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Debo comenzar diciendo que estoy de acuerdo, casi en su totalidad, con la reciente columna del Dr. José Manuel Silvero publicada en Ciencia del Sur días atrás con el título La universidad pública en Paraguay, ¿la nueva peste?

Paradójicamente, mientras la universidad pública paraguaya usa y abusa de la autonomía universitaria, internamente su ethos es autoritario y endogámico, con restricciones fundamentales a las libertades que son presupuestos de la actividad académica.

Un profesor de brillantez creativa, en lugar de una pronta promoción a altos cargos y mejoras de salario, está destinado a escalar lentamente en un retrógrado escalafón no meritocrático que favorece a los docentes mediocres.

En las universidades públicas paraguayas, por ejemplo, un investigador de nivel internacional con colaboraciones y conexiones externas no puede usar libremente financiamiento del extranjero que se lo ha conseguido con sus ideas atractivas para la ciencia global. Tampoco existe libertad de comunicación al exterior, tan esencial para las relaciones internacionales.

El peor corsé que menciona el Dr. Silvero es aquél dado por los métodos de nombramiento, selección y promoción de profesores, donde la valorización de los indicadores de mérito son sencillamente ridículos. En la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FACEN) y en una época la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) de la Universidad Nacional de Asunción (UNA) las publicaciones en las mediocres revistas locales o nacionales tenían mucho más valor que las publicaciones internacionales en las grandes revistas indexadas.

Esto revela una ignorancia de los méritos verdaderos científicos, un localismo o nacionalismo incompatibles con el ejercicio de la ciencia y una endogamia rampante. En el área de la docencia por ejemplo, la obligatoriedad del curso de didáctica universitaria es una violación del derecho fundamental del profesor a la enseñanza de acuerdo a métodos por él diseñados con imaginación y en relación con su producción científica (investigar y enseñar). El curso de didáctica es institución innecesaria y ofensiva para el profesor significativo y construida especialmente para el profesor mediocre.

Mientras que se malentiende la autonomía como libertad para dilapidar escasos recursos y nombrar a mediocres docentes, se olvida la universidad pública del concepto fundamental de la libertad académica y sus presupuestos: libertad para contratar a los mejores alumnos, libertad para contratar y seleccionar profesores, libertad para enseñar como mejor le parezca al profesor y libertad para elegir los temas de investigación.

La Reforma Universitaria de 1918 o revolución de Córdoba ha agregado el concepto de libertad de cátedra, donde no deben existir impedimentos burocráticos administrativos para el libre ejercicio de estas funciones, tan esenciales de la universidad dentro de la materia. Los consejos directivos ni el consejo superior universitario pueden dictar a la cátedra en esos temas sin violar su libertad.

La academia es muy competitiva, pero tiene otra cultura

Probablemente lo más significativo, por lo actual, de la crítica del Dr. Silvero sea su mención a la tecnocracia que vende “recetas” a las universidades. Tiene que ver con lo que advertía el Dr. Derek Bok en su emblemático libro Universitis in the marketplace sobre las tendencias en las universidades públicas y privadas de imitar la cultura empresarial para la conducción académica. Es errónea la creencia que estos criterios —la calidad, la eficiencia y la investigación aplicada de resultados inmediatos— sean necesariamente las características para el progreso académico.

Es cierto que aplicar algunos preceptos comerciales para la administración de grandes universidades puede mejorar algunos resultados económicos, pero no necesariamente mejorará la producción científica, que se rige por otra cultura. La competitividad, tan mentada en la visión empresarial, también es buena en la actividad académica, pero es otro tipo de competitividad; no se la debe confundir con las ganancias económicas o la medición de sus resultados, sino con los descubrimientos y con la formación profesional de excelencia. Nada es más darwinianamente competitivo que la actividad científica.

Todos los científicos del mundo están en permanente competencia, de continente a continente, de país a país, de universidad a universidad, de cátedra a cátedra o, incluso, dentro de una misma cátedra. Pero el objetivo a ser alcanzado es llegar primero al descubrimiento, al avance inmisericorde del conocimiento en todos sus aspectos, generalmente con significativas perdidas económicas.

Nada es más darwinianamente competitivo que la lucha entre las hipótesis. El propio Karl Popper admitía este mecanismo de lucha por la sobrevida y permanencia de las más aptas, eliminando las otras en continua confrontación. No es un tipo de competencia empresarial, que cuando se la aplica a la universidad sus resultados pueden ser administrativamente impecables pero académicamente desastrosos.

