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Entre la nueva ola de escritores que se levantó en Paraguay en la transición democrática destaca Javier Viveros (1977), informático y escritor que publicó varios libros de cuentos y poemas, además de cómics. Viveros cursó una maestría en lingüística y literatura hispanoamericana en la Universidad Nacional de Asunción.

El también vicepresidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay, SEP, habló con Ciencia del Sur sobre el legado de Augusto Roa Bastos, el valor de la literatura en la actualidad y se animó a nombrar a los principales escritores vivos actualmente en Paraguay. El autor tiene, además, un blog de literatura.

En esta nota, Viveros afirma que no es un error proponer la lectura de Augusto Roa Bastos entre los adolescentes durante la secundaria. Recomendó los tres libros con los que pueden iniciarse los más jóvenes en el mundo roabastiano.

– El análisis sobre el poder, la lucha de un pueblo terriblemente reprimido y robado, la dualidad del exilio y un amor apátrida a Paraguay. ¿Qué ideas hoy podemos rescatar de las obras de Augusto Roa Bastos?
Todas sus ideas siguen gozando de buena salud. Aunque no tengamos ya una dictadura como en el pasado (a pesar de los desesperados intentos actuales por reinstaurarla), sus reflexiones sobre el poder y la dura realidad del exilio siguen teniendo validez plena. Y pienso que esa vigencia se debe a que Paraguay está en el centro de toda su obra: Roa pintó su aldea y a través de ella al mundo entero (tal como aconsejaba el conde Tolstói).

Tapa del libro El trueno entre las hojas en una versión de El Lector.

– ¿Cuesta o no leer Yo el Supremo?
Para un lector común puede resultar un libro difícil y es desaconsejable que sean sus páginas las que constituyan el primer encuentro con la obra de Roa. Es preferible que el lector empiece por sus libros de cuentos, que prosiga luego por sus novelas para finalmente desembocar en esa su obra cumbre.

– ¿Y para los escritores?
A un escritor no debería costarle su lectura, porque es casi un libro escrito para escritores. Yo el Supremo es una fiesta del lenguaje, es la obra donde Roa muestra su pluma más quevediana y más cervantina. Ese libro es literariedad químicamente pura, el lenguaje viste de gala en él. Para alguien que ama las letras, ese libro es un disfrute; no en vano ha alcanzado el rótulo de obra maestra de la literatura latinoamericana.

– ¿Es un error obligarle a los adolescentes de secundaria a leer las obras de Roa Bastos?
No lo es. Roa es un escritor barroco, de léxico recargado y con una capacidad inventiva poco común. Si el profesor es un exégeta capaz, las obras roabastianas van a producir un goce estético en los alumnos. Jamás puede constituir un error la lectura del mejor de los escritores que ha dado este suelo, pero hay que saber llevar a los estudiantes a entenderlo, debe ser un proceso.

Empezar, por ejemplo, con los cuentos de El trueno entre las hojas e ir escalando paulatinamente hacia sus obras mayores.

– ¿Qué aportó ARB a la literatura? ¿Se le puede reprochar algo?
Roa aportó a la literatura su visión sobre el poder y retrató de manera magistral las luchas de nuestro pueblo, sus muertes y resurrecciones. Además, dio a la narrativa del siglo XX una de sus obras señeras: Yo el Supremo.

Quizá la crítica que puede uno hacerle tiene que ver con la gran diferencia cualitativa que hay entre su novela cumbre y las muy inferiores que publicó después. Son todas buenas novelas y serían obras maestras para cualquier otro autor que no fuera el que firmó Yo el Supremo.

El escritor Javier Viveros (d.) junto al ilustrador y artista de Ciencia del Sur, Enzo Pertile, en la Feria Internacional del Libro de Asunción 2017. (Fotografía del entrevistado).

-¿Cuáles tres libros de Roa Bastos recomendarías a jóvenes escritores?
El trueno entre las hojas, Contravida y El Fiscal, en ese orden.

-ARB no ganó el Nobel de Literatura, pero sí el Premio Cervantes, ¿son importantes los premios para los escritores?
Ganó el Cervantes que es el premio más grande al que puede aspirar un escritor de lengua castellana. Los premios son alicientes, pero es preciso no obsesionarse con ellos. Un escritor lo que debe hacer es escribir. Si lo hace bien, si hay calidad en su escritura, los premios llegarán, pero si no lo hacen, tampoco debe importarle demasiado.

-¿Cuáles son los diez mejores escritores o escritoras paraguayos vivos?
Creo que —contando con talento— la calidad literaria guarda relación directa con la cantidad de horas de vuelo acumuladas en visitas al Parnaso. Cuanto mayor sea la cantidad de tiempo invertida en la escritura, mayor será la calidad, porque uno domina el oficio solo merced al ejercicio del mismo y esto es válido tanto para un carpintero como para un tenista, un escritor o un programador de computadoras. No hay musa que te sople las ideas al oído: la calidad se alcanza con la práctica sostenida.

Y el talento innato es aquí un factor clave: ciertas disposiciones naturales que guardan relación con la capacidad de asociar ideas, de leer en el alma de las criaturas humanas, aptitudes para trabajar la arcilla del lenguaje. Me parece que con mucha dedicación a la escritura, pero sin talento, uno podrá producir textos aceptables, mas nunca una obra maestra.

Sin un análisis muy profundo, no me creo capaz de citar a los diez mejores escritores paraguayos vivos, pero mencionaré a cambio nombres de algunos autores del ámbito local que a mi juicio han alcanzado un gran dominio de alguno de los géneros literarios y ello ha desembocado en que lograran añadir al menos un gran libro al corpus de nuestra literatura.

Los mejores diez escritores paraguayos vivos según Javier Viveros

1- Alcibiades González Delvalle
2- Guido Rodríguez Alcalá
3- Susy Delgado
4- Susana Gertopán
5- Lourdes Espínola
6- Ramiro Domínguez
7- Humberto Bas
8- Renée Ferrer
9- Esteban Bedoya
10. Sara Karlik

 
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Director de Ciencia del Sur y presidente de Asincyt. Periodista y divulgador, estudió filosofía en la Universidad Nacional de Asunción, UNA. Tiene diplomados en filosofía medieval y relaciones internacionales. Es pionero en periodismo científico en Paraguay. Condujo los programas de radio El Laboratorio, con temática científica (Ñandutí) y ÁgoraRadio, de filosofía (Ondas Ayvu). Fue periodista, columnista y editor de Ciencia y Tecnología en el diario ABC Color y colaboró con algunas publicaciones internacionales. Como académico hace investigación en historia y filosofía de la ciencia. Fue presidente de la Asociación Paraguaya Racionalista (APRA), secretario del Centro de Difusión e Investigación Astronómica (Cedia) y encargado de cultura científica de la Universidad Iberoamericana (Unibe). Tiene tres libros publicados.

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