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Mario Bunge sigue trabajando incansablemente. Aquí, en el Café de París, de Biarritz, Francia. (Foto: Marta Bunge)
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Tapa del libro Doing Science. In the Light of Philosophy, publicado en enero de 2017. (Amazon.com)

En 1947 fue expulsado del Partido Comunista por tener “iniciativa propia”; hoy es uno de los principales críticos al marxismo, desde el punto de vista científico. En 1951 lo metieron preso acusado de fomentar una huelga ferroviaria y por desafiar un decreto-ley de 1949, que prohibía huelgas en la Argentina. En 1963 y tras la censura ideológica del Gobierno, se vio forzado a emigrar y desde 1966 está radicado en Canadá, que le dio una nueva nacionalidad.

Es el doctor Mario Augusto Bunge, uno de los pocos pensadores contemporáneos que trató de unir ciencia con filosofía, tanto que produjo un “Tratado de filosofía básica” (elaborado desde 1974 a 1989) abiertamente racionalista, materialista y cientificista.

A los 19 años, Bunge fundó la Universidad Obrero Argentina (UOA) para favorecer la educación superior de la clase trabajadora. En 1943, el entonces secretario de Trabajo y Previsión, coronel Juan Domingo Perón, clausuró la universidad. También fundó la revista Minerva, la primera publicación hemisférica a favor del racionalismo y en contra las corrientes irracionalistas.

Aunque se jubiló de la Universidad McGill de Canadá en 2010, sigue produciendo. Meses atrás, publicó su libro Doing Science y ni bien se lanzó esa obra, empezó a redactar otra, que se publicará en el 2018.

Bunge nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 21 de setiembre de 1919 y a sus 97 años sigue trabajando intelectualmente. En 1952 obtuvo el doctorado en Ciencias Físicomatemáticas en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), donde ejerció la docencia. También fue catedrático de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de universidades y centros de investigación de México, Estados Unidos, Alemania, Australia, Suiza y Canadá.

En 1982 Mario recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y en 1986 el premio Konex de Humanidades. Estuvo en Paraguay en 2013, invitado por la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA). Dictó un par de conferencias magistrales y se reunió con científicos, filósofos, periodistas e investigadores. La Universidad Iberoamericana (Unibe) le otorgó un Doctorado Honoris causa y fue con esta institución con la que siguió colaborando con artículos científicos.

Bunge, quien abiertamente defiende la divulgación científica y es un luchador incansable contra las pseudociencias, conversó con Ciencia del Sur sobre sus ideas, su trabajo actual y su vida privada. Insiste en mejorar la producción intelectual en filosofía y que las humanidades adopten la actitud científica.

En su paper The self-domesticated animal and its study, publicado por la Unibe de Paraguay, asegura que la psicología es una ciencia completamente independiente más que un capítulo de la zoología. ¿Por qué sigue existiendo la discusión epistemológica sobre la psicología?

Existe la discusión, por cierto. Los naturalistas sostienen que los seres humanos somos animales como los demás, de modo que la zoología debería bastar para explicarnos el comportamiento humano. Se niegan a admitir que, aunque somos animales, somos también los únicos en haber creado economías, políticas y culturas.

Los humanos fabricamos todo con pautas propias, creadas y modificadas por nosotros mismos. Por ejemplo, somos los únicos en emprender guerras por el petróleo, en explotar a congéneres y en cultivar la biología.

Mario Bunge lee las noticias, pero prefiere Nature, Science y la American Sociological Review. (Fotografía: Marta Bunge)

-Actualmente, existen cientos de congresos, publicaciones científicas, competencias y apoyo organizado a la ciencia a diferencia de otras épocas. En el siglo XXI, ¿sigue la ciencia buscando la verdad o estudiando la realidad?

Los científicos actuales, cuando obran de buena fe, buscan la verdad igual que sus predecesores. También dan por sentada la existencia real del mundo exterior, aun cuando algunos de ellos repiten la afirmación de Immanuel Kant, de que el mundo es el conjunto de fenómenos o apariencias.

Por ejemplo, creen que esta hoja de papel está compuesta de átomos que preexistieron a nuestra percepción de la misma.

-Si la ciencia es quizás el mejor método para escudriñar la realidad o entender la naturaleza, ¿por qué siguen existiendo las religiones y las pseudociencias?

La pseudociencia y la religión persisten al lado de la ciencia porque se aprenden sin esfuerzo y con mucha mayor rapidez que la ciencia, que exige un largo aprendizaje.

-Un estudio indica que en países como Malasia y Estados Unidos la población laica o atea podría tender a estancarse ya que cuenta con bajo índice de natalidad. ¿Es un problema hoy la reproducción humana?

Es bien posible que la población laica/procientífica decaiga por la falta de reproducción. Pero hay remedios para evitar esta consecuencia del avance de la ciencia. Uno es que la gente aprenda por sí misma que la sobrepoblación daña a todo el planeta.

Otro remedio sería crear instituciones que premien el control de la natalidad y castiguen a quienes produzcan más hijos que los que puedan criar bien.

-Por otro lado, la comunidad científica se levantó en abril pasado contra las políticas anti y pseudocientíficas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que negó el cambio climático. ¿Por qué niega la evidencia un mandatario?

Los políticos ignorantes, que son los que más abundan, cometen un grave error al proponer políticas que premian la ignorancia y entorpecen la investigación científica. Pero prosiguen porque saben que los ignorantes los votarán más que las personas educadas.

-¿Cómo ve el estudio y el mercado de la ciencia en el futuro?

