolón M. nada más”, explicó.

Recordó que anteriormente muchos profesionales se preocupaban en producir y no tanto en publicar, pero como el acceso a Internet ha avanzado, en la actualidad, se preocupan en transmitir a la sociedad: “Para el ciudadano hay más accesibilidad a nuestros trabajos, pero para los que queremos publicar aún tenemos trabas”.

Dijo que al momento de presentar una producción científica a alguna revista de alto impacto, en ocasiones, rebota de revista en revista, porque se presentan conflictos de intereses: “Por ello, al tener la opción de escoger quién puede corregir, uno siempre elige al que tenga mejor ética profesional”. Recomendó que siempre se debe optar por publicar en revistas científicas de mayor impacto y no escoger lo más fácil para llenar el curriculum vitae.

El Dr. Jorge Molina, físico en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) y también presente en el ranking, afirmó que el resultado expuesto no refleja la cantidad de publicaciones que vienen realizando desde la universidad.

“Entre 2015 y 2016 desde FIUNA publicamos 40 trabajos en diferentes revistas, entre ellas la de Institute of Electrical and Electronics Engineers (IEEE). Este estudio no refleja lo que publicamos”, agregó.

“Hay que reconocer que falta más inversión para producir y por ende publicar. Sumar más apoyo, tiempo, capacitación y paciencia. Cada área tiene su complejidad. Además, se deben prever campos de trabajo, con salarios justos, para las personas que van al extranjero a especializarse”, acotó.

Para Fabiola Román, bióloga y columnista en Ciencia del Sur, “se trata de una información interesante, sin embargo es importante no perder de vista que existen otros elementos a considerar a la hora de juzgar el aporte científico”.

Señaló que con el tiempo se hizo necesario evaluar con otros índices no solo la cantidad sino la calidad del aporte científico: “Uno de los más destacables y actualmente el más utilizado es el índice h. Toma en cuenta el número de trabajos producidos y su influencia científica. Un científico tiene índice h igual a n si ha publicado n trabajos con al menos n citas cada uno”.

“La cantidad de citaciones de una publicación nos permite tener una idea de cuánto conocimiento ha sido creado apoyándose en la la publicación en cuestión. Es por esto que el uso de índices basados en citaciones es fundamental para juzgar calidad e impacto de la producción y no apenas volumen,” explicó.

La Dra. Laura Mendoza, bioquímica y ganadora del Premio Nacional de Ciencias, por su parte celebró la iniciativa del medio que expone la situación actual de la producción científica para que la ciudadanía cuente con ese dato, como también la información de las publicaciones que se hagan.

DEICTI responde

Consultamos con el Dr. Luis Dávalos, coordinador del estudio, quien respondió a los cuestionamientos mediante una carta que reproducimos in extenso.

“Uno de los objetivos de Ciencia del Sur es generar espacios de discusión en todos los ámbitos de la ciencia en Paraguay. Uno estos ámbitos es el de los indicadores bibliométricos. En DEICTI estamos muy alentados por la discusión generada en torno a su primera publicación sobre la productividad de los científicos en Paraguay según el número de sus artículos científicos, excluyendo otro tipo de trabajos.

Los rankings en todos los sectores del quehacer humano, y en particular en el de la ciencia, siempre ha causado, causa y causará controversias sobre su alcance, su validez o no, su relevancia o no. El disenso es bueno cuando abren escenarios de discusión que enriquecen para comprender mejor cualquier fenómeno de la actividad humana.

Con esta premisa de partida es muy importante conocer, en primer lugar, cuáles fueron los parámetros tomados en la ecuación de búsqueda para determinar el ranking publicado por Ciencia del Sur, pues esto nos permitirá determinar el alcance del mismo.

También es bueno saber que construir indicadores de Ciencia Tecnología e Innovación (CTI) propios a partir de fuentes primarias es un trabajo complejo que requiere de técnicos altamente especializados, recursos materiales y monetarios importantes y dedicación plena.

Dr. Luis Dávalos, director del Departamento de Estadísticas e Indicadores CTI de Ciencia del Sur.

El DEICTI de Ciencia del Sur, con las limitaciones del caso, ha realizado un estudio de productividad científica basado en número de publicaciones en un determinado periodo, utilizando fuentes secundarias (Scopus y WoS). Las mismas que ha utilizado y utiliza el CONACYT, organismo del Estado paraguayo que sí tiene un presupuesto asignado a esta tarea. Las fuentes de información citadas, WoS y Scopus, son de acceso a todo público en Paraguay, previo registro en el sistema CICCO. Es decir, cualquier ciudadano puede verificar estos datos utilizando la ecuación de búsqueda.

Las fuentes secundarias utilizadas fueron WoS (unas 18.000 revistas) y Scopus (unas 22.000 revistas), que son las dos mayores bases multidisciplinarias de bibliografía científica (BBC) a nivel internacional. Estas BBC, de hecho, no abarcan todas las publicaciones científicas existentes.

