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Con pesar escuché y leí que mis comentarios sobre la baja productividad científica en Paraguay han generado un malestar entre los investigadores nucleados en el Programa Nacional de Incentivo a los Investigadores (PRONII) y en otras instituciones. Deseo aclarar a mis respetados colegas que esta opinión versó sobre datos de estudios públicos y oficiales del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el cual impulsa el PRONII.

Es probable que estos no sean totalmente representativos de la situación de la ciencia en este organismo, pero aunque se hayan equivocado en un 100% desde el punto de vista cuantitativo en la estimación de los números de trabajos de significación publicados, esta crítica, que realizo con la mejor intención, se sostendría.

Justamente, el objetivo de estos comentarios es despertar la atención de estos apreciados y esforzados colegas que están procurando insertar la ciencia en el país con muchas dificultades por todos conocidos. Mi intención fue señalar algunos problemas y expresar asombro y tristeza por las expectativas aún no cumplidas.

En lugar de molestarse por estos comentarios y buscar motivaciones o intenciones ocultas, que no existen, mejor deberían concretar una autocrítica y admitir lo que pareciera es bastante obvio: la baja producción científica en nuestro país, que nos afecta a todos. Me incluyo, por supuesto. Analicemos el porqué de esta situación y qué podemos hacer para cambiar.

Esto me parece mucho mejor, antes que denostar de frente o a escondidas a quien hace años está luchando sin esperar nada a cambio para el mejoramiento de la ciencia en Paraguay. Pensemos juntos en las estrategias que serían más adecuadas para incrementar el número y la calidad de las publicaciones y luego elegir revistas de mayor impacto. Solo así podemos lograr un posicionamiento internacional del país, que sigue estando, a pesar de los esfuerzos y un mejoramiento en los últimos años, muy rezagado en la cantidad y calidad científica.

Debemos repensar la estructura, su capacidad de seleccionar las mejores mentes y el valor global del PRONII como ente aglutinador de los científicos. También debemos diseñar estudios prospectivos que evalúen la relación entre la financiación y la producción científica, de las ciencias básicas y aplicadas, y del efecto de las colaboraciones internacionales o redes de científicos para el incremento de las publicaciones.

Otra de las tareas es generar datos sobre la relación entre la dedicación parcial o total a la ciencia y la producción. ¿Cuáles serían los mejores ambientes académicos institucionales para la investigación? ¿Qué factores dificultan la productividad a nivel de cada institución?

Además, debemos observar e imitar a los científicos de tiempo parcial o completo que en Latinoamérica, donde existe igual baja productividad y también se enojan ante las críticas o ante su fracaso en posicionarse en los rankings internacionales, han logrado trascender más allá de sus fronteras con estudios de mayor impacto cultural o social.

Concluyo repitiendo que no hay mala intención en estos comentarios, ni quise ofender, todo lo contrario. Enfrentemos juntos la dura realidad y de esa manera podremos avanzar.

 

 

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Editorialista y columnista de Ciencia del Sur. Es un destacado médico patólogo, investigador y comunicador científico. Es Premio Nacional de Ciencias de Paraguay 2002 por sus trabajos sobre cáncer de pene y actualmente es uno de los científicos paraguayos más productivos, según el Conacyt. Recibió la prestigiosa Medalla Koss, que otorga la Sociedad Internacional de Patología Urológica. Es director del Instituto de Patología e Investigación, IPI. Como comunicador científico se inició en el diario ABC Color hacia finales de los '60. Tiene decenas de publicaciones científicas y capítulos en libros que van desde la medicina a la educación superior.

1 Comentario

  1. Muchas gracias Dr. Cubilla, su llamado de atención es totalmente válido y todos los investigadores del PRONII somos conscientes que la producción científica es aún muy baja, estamos en un periodo de transición que va de no tener nada, sino esfuerzos aislados de pequeños grupos, a un proceso de institucionalización y reconocimiento de la figura del investigador y de la ciencia en el país que llevará su tiempo. Pero ya hemos comenzado y nos toca a todos defender lo logrado, no debe haber vuelta atrás. El PRONII es un sistema perfectible y como tal debe evolucionar premiando la producción científica de calidad como usted mismo menciona. Sus señalamientos son un llamado de atención oportuno a un sistema que usted mismo ha impulsado. Si los datos son robustos o tienen falencias es el Conacyt quien debe confirmar o aclarar sus datos oficiales.

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