investigadores de BECAL
España es uno de los países principales para el programa Becal. Imagen de la Universidad de Barcelona. (WikiCommons)
3 min. de lectura

 

Por Shirley Gómez Valdéz*

El Programa Nacional de Becas de Posgrado en el exterior Carlos Antonio López (BECAL) es sin duda una de las mejores apuestas del actual Gobierno (2013-2018).

El programa, según su último informe de avances de fecha 31 de marzo de 2017, cuenta con 844 paraguayos becados en 27 países diferentes, en las mejores universidades del mundo. Agreguemos a eso los nuevos 61 becarios adjudicados en la última convocatoria finalizada en junio pasado.

Cuadro/Gráfico Ejecución de metas físicas (Fuente FEII + BID), desde el inicio del programa hasta el 31 de marzo de 2017. (Becal)

El número de becas proyectadas al finalizar el programa es de 1.361 según el mismo informe. Todos los becarios tienen la obligación de volver al país al finalizar sus estudios y permanecer por un periodo de 5 años, para lo cual se ha establecido una guía de retorno.

En el documento se pueden observar algunos procedimientos que el becario debe realizar a fin de ser verificada su reincorporación efectiva al país, como por ejemplo presentar el certificado de vida y residencia anualmente y la declaración jurada del IVA, o declaración de no ser contribuyente.

Sin embargo, el panorama es menos certero cuando se habla de un delineamiento detallado de cómo se realizará esa reinserción. Existen convenios firmados con importantes empresas de recursos humanos, pero eso no es suficiente para quienes se formaron para ser científicos. El principal desafío de la reinserción de los becarios no es para aquellos que tienen un perfil profesional, sino para aquellos quienes pretenden dedicarse a la investigación.

Si pensamos en becarios que estudian posgrados relacionados por ejemplo a inteligencia artificial, microbiología avanzada, drones, ¿tendrán la suficiente infraestructura y apoyo para aplicar y transferir conocimientos e investigar en Paraguay? El panorama quizás podría desalentarnos pero no tenemos que caer en la resignación, sino reflexionar y pensar en las alternativas.

Reforcemos la valoración económica y social de la ciencia

Se podría incentivar y fortalecer mediante el financiamiento público-privado, el establecimiento de oficinas de protección y comercialización de tecnología, por ejemplo oficinas de transferencia de tecnologías consorciadas como las de la Universidad de Queensland (Australia). También promover el empaquetamiento tecnológico y la generación de spinoffs desde los resultados de la investigación y desarrollo científico.

Hay que agregar a esto las capacidades sociales para los científicos como mejorar las condiciones laborales y las prestaciones complementarias (vacaciones, jubilación, horas de trabajo, entre otros). En cuanto a la gestión, el CONACYT debe facilitar más que elevar la cantidad de trámites de procesos de selección de proyectos de investigación, licitaciones, desembolsos y categorización de científicos.

A la vez, es importante resaltar que la comunidad científica en Paraguay debe seguir trabajando para generar espacios de interacción con diversos sectores. Es necesario que los científicos también dejen de ver a la ciencia como algo apartado a la sociedad. Los problemas sociales de Paraguay y la ciencia deben estar cada vez más y mejor vinculados.

Un actor clave: asociación BECAL

No se debe pensar que los únicos encargados de analizar e impulsar acciones en relación a la reinserción de los investigadores becados por Becal son los responsables del programa. Los actores claves son los mismos becarios, y quien tiene responsabilidad directa en esto es la primera asociación de exbecarios del programa.

La asociación, de creación reciente, hasta el momento impulsó interesantes seminarios pero no se enfocó en generar espacios de debate que vinculen a todos los sectores en relación a la reinserción. No podemos pretender hablar de una política de reinserción sin la participación de quienes son sus potenciales receptores: los becarios.

Especialmente cuando en ellos se ha invertido en formación de excelencia y adquirieron ideas transformadoras de diferentes países.

Tampoco se encargó de consolidar espacios de interacción con aquellos becarios que todavía se encuentran estudiando en el extranjero. Es necesario que quienes lideran esta asociación centren sus esfuerzos en escuchar a los becarios y también en instalar elementos de debate en relación a esto.

Cada uno debe ser libre en ideas y preferencias políticas, pero la asociación debe alejarse de todo tipo de condescendencia partidaria hacia cualquier sector.

El programa hasta ahora se caracteriza por su transparencia y nula injerencia partidaria, y la asociación debe mantenerse también en esa línea. Lo que no significa que se aleje de diálogos y debates con actores políticos claves, sino que los roles no se confundan.

Los becarios de BECAL forman parte de una élite de jóvenes que tienen el privilegio de recibir formación de excelencia, por lo que se espera que sean proactivos, críticos y no caigan en viejos vicios políticos arraigados en nuestro país.

El CONACYT y BECAL han realizado enormes esfuerzos por mejorar el capital humano y la inversión en formación e investigación. Pero no tenemos que caer en ser complacientes. Hay que seguir trabajando, principalmente para que el retorno de esa inversión en capital humano genere el impacto esperado y sea sostenible en el tiempo.

 

*Shirley Gómez Valdéz es abogada por la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción. Está cursando un máster en Políticas Públicas y Sociales como becaria del Programa Nacional de Becas en el Exterior “Carlos Antonio López”. Exbecaria del International Visitors Leadership Program on “Grassroots Democracy and Civil Society” (U.S. Department of State). Colabora para el proyecto #BecasPy. Miembro del Youth Council Paraguay, State Alumni Paraguay (SAP) y de la Asociación Cultural Mandu’ara.

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3 Comentarios

  1. Excelente visión de que es Becal ahora y que debe ser. De los becados que vuelven se espera que cambien la visión país, pero tal como dice la columnista, deben encontrar un efectivo respaldo gubernamental y de la propia sociedad, para asentarse y comenzar a producir.

    No deberían empezar solos porque hoy en día la ciencia no se consolida aisladamente, son estereotipos ya perimidos. Se requiere de un mapa nacional de los potenciales lugares de inserción, donde están, que función tienen y que ofrecen.

    No pueden pretender exigir las obligaciones de un contrato si no se ofrecen opciones concretas de reinserción.

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