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Stephen Hawking es quizás el más famoso científico vivo. Los medios de prensa suelen compararlo con Albert Einstein, aunque si se le preguntase al lector promedio o incluso a sus periodistas cuál ha sido el aporte de Hawking a la ciencia, muchos tendrían problemas en responder.

Hawking nació el 8 de enero de 1942. Se graduó en Oxford y luego continuó sus estudios doctorales en Cambridge bajo la dirección de Denis Sciama, un famoso astrofísico relativista.

A los 21 años se le diagnosticó la enfermedad de Gehrig, también llamada Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Es una enfermedad neurodegenerativa. Al diagnosticársela, los médicos le dieron dos años de sobrevida.

Sobrevivió, sin embargo, 50 años hasta ahora. Es muy posible que el diagnóstico inicial fuera incorrecto y que Hawking padezca una variación no muy conocida, pero más leve, de la enfermedad.

Hawking se doctoró en 1966 con una tesis titulada: Singularities and the Geometry of Space-Time. A partir de los años 1970 debió usar una silla de ruedas y paulatinamente fue perdiendo sus facultades motrices, incluyendo el habla. Actualmente se comunica por medio de una computadora especial que se activa por medio de los pequeños movimientos que aún es capaz de realizar.

El trabajo científico inicial de Hawking, en los años 1960, se basó en los métodos globales que Roger Penrose desarrolló para probar la existencia de espacio-tiempos singulares debidos a colapso gravitatorio. Hawking adaptó esos métodos a situaciones cosmológicas.

A comienzos de los años 1970 escribió un texto famoso con George Ellis titulado The Large Scale Structure of Space-Time, que presentó por primera vez en forma comprensiva un enfoque enteramente geométrico de la teoría general de la relatividad y sus aplicaciones.

Poco después, Hawking se basó en los resultados de Jacob Bekenstein, quien propuso que las leyes de la termodinámica se aplican a los agujeros negros, para predecir la cantidad de radiación que estos objetos deberían emitir. Hawking utilizó teoría cuántica de campos en espacio-tiempos curvos con horizontes de eventos para estimar la emisión de radiación extraída del vacío cuántico por el campo gravitacional. Esta fue su principal contribución a la ciencia.

Con el deterioro de su condición y el aumento de su fama, Hawking incrementó su trabajo de popularización de la ciencia y el carácter mediático de sus declaraciones. Permanentemente se ha comparado a sí mismo con Newton y Einstein, y es común encontrarse con declaraciones suyas sobre la “mente de Dios”, “el tejido del espacio y el tiempo”, y cosas similares.

Dada su peculiar condición física y el carácter críptico de su discurso, los medios tienden a recoger esas declaraciones y repetirlas incansablemente. Sostengo que esto hace un gran daño a la ciencia, al presentar al público expresiones incomprensibles como si fueran verdades reveladas.

Hawking ha tomado gusto de realizar profecías, algo opuesto a todo uso científico. Así, en los años 80, declaró que en 10 años la física teórica habría concluido su tarea. Un disparate.

Hace poco, dictaminó que la filosofía “está muerta” y no cumple ninguna función. Es una declaración por extremo dañina en boca —o mejor dicho en la computadora— de alguien que vive haciendo declaraciones de tipo filosófico sin conocimiento real de la disciplina. Su ignorancia de la filosofía lo ha llevado a innumerables confusiones, por ejemplo en el uso del término “información” cuando lo aplica a agujeros negros.

Sensacionalismo y perjuicio

Entre otras declaraciones sensacionalistas, Hawking ha manifestado que los virus de las computadoras son formas vivientes creadas por los humanos, que el fin de la Tierra es inminente, que el diseño inteligente es probable, que el colisionador de protones (Large Hadron Collider) en el CERN podría crear un agujero negro que destruyera la Tierra, y otros dislates que no resisten el menor análisis y solo buscan la notoriedad de las tapas de los diarios masivos y más sensacionalistas.

En sus libros de divulgación, Hawking tiende a resaltar el lugar de su propio trabajo, enormemente especulativo, y a presentarlo como fundamental. Esto es muy peligroso para un divulgador, ya que da una impresión equivocada de la ciencia al gran público, haciendo pensar que la misma es una especie de especulación salvaje y con escaso o ningún control.

También, implica la pérdida de oportunidades de expresar en forma clara los conceptos de la cosmología contemporánea, haciendo que el público piense que la misma es incomprensible y que solo unos pocos pueden entender sus lineamientos básicos.

Hawking ha transformado a la cosmología en un circo donde él es el actor principal. Sus apuestas ridículas con amigos sobre todo tipo de temas, como si el fuera el originador de las investigaciones en las que se basan, le ganan titulares que ninguna persona sana obtendría. Aprovecha esa exposición para contribuir no a la ciencia y su popularización, sino a su fama personal y a potenciar la venta de sus libros. Todas sus acciones están calculadas para producir el máximo impacto mediático.

Un ejemplo reciente se relaciona con el resultado de la colaboración BICEPs-2 sobre la polarización que ondas gravitacionales primordiales habrían producido en la radiación de fondo cósmica. Ese resultado, anunciado con pompa, ha sido fuertemente cuestionado por la comunidad científica y ha sido desechado.

Los autores del experimento no tuvieron en cuenta errores sistemáticos importantes y su interpretación de los datos fue incorrecta. Hawking salió en aquella fecha del anuncio a los diarios a clamar por una de sus apuestas.

Dijo entonces que él había apostado contra otro personaje que se podían detectar ondas gravitacionales. La existencia de las ondas gravitacionales fue propuesta por Einstein en 1916, inmediatamente después de haber descubierto las ecuaciones de campo de la gravitación.

Einstein dedujo la ecuación de las ondas de las soluciones en campo débil de la nueva teoría que él mismo desarrolló y que ha venido contrastándose airosamente desde hace 100 años. ¡Qué diferencia con Hawking! El último sale a figurar por una detección que ni se molestó en analizar (ni hubiera podido hacerlo), y por una apuesta.

El primero hizo su trabajo, y cambió nuestra forma de ver el mundo. Sin embargo, un libro reciente de divulgación de Hawking se llama “Sobre los hombros de gigantes”. Los gigantes son Newton y Einstein. El que se eleva sobre ellos, en su imaginación enfermiza, es el propio Hawking. Me recuerda a Carlos Argentino Daneri luego de que un autobús le pasara por arriba.

Pésimo escritor

Profeta fallido, gurú de lo incomprensible, pésimo escritor, engranaje fundamental de una maquinaria comercial que lleva su firma, Hawking es solo un mal espejismo de lo que un verdadero científico es.

Se trata de alguien que ha usado su condición y la ciencia para alimentar un ego enorme, sin detenerse a pensar en el impacto social de sus dichos y acciones. Es tiempo ya de que desconecte su computadora y nos deje en paz.

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2 Comentarios

  1. Un comentario que ofrece otra visión , desacraliza al genio y lo muestra con los defectos de un hombre que alimenta la industria del espectáculo. Pero de todos modos, genio.

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