El mercado premia solamente los descubrimientos que tienen una utilidad inmediata. La búsqueda del origen de nuestra especie, las investigaciones sobre las ondas gravitatorias o el estudio de los agujeros negros no tienen valor comercial. De modo que los mercados no las propiciarían.

De aquí que la adoración del mercado conduzca al embrutecimiento colectivo.

-¿Por qué es importante la ciencia para América Latina?

El tercer mundo necesita proteger a la ciencia básica aún más que los países desarrollados, porque su atraso científico es un componente de su atraso general. En particular, para controlar el mercado hay que saber cómo funciona.

-Recientemente, el Dr. Takaaki Kajita, Premio Nobel de Física lamentaba en Ciencia del Sur el estado de la ciencia en el Japón por la falta de más apoyo. ¿Cómo califica la supresión de las humanidades en algunos países como es el caso de esta potencia asiática?

La supresión de los estudios humanísticos y de las ciencias sociales es una medida bárbara. Pero los estudios humanísticos improductivos, como por ejemplo la lingüística reducida al estudio de la sintaxis, con desprecio por la psicolingüística experimental y la sociolingüística, no ayuda a entender el habla y por lo tanto es tan inútil como la plegaria o la política de café.

Es preciso que las humanidades y las ciencias sociales adopten la actitud científica y estudien problemas reales, como el de la desigualdad.

-¿Por qué es importante la filosofía en el siglo XXI?

La filosofía siempre ha sido importante para la sociedad, ya cuando ha ayudado a comprenderla, ya cuando ha ayudado a oprimirla. Para que florezca, es preciso que la filosofía sea realista y no subjetivista; racionalista y no intuicionista; sistemática y no sectorial; materialista y no espiritualista y, sobre todo, humanista, en lugar de abrazar causas injustas como el racismo y el imperialismo.

-¿Qué se debe hacer para incentivar el estudio de la filosofía científica en las universidades de América Latina?

El profesor Mario Bunge (c.) recibió en Paraguay el Doctorado Honoris Causa por la Universidad Iberoamericana en 2013. (Foto: Ana Careaga/Ciencia del Sur)

Para ayudar al avance de los estudios filosóficos hay que premiar las investigaciones originales, desestimar la mera erudición y criticar la sumisión del filósofo a ideologías retrógradas como el neoliberalismo, el tomismo, el positivismo y el marxismo dogmático que se limitan a comentar autores clásicos.

-¿Cuál es el trabajo que les queda a los filósofos que se informan y se forman en ciencias?

Las ciencias y las tecnologías proponen nuevos problemas metafísicos y gnoseológicos, en tanto que la problemática social propone problemas éticos. Piénsese, por ejemplo, en los cambios de nuestra concepción del espacio que plantea el descubrimiento de las ondas gravitatorias; a mi modo de entender, si dichas ondas son cambios del espacio, entonces éste es material.

Y si los cambios que proponen los neoliberales solo benefician a los ricos, el neoliberalismo es antihumanista.

-¿Cómo se encuentra de salud?

Estoy bastante bien de salud, pero camino poco desde que tuve una apoplejía hace un año y medio. Desde entonces, terminé el libro que tenía entre manos, Doing Science, que ya se publicó. Empecé y terminé otro libro, The scientific stance, que saldrá el año próximo, cuando haya cumplido 98 años.

-¿Qué lee el profesor Mario Bunge a los 97 años?

Sigo leyendo tanto ciencia como literatura. Reviso siempre Nature, Science y American Sociological Review. Además, leo en sus lenguas originales a cuentistas como Dino Buzzati y novelistas como Jean-Marie Gustave Le Clézio.

También miro películas como Indochina con Catherine Deneuve, que me instruyen y conmueven.

-Acaba de regresar de una estancia en Francia. ¿Se queda ahora en Canadá?

Por ahora nos quedaremos en Canadá, aburrida pero tranquila, donde gozamos de buena atención médica gratuita.

-Al final de su libro autobiográfico “Entre dos mundos”, usted afirma que disfrutó de la vida e intentó ayudar a servir. ¿Se autorrealizó y fue feliz, en términos aristotélicos?

He tenido una buena vida, pese a algunos apuros pecuniarios y creo haber sido de alguna utilidad como padre y como profesor de física teórica y de filosofía, así como autor de 75 libros.

Pero también he perdido mucho tiempo con actividades políticas erradas y lecturas filosóficas inútiles.

-Muchas gracias por su tiempo maestro.

Gracias por sus preguntas interesantes. Abrazo.

Mario y Marta Bunge en compañía de los fundadores de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA) Jorge Alfonso, Ricardo Montanía y Roberto Nunes, durante la estadía del filósofo en Paraguay. (Archivo Ciencia del Sur)

“Para ayudar al avance de los estudios filosóficos hay que premiar las investigaciones originales, desestimar la mera erudición y criticar la sumisión del filósofo a ideologías retrógradas”

 

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Director de Ciencia del Sur y presidente de Asincyt. Periodista y divulgador, estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y relaciones internacionales. Es pionero en periodismo científico en Paraguay. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Como académico hace investigación en historia y filosofía de la ciencia. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Tiene tres libros publicados.

2 Comentarios

  1. Excelente el profesor Bunge. Tuve el gusto de hablar con él en persona y respondió con la mayor seriedad y humildad mis preguntas mal formuladas. Todo un paradigma

    • Buenos días, Osvaldo.
      Así es. El profesor Bunge nunca se escapa de los cuestionamientos y preguntas. Son famosas sus intervenciones polémicas en los congresos, simposios y foros de filosofía. Un fuerte abrazo.

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