Nada tengo contra la tecnocracia. Es necesaria para la focalización en problemas pequeños, pero no es apta para los grandes temas que requieren reflexión y generación de amplias hipótesis o leyes de la naturaleza. El conocimiento técnico está acá restringido a un pequeño saber.

La verdadera ciencia es aglutinar pequeños saberes y desarrollar e inventar generalidades. La ciencia avanza con la técnica, sin ésta no es posible el progreso científico. La técnica sirve para la prueba, para el experimento, y para ver más allá de lo que ven los ojos en los estudios de la naturaleza. Es posible que como el cientifismo, el tecnicismo en su visión hagiográfica sea deletéreo, pero tengamos cuidado con las críticas a la técnica.

No vendrán estas de los verdaderos científicos. Por lo menos de aquellos de las ciencias formales y naturales.

La ciencia también es reflexión

El Dr. Silvero está muy acertado cuando afirma que el facilismo está ganando a la reflexión profunda. El facilismo y sobre todo el solucionismo tecnológico está soberbiamente explicado en el libro de Evgeny Morozov (La locura del solucionismo tecnológico, 2016).

Un mundo tecnológico digital sin fisuras es otra falsa creencia en que los problemas complejos son de fácil solución. Menos por aquellos que tienden a la simplificación, creyendo que al intentar una inteligibilidad están ellos mismos comprendiendo.

Los temas académicos, es decir los científicos, merecen reflexión y generalización. No siempre pueden ser explicados ni difundidos con facilidad y es bueno que muchos permanezcan en sus dominios o ámbitos hasta que ocurran ramificaciones conceptuales que puedan ser comprendidas.

Este fenómeno de la ramificación del conocimiento, magníficamente explicado e ilustrado por el profesor Randall Collins (The Sociology of Philosophies. A global theory of intelectual change, 1998) con motivo de su evaluación de las escuelas de pensamiento, de la relación entre los mentores y sus discípulos, se da frecuentemente en ciencia. Es más, esta es la manera como se expande el conocimiento en un mecanismo cuasi autopoiético tan bellamente hipotetizado por los dos genios de la biología, los chilenos Francisco Varela y Humberto Maturana (Autopoiesis and cognition, 1980).

¿Educación superior pública o privada?

La transferencia de los costos de la educación de lo público a lo privado es una tendencia mundial y creo, como el Dr. Silvero en su columna, que esta es una medida y visión profunda y éticamente equivocada que ignora la desigualdad abismal en países como el nuestro.

El único mecanismo de igualación ciudadana es la educación. Esto lo afirmaba el gran pensador y periodista francés liberal (hoy casi en extinción en ese país y en sus imitadores) Jean-François Revel (El conocimiento inútil, 1989).

Porque el pobre no tiene otra salida. El que nació rico siempre saldrá adelante, pese a la falta de educación. Otro argumento de la vacuidad de la política de privatizacion de las universidades en los países sin ciencia tiene que ver con la total dependencia de la investigación básica del subsidio estatal. Esto ocurre aun en los países muy ricos.

Las empresas no están dispuestas a financiar las investigaciones que no demuestren de alguna manera utilidad inmediata o mediata. Como a los artistas, el Estado debe subsidiar a las investigaciónes fundamentales, que son necesarias para que ocurran aplicaciones posteriores en un gran número de casos.

La universidad no puede pensarse regionalmente

En su artículo, el Dr. Silvero plantea el complicado panorama de las transformaciones y los modelos de universidad. Concuerdo con él en que no hay algo más erróneo que la copia. Pero difiero con su propuesta de que nuestra universidad debería regirse por preceptos locales y regionales. Argumento con base en la universalidad de la ciencia donde no interesa el tema particular, aunque este tampoco es violado en las visiones universales; muy al contrario, son puertos iniciales de observación, reflexión y creación de nuevos paradigmas.

Pero la complejidad tecnológica —no le temo a esta palabra porque sin ella no avanza la ciencia— es construida a nivel universal para obtener nuevo conocimiento. Y aunque duela decirlo, existe una ciencia central y otra periférica, y es en aquélla donde se identifican en su mayoría los nuevos métodos de estudio y avance, y la periferia sigue al paradigma. Por el momento, no lograremos insertarnos en la ciencia mundial si no utilizamos estos métodos o técnicas, cuyo diseño está fuera de nuestro alcance con pocas excepciones.

