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Para Esteban Ferro Bertolotto (Asunción, 1954), bioquímico y Premio Nacional de Ciencias 2012, el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) está ayudando a profesionalizar la labor del investigador en Paraguay. Asegura que este subsidio tiene cierta independencia de instituciones o administraciones científicas.

Ferro fue decano de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) hasta hace unos meses y fue propuesto para rector, invitación que finalmente declinó. Es doctor en bioquímica por la UNA y doctor en química por la Universidad de La Laguna, España. En 2012 se adjudicó el Premio Nacional de Ciencias junto con un equipo de investigadores por su trabajo sobre plantas medicinales.

Su trabajo principal tiene que ver con la química y biología de las plantas medicinales y fue investigador nivel III del PRONII, el más alto de las cuatro categorías. Actualmente, permanece en el programa del Conacyt pero como investigador emérito (no cobra el incentivo).

Alejado de las universidades, hoy en día sigue manteniendo la actividad científica formando recursos humanos, asesoría de proyectos y redacción de artículos científicos.

Para el científico, no hay dudas de que el PRONII es importante para los investigadores y para el sistema de ciencia y tecnología del país en diversos sentidos. Por un lado, según el investigador, permite definir con criterios muy precisos lo que se espera de un investigador, con base en su currículum, en los diferentes niveles de categorías.

“El establecimiento de criterios para los niveles de categorización, realizado inicialmente por las Comisiones Técnicas de Área y refrendado por los otros niveles de evaluación, permitió evolucionar hacia parámetros convergentes y más exigentes en las sucesivas evaluaciones. De esta manera cada investigador puede saber qué exactamente se espera de él en cuanto a producción y actuación, y qué debería hacer para progresar en el sistema”, afirmó.

Ferro sostuvo que el incentivo económico vinculado a la categorización permite a los científicos emprender acciones de crecimiento académico (capacitación), difusión de sus trabajos (asistencia a congresos y otros eventos, financiar publicaciones), que retornan beneficios al investigador y al mismo sistema.

“El PRONII permite que la función de investigación se vaya profesionalizando, más allá de la mera declaración de un profesional como tal. El subsidio a los investigadores permite cierta independencia en la remuneración al no ser ésta gestionada directamente por las instituciones donde trabajan, y no depende de la jerarquía administrativa, si bien los investigadores siguen requiriendo el soporte institucional para realizar su labor. La independencia de criterios de simpatía personal para el apoyo de los investigadores permitirá que la calidad académica y la productividad institucional mejoren”, señaló.

Investigador se esmera más

Pese a que no hay datos precisos sobre la producción científica tras el lanzamiento del PRONII, Ferro asegura que es posible comprobar que los investigadores se están esmerando en publicar más, buscan medios idóneos para la difusión científica (por ejemplo las revistas arbitradas o indexadas antes que libros editados por el autor) y seleccionan medios de mayor visibilidad y calidad (revistas incluidas en sistemas de alta calificación y revistas de índice de impacto más alto).

Dr. Esteban Ferro, bioquímico y Premio Nacional de Ciencias 2012. (Archivo Ciencia del Sur)

“Sin embargo, existe el riesgo de que visualicemos la productividad por el volumen de las publicaciones y presentaciones a congresos científicos, y no por su calidad. Este aspecto es crítico y se debe cuidar para no estimular la publicación irrelevante”, manifestó Ferro.

También se nota, según nuestro entrevistado, que los investigadores paraguayos ven que la categorización en los niveles más altos del PRONII requiere demostración de liderazgo y formación de recursos humanos, lo que los estimula a embarcarse en la responsabilidad de idear y gestionar proyectos de investigación como responsables de los mismos, y no como meros participantes.

Además, esto incita a la generación de propuestas académicas de posgrado (maestrías y doctorados) y a la vinculación en tareas de tutoría y revisión. Sin embargo, esto debe ser tratado con cuidado y sometido a estrictas verificaciones de calidad para no estimular la proliferación de ofertas desviadas de la formación y producción científica ni la adquisición de méritos espurios.

“La participación en proyectos —sobre todo en aquellos que no cuentan con apoyo del CONACYT— que se declara en los currículos no tiene medios de verificación tan precisos como las publicaciones científicas”, sostuvo.

Para el profesor Ferro, la influencia del PRONII y el programa ProCiencia ha sido definitivamente positiva, y permitió que la Facultad de Ciencias Químicas, donde trabajó, obtenga valiosos recursos a través de proyectos de investigación. Esto logró una sinergia altamente valiosa: los investigadores desean mantener e incrementar su calificación, lo que los mueve a proponer proyectos como responsables en los que se forman futuros investigadores, se obtienen recursos materiales para los laboratorios y se publican trabajos en medios de mayor calidad y visibilidad.

“Se abrieron líneas de investigación novedosas para la institución y se incrementó la colaboración con otros investigadores nacionales. Los proyectos iniciados llevarán a la mayor producción de resultados y su publicación, pero habrá que esperar un tiempo para que el impacto sea notorio. Es evidente la diversificación de las áreas de investigación, que deberán consolidarse a través de la gestión de proyectos que le den sostenibilidad”, indicó.

Uno de los grandes desafíos de nuestros investigadores es el mejoramiento de las publicaciones científicas. Antes que plantear la mejora de las publicaciones, el bioquímico dijo que deberíamos apuntar a la mejora de la calidad de las propuestas científicas. Proyectos pobres generan publicaciones pobres.

