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Combate la pseudociencia haciendo una apasionada divulgación científica, recrea el mundo antiguo y te invita a soñar con las estrellas, a conocer los orígenes más lejanos de la vida y de la Tierra misma. Estamos hablando de Blas Servín Bernal (Piribebuy, 1949), el enamorado del cosmos que desde hace tres décadas difunde la astronomía en Paraguay y el exterior.

Desde cosmología a historia de la ciencia, pasando por la astronáutica sin olvidar a la arqueoastronomía, Blas ha educado formal e informalmente a niños, jóvenes y adultos en la cultura científica.

Servín realizó estudios sobre propiedad intelectual y se dedicó a la diplomacia, llegando a ser Primer Secretario de la Embajada de Paraguay ante el Estado Vaticano. Fue fundador del Planetario Buenaventura Suárez, el primero que tuvo Asunción, fundador del Club de Aficionados a la Astronomía y uno de los principales divulgadores durante el Eclipse Solar que se vio desde Paraguay en noviembre de 1994. Es el principal estudioso de la astronomía guaraní.

Blás Servín, el enamorado de las estrellas (astrónomo aficionado e investigador) (Fotografías: Ana Careaga/Alma Guerrero/Ciencia del Sur)
El permiso de uso del Archivo Secreto del Vaticano, de marzo a abril de 1980. Blas Servín trabajó e investigó mientras estaba en Europa. (Fotografías: Ana Careaga/Alma Guerrero/Ciencia del Sur)

Blas no fue solo promotor del Observatorio Nacional (Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción), sino también primer regente del Centro Astronómico Bicentenario, que alberga el Centro Municipal de Promoción Empresarial (Cemupe) de Asunción, donde se encuentra la sala de proyecciones, el planetario y un museo de ciencias (se pueden ver hasta meteoritos).

Fue el principal impulsor del Centro de Interpretación Astronómica de la ciudad San Cosme y Damián en Itapúa, uno de los primeros destinos del turismo científico en el Paraguay.

Miembro de la Sociedad Científica del Paraguay desde 2000, colaboró con publicaciones periodísticas de astronomía, creó varios clubes de ciencia, organizaciones de astronomía, observatorios y fue homenajeado y condecorado varias veces. En 2009 recibió el Premio Tomás Moro de la Universidad Católica de Asunción (UCA).

Tiene el grado de Comendador de la Orden de San Gregorio Magno otorgado por el papa Juan Pablo II y el grado de Caballero de la Soberana Orden Militar de Malta. Uno de sus últimos galardones fue el Premio Nidia Sanabria, de la Universidad Iberoamericana, que recibió en noviembre de 2016 por sus contribuciones a la educación y divulgación de la astronomía.

Blás Servín, el enamorado de las estrellas (astrónomo aficionado e investigador) (Fotografías: Ana Careaga/Alma Guerrero/Ciencia del Sur)
Gracias a la colección privada de Blas Servín existe el Museo de Ciencia en el Centro Astronómico Bicentenario. En él se ven fragmentos de meteoritos, fósiles de dinosaurios, fotografías, maquetas, etc.(Fotografías: Ana Careaga/Alma Guerrero/Ciencia del Sur)

Quien lo conoce no duda de su inteligencia, simpatía y cultura. Algunos se introdujeron con él en las ciencias espaciales en el histórico Colegio Dante Alighieri de Asunción, que albergó por mucho tiempo las reuniones de los astrónomos aficionados y los famosos cursos de vacaciones.

Observaciones dentro y fuera de Asunción, decenas de viajes para promover la historia y la cultura paraguaya, pero también para recabar información e investigar. Así fue (y sigue siendo) la vida de Blas Servín, quien con sus sueños de ir más allá pudo conquistar a cientos de personas.

Enamorado de las estrellas, pero también de su querida y respetada esposa, Teresa, Blas nos habla en esta entrevista de nuestros orígenes planetarios, la posibilidad de viajar al espacio y de la humildad que impone la astronomía.

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