El Dr. César Milstein de Argentina logró su Premio Nobel de Medicina en 1984 al descubrir los antígenos monoclonales mediante su inserción en la ciencia mundial en Inglaterra. No hay chauvinismo posible si uno intenta alcanzar la ciencia mundial. Todavía somos dependientes y acá no hay soberanía perfecta. Llegará el día que seamos libres, pero estamos lejos de esta casi utópica idea.

Nada de esto contradice la responsabilidad social de los estudios locales. Así lo hemos hecho y para ello recurrimos a métodos universales construidos en Boston, Nueva York y Cambridge, solo de esta forma hemos concretado la universalidad con el más local de los temas. Es muy poco o nada lo que científicamente hemos aprendido de la academia de la región, que transcurre, como nosotros, en estériles debates buscando autenticidad en el regionalismo provincial, provocando las típicas confusiones culturales de las sociedades híbridas.

Hay que cambiar la universidad desde adentro

Gran tarea nos plantea el Dr. Silvero en su muy importante artículo: arguye verdades, indica el camino y el método desde la realidad, y aunque pueda diferir en su visión del modelo final, concuerdo en que la transformación de la universidad debe ser desde adentro y no desde afuera.

Desde la realidad interna, aunque no necesariamente con personas de adentro. ¿Habrá un grupo pequeño capaz de hacerlo? ¿Dónde están los docentes y estudiantes con los conocimientos y visión para una transformación?

¿Quién se anima a romper con las tradiciones, con las leyes burocráticas que son las del propio Estado, en un país altamente estatista y represor de la individualidad? ¿Cuándo terminará el debate entre la identidad local y la modernidad? ¿Acaso es necesario demostrar que se quiere ser moderno sin violar a la historia?

 

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3 Comentarios

  1. Lamentablemente los fondos para cientificos, son manejados por un grupo pionero inicial, que no fue evaluado con los padrones de publicacion de revistas indexadas..pero si este selecto grupo, imparte con una vara, quien se puede categorizar o no. Tipico de la sociedad paraguaya, con este modelo que ojala tenga fecha de vencimiento , sino no aumentaremos la cantidad ni calidad de investigadores ni de investigacion en el pais. La gran oportunidad no existe aun, porque no se promueve la investigacion, ojala esto se revierta y sea como en otros paises que suman cientificos y tienen ventanila abierta para proyectos e investigaciones todo el año. Sino se apostara a publicar localmente o en congresos, debido al escaso o nulo apoyo al cientifico local..hacer ciencia no se hace gratis..analisis..equipos y logistica no es gratis.

  2. Es muy triste que pinten a la ciencia como “arte”, como un barril sin fondo que se traga el dinero, como algo en lo que no vale la pena invertir… Yo me pregunto si hay alguna idea concreta escondida entre tanta referencia, por qué habría que esconder la opinión en tal caso, me pregunto.
    Es de muy mal gusto divulgar opiniones haciendo generalizaciones. Hay científicos en el país buscando la forma de hacer que la ciencia sea rentable, si, aunque ya hayan dictaminado que eso es imposible en este artículo, se está haciendo y funciona, medianamente bien para todos, consiguiendo que el apoyo sea tanto público como privado y formar a la mayor cantidad de alumnos dándoles distintos grados de participación dentro de los proyectos de investigación. Se puede ser competitivo y a la vez hacer ciencia, apuntando a los problemas más importantes que tiene la humanidad hoy en día, problemas que también nos afectan como país. Me parece un mensaje pobre y miserable hablar de todo lo que tendría que hacerse para que la ciencia en el país “valga la pena” , para que “sirva de algo”. No es ninguna novedad, repito, que la ciencia en Paraguay es una empresa heroica, por el mismo motivo es doblemente heroico que haya gente llevando adelante hoy, lo que se empeñan en describir como algo imposible. La ciencia no empieza, no mejora, no fluye a partir de un ensayo rebuscado, la ciencia se hace haciendo.

  3. La apertura de la ciencia local hacia la ciencia internacional es muy importante, así se puede compartir experiencias con países altamente desarrollados y con programas de investigación seriamente establecidos… Es importante ver el nivel de investigación de las actuales universidades, de los actuales docentes, de las actuales publicaciones científicas y su impacto a nivel internacional… Y si en la mayoría de esos ‘rankings’ de universidades, investigadores y/o revistas indexadas de alto impacto, el país se encuentra mal posicionado, significa que las actuales visiones, tendencias y políticas estatales que se están usando como modelo a seguir para la investigación nacional, no están dando buenos resultados… algo (o varias cosas) se está haciendo mal

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