En bibliometría científica existen diversos indicadores: de productividad, de visibilidad o impacto (por ejemplo, el índice h), de dispersión, de circulación, de colaboración, etc. En su conjunto pueden darnos aproximaciones sobre la calidad de las publicaciones.

El número de publicaciones por autor en un periodo de tiempo es uno de los indicadores de productividad, que es una medida razonada de la actividad científica, pero, por supuesto, no del progreso de la ciencia. La mayoría de los científicos se presentan en sus hojas de vida colocando cuántos artículos han publicado hasta ese momento de sus carreras científicas.

Paraguay tiene aún una incipiente comunidad científica y una producción acorde a ese hecho. En nuestro país el número de publicaciones por científico es todavía un indicador para tener en cuenta a sabiendas de que esta productividad varía según la áreas generales y específicas de la ciencia. Tal es esta realidad que el número de publicaciones por autor en medios arbitrados es uno de los parámetros de evaluación para la categorización de investigadores en el PRONII, programa del CONACYT que aún está lejos de evaluar a sus categorizados por índices visibilidad o impacto como el indice h.

La publicación del DEICTI se presentó con una clara y precisa ecuación de búsqueda: PARAGUAY+2012-2016+ARTICULOS+AUTORES. Se han incluido a todos aquellos autores que tuvieran un mínimo de 5 publicaciones en esos 5 años, es decir un promedio de un articulo por año, tanto en WoS como en Scopus. Se unificaron los autores que aparecían con diversos nombres y se presentaron los datos que aparecen como resultado de esta ecuación hasta el 08/08/2017. Somos totalmente conscientes de que fue una búsqueda limitada, por todo lo anteriormente expuesto, pero no por eso carece de validez.

Aplicar indicadores más estrictos y exigentes en Paraguay podrían mostrarnos realidades interesantes sobre nuestros investigadores, a quienes el Estado otorga subsidios según su nivel. La brecha de productividad científica en nuestro país es grande comparado con la región y el mundo. Según estimaciones del Banco Mundial (2015), en el planeta se producen 2.500.000 artículos científicos por año.

En Paraguay, recurriendo a progresiones publicadas por el CONACYT, se publican aproximadamente unos 100 artículos por año. Aun si duplicamos ese número a 200, teniendo en cuenta que muchas publicaciones no están en las fuentes consultadas, la participación de los científicos paraguayos en el número global de publicaciones científicas sería del 0,008%.

La ciencia en Paraguay está creciendo, eso es innegable, con sus luces y sus sombras, con discutibles pertinencias, relevancias e impactos que tendremos ocasión de discutir en otra oportunidad.

Los rankings de cualquier índole a niveles institucionales o personalizados siempre suscitan situaciones muy humanas como rivalidades, celos o envidias, y siendo que los científicos y científicas de nuestro país son también seres humanos no están ajenos a estas situaciones con la suma de la particularidad de la idiosincrasia paraguaya.

Nuestras publicaciones no tienen ninguna doble intención y mucho menos están contaminadas con cuestiones personales. Son números duros tal cual aparecen en las pantallas de nuestros ordenadores aplicada la ecuación de búsqueda. Iremos publicando otros indicadores de acuerdo con las herramientas que tengamos a disposición. Estamos trabajando en el índice h de investigadores paraguayos.

Asimismo, respetamos el criterio de nuestros lectores que quedan en total libertad de referenciarnos o no. Estamos abiertos a la crítica hecha en el marco del respeto, el lenguaje civilizado y ecuánime, sin adjetivaciones de menosprecio y subestimación. Estamos en contra de todo tipo de violencia, incluida la agresión verbal y escrita. Podemos cometer errores, pero podemos rectificarlos, ¿acaso en este ámbito eso no es normal? La ciencia progresa en el incesante juego prueba-error que es parte del método científico.

Ojalá en Paraguay surjan muchos medios o instituciones más que se ocupen de estos temas, medios independientes que proporcionen datos objetivos. Hasta hace pocos meses la única institución que se ocupaba era el organismo estatal CONACYT”.

 

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3 Comentarios

  1. Deben ser más cuidadosos a la hora de recurrir a los números. Hay varias áreas que no están en el horizonte de esta lógica. Vuestra revista tiene condiciones de revisar con ojos críticos las bases de datos y ponerse por encima de esos parámetros tan de moda en estos tiempos. Pues si siguen con esta tesitura tan estrecha, muchos investigadores desaparecerán por obra y gracia de esta práctica que no es otra cosa que un “sicariato epistemológico”….
    No he visto nada de Meliá por ejemplo….

  2. Para evitar herir sensibilidades en el futuro, recomiendo a los editores de la Ciencia del Sur, solo basarse en el indice h y/o ih10. El investigador al que no se lo pueda encontrar por ejemplo en http://www.webometrics.info/es/node/74
    lamentablemente no debería ser considerado.
    Google scholar es una herramienta bibliométrica muy poderosa, si esta a disposición por que no usarla?.

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