“La publicación de resultados es una etapa del proceso de investigación, y si dicho proceso es poco exigente o no cuenta con el debido soporte, no se puede esperar que genere resultados con mérito para su publicación. Este aspecto debe ser cuidado en la investigación asociada a los programas de posgrado; no se trata de terminar una maestría o un doctorado con un trabajo disociado de un entorno de investigación, solo como parte de un requisito académico”, añadió.

Para el catedrático los programas sólidos de posgrado se fundamentan en la trayectoria de grupos de investigación activos, y deberían surgir como consecuencia lógica de los mismos. La implantación de tales programas académicos en entornos donde la investigación está ausente es posible, pero tienen serias limitaciones para ser exitosos, y requieren mayores esfuerzos y acompañamiento.

Ciencia mejora, pero aún está frágil

Paraguay no tuvo “ciencia organizada” sino hasta el siglo XXI con la creación del Conacyt y la puesta en vigencia de las primeras políticas científicas. Hasta el momento, el país invierte el 0,13% del PIB en investigación y desarrollo, y tiene una inyección directa de 125 millones de dólares para ProCiencia (en el periodo 2014-2018).

“Creo oportuno comentar que el sistema nacional de ciencia y tecnología está pasando por un momento positivo, no conocido anteriormente, pero que aún frágil —hasta ahora se discute si los subsidios a investigadores y proyectos son pertinentes— y debe ser fortalecido. Hoy se dispone de financiamiento para proyectos de investigación y posgrado, y se ha invertido fuertemente en el acceso a la bibliografía científica a través de CICCO, lo que constituye un hito. Se está subsidiando la capacitación de jóvenes en centros de excelencia del extranjero (Becal) y habrá que garantizar su efectiva incorporación a la investigación a su regreso para que el impacto sea duradero”, manifestó Ferro.

Sin embargo, puntualizó, no podemos asumir que el sistema de promoción de la ciencia, la tecnología y la innovación ya está consolidado; el rezago respecto de la región hace necesario sostener e incrementar esta inversión. “El abandono o la merma del apoyo estatal en la situación actual producirían efectos desastrosos”, acotó.

“Hay que persistir con la disponibilidad de fondos para financiar proyectos seleccionados con claros y exigentes criterios de calidad creciente. Los fondos para proyectos de iniciación son imprescindibles para que los que empiezan a transitar el camino de la ciencia vayan adiestrándose en la generación de propuestas de investigación y la responsabilidad de la gestión de proyectos. Paralelamente deben conservarse la mayor proporción de los recursos para proyectos de mayor complejidad y calidad científica, liderados por investigadores de trayectoria consolidada”, afirmó.

Para el científico es imprescindible el establecimiento de plataformas tecnológicas de alta complejidad al servicio de los proyectos, dadas las crecientes restricciones presupuestarias que afrontan las instituciones del sector público para mejorar su infraestructura. La disponibilidad de instrumental analítico de alta complejidad y plantas piloto para procesos físicos, químicos o biotecnológicos demandan recursos que superan las capacidades presupuestarias de las instituciones académicas en las que se desarrolla gran parte de la investigación. Estas plataformas deben contar con servicios regulares de mantenimiento que garanticen su operatividad ininterrumpida, situación pocas veces satisfecha en las instituciones.

Es fundamental y urgente, según Ferro, disminuir sensiblemente la burocracia administrativa para la gestión de los proyectos de investigación y de posgrado que reciben apoyo de programas como ProCiencia.

“La gestión actual recae excesivamente en los investigadores, distrayéndolos de su actividad científica y la misma tiene condiciones sumamente rígidas —como los plazos y condiciones emanadas de la normativa para contratar bienes y servicios— que son incompatibles con la agilidad necesaria para obtener resultados en los plazos previstos en los cronogramas de los proyectos”, añadió.

“No debemos olvidar que es muy difícil obtener localmente insumos y equipamiento científico oportunamente, principalmente aquellos de baja demanda, que muy probablemente ni siquiera figuran en el catálogo de bienes contratables, o para los que hay muy pocos oferentes”, señaló.

Para el doctor Ferro es muy importante el establecimiento de una cultura científica en el país, empezando por la educación básica, sin limitarse a impulsar a los estudiantes a embarcarse en cualquier tipo de proyecto y sin orientación metodológica adecuada.

“La ciudadanía debe valorar la ciencia y la tecnología como herramientas de desarrollo, y es responsabilidad del Estado hacer efectiva esta enseñanza”, concluyó.

¿Cuánto ganan los científicos del PRONII mensualmente?*

Candidato a investigador: Gs. 1.824.055 (USD $328)
Nivel 1: gs. 3.126.994 (USD $562)
Nivel 2: gs. 6.253.988 (USD $1.125)
Nivel 3: gs. 9.380.982 (USD $1.687)
Fuente: Conacyt. Tipo de cambio del Banco Central del Paraguay para el 03 de julio de 2017.

*Estos montos no incluyen salarios ni bonificaciones de universidades, institutos, empresas ni centros de investigación donde cada científico cumple funciones.

 

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2 Comentarios

  1. Excelente entrevista! El Dr. Ferro explica claramente lo que se necesita para hacer ciencia de calidad en Paraguay, donde la institucionalización de la ciencia da sus primeros pasos.

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